sábado, 26 de noviembre de 2016

Por un Código de Aguas para Chile y sus comunidades

Camila Jerez y Alena Gutierrez

Este martes se aprobó la reforma construida sin las organizaciones sociales, y que sin duda alguna nos deja un desafío. Por lo cual el llamado es claro: a organizarse en nuestros territorios para construir un país que le haga frente a quienes han legislado en desmedro de las y los chilenos y sus comunidades.
 
El día martes se votó y aprobó la reforma al Código de Aguas, el cual es uno de los tantos legados que nos dejó la dictadura, y que la concertación poco o nada hizo en sus años de gobierno para cambiarlo. Legado que dio inicio al negocio de lo que debiera ser un derecho y que es respaldado por la constitución vigente, ya que ésta expresa al agua como un bien privado.
 El actual código de aguas de 1983 es lo que regula los recursos hídricos del país. En él se considera a las aguas como un bien social, separa la propiedad del agua del dominio de la tierra, asimismo le transfiere al Estado la facultad de conceder los derechos de aprovechamiento de aguas a privados de forma gratuita y a perpetuidad. Existen dos categorías de aprovechamiento de aguas: por una parte, están las consuntivas en las que no se devuelve el caudal al río y; no consuntivas, que se devuelven a los ríos. Siendo en su mayoría consuntivas, estando en manos de empresas mineras y agroexportadoras, las no consuntivas por otra parte pertenecen en su mayoría a las transnacionales.
Con este código, el agua pese a ser el elemento vital para la vida, no se nos asegura su acceso, ni a las personas ni a las diversas especies que habitan los ecosistemas de Chile. Vemos como hoy los mismos que tienen el poder en nuestro país, empresas nacionales y trasnacionales, los mismos que han lucrado a costa de una legislación servil a sus intereses, seguirán haciéndolo ya que hoy en día la gran parte de los derechos de aguas del país está en manos de privados de manera gratuita y a perpetuidad y la reforma no revierte esta situación. Todo esto en un escenario de escasez hídrica alarmante en los territorios.
La reforma presentada por Bachelet propone que el agua sea un bien nacional de uso público, a su vez que exista cierta reglamentación para la entrega de sus derechos. Lo cual podemos decir que es un avance, sin embargo, no se tocaran los derechos ya otorgados, es decir, el agua en Chile le seguirá perteneciendo a quienes les ha pertenecido y han lucrado por décadas. Junto con ello no dice nada sobre garantizar su acceso, por lo tanto, quienes no la paguen no podrán obtener este recurso vital, manteniendo su lógica de bien transable en el mercado y no un derecho a garantizar.  Se reconocen avances en ella como lo es la existencia de un caudal ecológico mínimo, sin embargo, solo se aplicará a los nuevos derechos.  Varios han sido los pasos que esta reforma ha tenido en el congreso hasta el día de hoy, en las discusiones han hecho observaciones actores como el consorcio minero y el ministerio de energía, en donde la presión del sector empresarial por resguardar sus intereses se hizo escuchar una vez más. La pregunta es: ¿por qué las organizaciones sociales que han demandado fin al lucro del agua no han sido consideradas actor principal en la discusión de la reforma? Porque el interés por reformar el código de aguas de manera significativa no existe, no es prioridad del Estado proteger la vida de nuestras comunidades.
Queremos que exista un código, pero un código nuevo construido por las comunidades, que éstas sean las primeras en establecer la gestión, que se garantice el acceso a todas y todos a un bien público primando el acceso a agua potable, al saneamiento, a la producción sostenible antes que a la minería y a los monocultivos.
Este martes se aprobó la reforma construida sin las organizaciones sociales, y que sin duda alguna nos deja un desafío. Por lo cual el llamado es claro: a organizarse en nuestros territorios para construir un país que le haga frente a quienes han legislado en desmedro de las y los chilenos y sus comunidades.  Queremos acabar con el negocio en nuestras vidas, y el agua es uno de ellos, por eso recuperaremos lo que nos pertenece a todos y todas y no a unos pocos.

