jueves, 24 de noviembre de 2016

“La agroecología no es el pasado. La agroecología es el futuro”

La agroecología como alternativa para el campo en América Latina

Entrevista a Walter Pengue

Isabel Salcedo
La línea de fuego


En una de sus visitas a Quito, El Observatorio del Cambio Rural charla con Pengue, sobre su mirada acerca de las tendencias de la Agricultura Industrial en la región y la Agroecología como modelo de producción en el planteamiento de alternativas para el campo y el desarrollo rural sustentable.

¿Cuál es la situación de la agricultura industrial en América Latina?
Hoy en día, lo que está sucediendo en América Latina, es la instalación de la agricultura industrial como un proceso de transformación importante del paisaje rural y de su sociedad. La llegada de un modelo, desvinculado del quehacer rural, que transforma recursos básicos como suelo, agua y biodiversidad en biomasa o cashcrops, que simplemente apuntan a una renta coyuntural, sin valor agregado ni económico ni social. En ese sentido, no es diferente la situación de lo que se está viviendo en Argentina, a la del Brasil, en Uruguay, o en Centroamérica, Ecuador y Colombia.
¿Cómo se instala el modelo industrial?
La instalación de este modelo se cumple de dos maneras: a través de la mirada que se tiene en la producción de cultivos o de productos, especialmente para la exportación y, a su vez, por la implementación de un modelo científico tecnológico con una mirada vinculada a la intensificación en el uso de los recursos naturales. Una mirada meramente tecnocéntrica.
Con la llegada de un proceso relacionado con la agricultura transgénica más intensiva, dicho modelo es el que se implementó en Argentina en los últimos 20 años, con la liberación de la primera soja transgénica en el país. Hoy en día, tal paquete tecnológico fue exportado hacia, prácticamente, todos los países de América Latina.
Frente al modelo industrial imperante, ¿qué representa la agroecología para la transformación del mundo agrario?
La Agroecología no es el pasado; la Agroecología es el futuro. Cuando la agricultura industrial falle y ya está mostrando sus tremendas fallas (aparición de malezas tolerantes y resistentes por doquier, enorme carga agroquímica, deforestación, degradación de los suelos, contaminación en áreas de borde periurbano), la única alternativa que tendrá la humanidad para poder abastecerse de alimentos será a través de los sistemas de producción agroecológica. Si hablamos de alimentos, este es el camino. Si hablamos de biomasa, la industrial potenciará aún más sus prácticas. Pero siempre que no incluya sus externalidades, que son enormes.
Los sistemas de producción agroecológica son sistemas que, en rigor, pueden permitir una producción que: en primera instancia, se vinculan con el acceso a los alimentos; es una producción diversificada; las prácticas de manejo vinculadas a los procesos de producción agroecológica pueden mejorar la calidad de los recursos de base que estamos utilizando; y podríamos estar pensando que esta situación del uso de la agroecología mejora las condiciones de vida de las personas y las comunidades que viven cercanas a áreas donde se produce de manera agroecológica. ¿Por qué? Porque, justamente, no se utiliza ningún tipo de agroquímicos.
¿Dónde queda la discusión que vincula a los sistemas agroecológicos con el acceso a la tierra?

