Holanda: el mar amenaza con cubrir el norte del país



En la provincia de Groningen, en el norte de Holanda, un dique amenaza con romperse. En el día de reyes, las grietas y filtraciones en la estructura son tan visibles que soldados y policías han evacuado a unos 800 residentes de esta región como parte de un plan de emergencia. El riesgo de que el dique colapse debido a las fuertes lluvias ha puesto al gobierno en estado de alerta.
Los holandeses saben muy bien lo que es vivir en vilo y sufren, como ningún país europeo, el cambio climático. En el conocido como país de las tierras bajas, más de la mitad de la población vive en zonas que se encuentran por debajo del nivel del mar. Zonas que, además, generan dos terceras partes del PIB.
La intervención humana ha aumentado este riesgo: un sofisticado sistema de drenaje de agua, cuya construcción comenzó en la Edad Media, ha permitido que el país sea 20% más grande de lo que realmente debería ser. El hombre ganó al mar un espacio que éste reclama constantemente. Sin un drenaje permanente, la mitad de la nación no existiría.
El país, además, tiene sus propios fantasmas. Durante la inundación del mar del Norte de 1953, la ruptura de un dique causó la muerte a casi dos mil personas, 70.000 tuvieron que ser evacuadas y unas 4.500 construcciones quedaron hechas añicos. En cuestión de días, la economía se vio fuertemente afectada.
Cuenta la nunca bien ponderada Wikipedia que, para evitar que una catástrofe de las mismas proporciones ocurriera de nuevo, un monumental proyecto fue puesto en marcha 20 días después de la tragedia. Se llamó Plan Delta e unió las desembocaduras de los ríos Rin y Mosa, con un coste equivalente a unos 5 mil millones de euros.
La obra más importante de este ambicioso proyecto fue la Oosterscheldekering, el más largo de los trece diques del Plan Delta y una de la siete maravillas del mundo moderno según la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles.
El 2012 acaba de comenzar y el mar ya recuerda a los holandeses que viven sobre un gran relleno. En Groningenn, militares y residentes están apilando sacos de arena para tapar los agujeros a lo largo de una sección de 400 metros del dique. Las carreteras de la zona ya han sido bloqueadas y el gobierno ha asignado un caza F-16 para monitorear la fuerza del dique con la ayuda de una cámara infrarroja. El riesgo de ruptura del dique no es muy alto pero las consecuencias serían enormes. Cientos de acres de tierra se inundarían en cuestión de horas, y el nivel del agua en la zona se elevaría al menos 1,50 metros.

Vía | www.reuters.com
Fotografía |
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