Fuente: El Desconcierto
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El descaro de la Sofofa por reforma al Código de Aguas: “El agua es un derecho que tienen las empresas”
Pese a los limitados avances que representa la reforma al Código de Aguas -modificaciones son válidas solo para los derechos no entregados-, desde el empresariado chileno alzaron la voz para denunciar una supuesta “expropiación encubierta”.
Los empresarios están enojados por la aprobación en la Cámara de Diputados de la reforma al Código de Aguas, que establece que esta es bien de uso público y prioritario para el consumo humano y pone fin a entrega de derechos a perpetuidad.
 Se trata de un avance limitado, porque estas modificaciones solo regirán para los derechos no entregados, que son apenas el 10% de las aguas disponibles.
Pero eso es suficiente para que el empresariado chileno ponga el grito en el cielo. Según informa El Dínamo, el presidente de la Sofofa Hermann von Mühlenbrock aseguró derechamente que “el agua es un derecho que tienen las empresas y hay efectos muy fuertes, por ejemplo, las garantías que tienen los bancos. Genera una situación muy precaria a las empresas agrícolas si esto pasa a poder perderse o relativizarse un derecho que hoy existe constitucionalmente”.
Misma posición mostró la Sociedad Nacional de Agricultura. El presidente de la asociación Patricio Crespo dijo que se trata de una “expropiación encubierta” y que “se termina haciendo un show y engañando a la opinión pública. Es un proyecto que es inconstitucional y lo que ha buscado es, sobre la base de redacciones engañosas, hacer creer que los derechos vigentes no cambian. Aquí no hay que ser muy vivo para darse cuenta”.
Por su parte, el dirigente de Modatima Rodrigo Mundaca afirmó en una columna que “la clase empresarial, como es de histórica costumbre, tiene representantes políticos directos que se defienden fervientemente el derecho de propiedad sobre las aguas por sobre cualquier otro derecho (como el derecho humano al agua)”.
“La Nueva Mayoría logró la aprobación de una reforma característica de la transición pactada, hecho que, en resumidas cuentas, favorece indirectamente al gran empresariado”, agregó.

Fuente: El Desconcierto
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Boric tras reforma al Código de Aguas: “El Gobierno ha cedido a presiones de los grandes gremios empresariales”
Junto con señalar que el gobierno y los parlamentarios han terminado cediendo a las presiones de la gran agricultura, la minería, las forestales y las empresas generadoras de electricidad, el diputado puntualizó que tenemos un país hídricamente heterogéneo, pero con normas homogéneas impuestas desde Santiago.
Tras cinco años de tramitación, la Reforma al Código de Aguas superó su primer trámite constitucional, y fue aprobada con 63 votos a favor y 32 en contra, en la Cámara de Diputados.
 En su intervención durante la votación del proyecto, el diputado Gabriel Boric señaló que “el Código de Aguas es uno de los lastres que aún tenemos vigente de la dictadura cívico militar, este permitió que la Dirección General de Aguas conceda a entidades privadas los derechos de aprovechamiento de uso de agua gratuitamente y a perpetuidad. Situación que es única en el mundo”.
A su vez, Boric resaltó que Chile es un país hídricamente diverso con 101 cuencas con características diferentes a lo largo del país; “Santiago es la segunda región más seca del país después de Antofagasta y 6.645 veces más seca que Aysén”, añadiendo que “Tenemos un país hídricamente heterogéneo, pero con normas homogéneas impuestas desde Santiago”.
El diputado por la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena se refirió también a los casos de políticos involucrados en conflictos de agua, señalando los casos de denuncias de robo de agua en contra de Edmundo Pérez Yoma, Osvaldo Junemann, Marcelo Triveli y el ex diputado Eduardo Cerda.

Fuente: El Desconcierto - Publicados en el Boletin de: ecosistemas.cl