Es necesario destacar dos componentes importantes: poner en manos de los campesinos la posibilidad de un acceso justo a la tierra para poder producir; y la posibilidad de producir alimentos que sean consumidos por sí mismos y comercializados en los mercados locales.
La Agroecología propone aquello vinculado con la producción relacionada con la cercanía, con los sistemas agroecológicos relacionados con la creación de ferias locales, de comunidades que conocen lo que se están produciendo.
En la región, ¿cuáles son las sociedades científicas que trabajan en la promoción de la Agroecología?
SOCLA, la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología, ha realizado congresos internacionales para la socialización desde los estudios de los investigadores y científicos que trabajan en agricultura sustentable. Desde esta perspectiva la validación científica está permitiendo justificar que las alternativas agroecológicas también son una alternativa viable.
¿Por qué considerar que la Agroecología es la alternativa viable?
La Agroecología es mucho más eficiente desde el punto de vista agronómico, mucho más eficiente en la relación insumo y producto; es decir, mientras los productos de base o vinculados a la agricultura industrial son productos que se dice que “producen mucho”, para producir ese mucho, tienen que comer mucho, tienen que consumir muchos agroquímicos, fertilizantes y en especial también energía, en todo su ciclo. Si evaluamos la relación de los ingresos energéticos, de los materiales que se utilizan para la producción de dichos cultivos y su producto, y le hacemos el balance físico-energético de esa agricultura, vemos claramente su ineficiencia.
Mientras que en el sistema agroecológico la relación insumo producto, en términos de la energía utilizada para la producción de cada producto generado, es mucho más baja. Y dicha relación ha sido claramente demostrada.
Por tales motivos, los modelos de producción agroecológica son una alternativa, son el camino, son la vía, son la única alternativa para generar alimentos cada día más sanos.
Al hablar 20 años atrás sobre los transgénicos, se utilizaban argumentos indicando que no iban a aparecer resistencias, que no iban a aparecer nuevas plagas ni tampoco enfermedades novedosas. Hoy en día, todo esto ha aparecido lamentablemente.
Si estamos pensando en biomasa, en la producción de biomateriales, sobre biocombustibles, quizá, algún camino vinculado a la agricultura industrial podrá llegar a verse. Pero cuando discutimos la seguridad y soberanía alimentaria, la única alternativa que nos queda es el proceso de producción agroecológica.
Pensando desde las alternativas para el campo, ¿crees que es necesario pasar de experiencias agroecológicas familiares y locales a experiencias más expansivas sobre el territorio? o en su lugar, ¿sería recomendable que las experiencias agroecológicas existentes se junten en asociaciones o cooperativas?
Lo que hay que socializar es la experiencia y, en cada lugar, ver qué es lo que conviene.
El tema es claro: en algunos lugares hay superficies importantes donde algunos productores puedan utilizar los recursos de base como la tierra, el agua, la biodiversidad, etc; y en otros lugares tienen que cooperativizarse. Pero no vamos a promover que los agricultores se cooperativicen sólo para buscar una certificación de sus productos como orgánicos, ecológicos o naturales, simplemente para los mercados de exportación.
Cuando nosotros estamos hablando de Agroecología, estamos hablando de agricultura de cercanía, de una agricultura de aquellos agricultores a los que les interesa ponerla en los mercados locales y regionales, no a precios más altos para los consumidores sino a precios más bajos, o a precios moderados. Y vender más, y no menos. O sólo para una elite. Para eso están los orgánicos, que buscan certificaciones caras e imposibles de pagar para los pequeños y medianos agricultores.
El modelo agroecológico no promueve una producción elitista de alimentos sino que lo que promueve es la producción de alimentos y acceso para todos.
¿Crees que es necesaria hacer una articulación entre el análisis de la economía política con la propuesta agroecológica?
Preferiría pensar la cuestión desde la economía ecológica en términos de comprender procesos. A esto le sumaría un aporte importante relacionado con la ecología política para ayudar a resolver cuestiones de tensión sobre el uso de los distintos recursos.
La tensión se produce con otras empresas que necesitan tierra pero también se da entre los agricultores.
Hoy en día, el mundo tiene 7.000 millones habitantes (y serán 9.000 millones en el 2050) y 14.000 millones de hectáreas. Su huella ecológica está prácticamente en el límite. Lo que hay que tratar de hacer es ayudar a los sistemas de producción agroecológica desde la ciencia y desde la técnica. Los agrónomos, los ingenieros, las facultades de agronomía y los institutos nacionales de investigación agropecuaria, deberían utilizar estos métodos y promover estas metodologías que ya están validadas y construyendo conocimiento de manera creciente y permanente.
Actualmente no logramos satisfacer la demanda de cursos de formación de agroecólogos en distintos espacios. Se debe a la demanda de la sociedad, preocupada por los impactos de los agroquímicos o de los pesticidas sobre sus propias cabezas. Las organizaciones de pueblos fumigados, las organizaciones de poblaciones que viven en áreas circundantes a modelos agrícolas industriales, que están recibiendo las fumigaciones día tras día, se están yendo a los médicos, y a los hospitales encontrando muchos problemas de salud relacionados con este nuevo modelo agrícola industrial; están pidiendo a gritos un camino alternativo.

Walter Pengue es Ingeniero Agrónomo y Doctor en Agroecología. Trabaja en la Universidad Nacional del General Sarmiento y en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, y es miembro de la Comisión Gestora de IKIAM, Universidad Regional Amazónica en el Ecuador. Asimismo, es miembro del Consejo Ejecutivo del TEEB en el marco de su programa sobre agricultura y alimentación, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con sede en Ginebra.
Isabel Salcedo de Observatorio de Cambio Rural, OCARU.
Fuente: https://lalineadefuego.info/2016/11/15/la-agroecologia-no-es-el-pasado-la-agroecologia-es-el-futuro-walter-pengue/- Imagen: http://www.ramcc.net