viernes, 6 de noviembre de 2015

Argentina/Neuquen: Diario del juicio a Relmu Ñamku


Relmu es dirigente indígena de la comunidad Winkul Newen del pueblo Mapuche. Está siendo enjuiciada por defender el territorio frente a una multinacional petrolera y podría ser condenada hasta con 15 años de cárcel. El debate oral comenzó el 26 de octubre frente a un tribunal intercultural.

“Es no culpable”. Fue el veredicto leído por la presidenta del jurado popular referido a Relmu Ñamku, que había sido acusada de “intento de homicidio” por resistir un desalojo. La sala retumbó en aplausos y de inmediato Ñamku se abrazó con su compañero, Martín Velázquez Maliqueo, quién también había sido sentado en el banquillo de los acusados (y que fue absuelto). Mauricio Rain también fue encontrado "no culpable" (había sido acusado de “daño agravado”). Ya en la calle, Relmu afirmó: “Hoy más que nunca vamos a defender cada metro de territorio. Es un triunfo de todos los pueblos originarios que luchan y se organizan en Argentina”.
La comunidad de Winkul Newen viene resistiendo el avance de las empresas petroleras en su territorio ancestral por más de una década. Debido a las diferentes acciones de resistencia llevadas a cabo, la comunidad ha sufrido incontables desalojos, inspecciones oculares ilegales en plena noche, y una militarización constante de sus espacios culturales y de pastoreo. La herramienta penal ha demostrado ser una más de estas acciones. 
“Durante más de 3 años se ha amenazado a Relmu y a la comunidad Winkul Newen con una causa penal que hoy demostró no tener sustento. Como hemos subrayado a lo largo del juicio, el uso de causas penales para aleccionar, amenazar, intimidar a defensores de derechos humanos –entre ellos líderes indígenas- viola los derechos humanos de los pueblos originarios y compromete la responsabilidad internacional de Argentina”, indicó Mariela Belski, Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.
Relmu Ñamku inocente
El octavo día de audiencias arrancó con las instrucciones del juez hacia el jurado popular (de doce personas, seis de ellos mapuches). Casi dos horas de explicaciones técnicas. Luego el cuarto intermedio y el jurado deliberó. Tenía hasta 48 horas para expedirse por “culpable” o “no culpable”.
Tenía que resolver sobre el “intento de homicidio” de Relmu Ñamku a la auxiliar del Poder Judicial Verónica Pelayes (pedido por la querella). La fiscal Sandra González Taboada también impulsó el juicio con esa carátula, pero la cambió un día antes de la sentencia a “lesiones graves”. La misma fiscal desistió de acusar a Maliqueo y cargó con “daño agravado” contra Rain.
A las 14.20 se volvió a ingresar a la audiencia. Diez minutos después ingresó el jurado y la presidenta leyó el veredicto. Relmu Ñamku fue encontrada “no culpable” de intento de homicidio (que prevee penas de hasta 15 años de cárcel). En la sala hubo aplausos, abrazos y llanto. Desde la calle (que seguía el juicio mediante la trasmisión de la Red Nacional de Medios Alternativos) se escucharon gritos de alegría y bocinazos.
El mayor temor (pena de cárcel) ya estaba disipado.
La presidenta del jurado leyó el segundo cargo. Se la encontró a Ñamku culpable de “daño simple”, con penas menores (y que los abogados de la comunidad ya avisaron que apelarán). El tercer punto, contra Rain, también fue “no culpable”.
Martín Maliqueo solicitó al juez la posibilidad de hablar. Con la voz entrecortada afirmó: “Es un día histórico para el Pueblo Mapuche. Quedó claro que somos inocentes y también las injusticias que padecemos...”. El juez lo interrumpió y le aclaró que no podía explayarse en el tribunal, que cierre con una frase. Maliqueo miró a la fiscal González Taboada: “Usted le debe una disculpas al Pueblo Mapuche (el juez le decía que no siga hablando). Usted nos persiguió durante tres años sin pruebas. Usted debe unas disculpas”. 
Lafiscal Taboada se levantó de inmediato y se retiró del recinto. 
Los mapuches se abrazaron con Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) y con sus familias. Y estalló un grito dentro de la sala: ¡Marici weu! ¡Marici weu!¡Marici weu! Grito histórico que significa “diez veces venceremos”.
Relmu Ñamku afirmó: “se hizo justicia, desde el primer momento dijimos que era una demanda injusta y denunciamos la complicidad de sectores del Poder Judicial con las empresas petroleras”. Con lágrimas en los ojos, llamó a seguir trabajando en la unión de los pueblos originarios. “Es un triunfo del pueblo pobre que lucha, estamos fortalecidos el Pueblo Mapuche y las organizaciones sociales. Más que nunca defenderemos cada metro de territorio. Ni un paso atrás”, aseguró Ñamku.
Rodeada de su familia y abrazos a cada paso que daba, Ñamku precisó los responsables de los pesares de su comunidad: “Nos acusaron de delincuentes durante tres años y nos persiguieron. Pero los delincuentes son las petroleras y el Gobierno”.
Darío Kosovsky, abogado de la comunidad, señaló: “El pueblo tiene una sabiduría que muchas veces la Justicia no tiene. La decisión del jurado es una señal de esperanza y una reivindicación histórica para el Pueblo Mapuche”. Y anunció que la condena por “daño simple” la apelarán.
Emanuel Roa, también abogado de Winkul Newen, estaba muy emocionado. “Pudimos sacar las anteojeras que quería poner la Fiscalía y mostrar todos los conflictos que había detrás del caso. La causa fue inflada, pero el pueblo (jurado) escuchó y puso un freno a la persecución que se ejerce de manera arbitraria y caprichosacontra los pueblos originarios”.
El juicio que se desarrolló en Zapala fue histórico porque fue la primera vez que se implementó un jurado intercultural (seis, de doce, son mapuches), la Fiscalía pidió 15 años de cárcel por un piedrazo (por homicidio simple se puede condenar a ocho años de cárcel) y nunca antes se había solicitado una pena tan alta a un indígena en el marco de un conflicto territorial.
Ya en la calle, en la puerta del tribunal, las comunidades mapuches y organizaciones sociales cantaban: “La tierra robada, será recuperada”, “fuera, fuera, fuera la petrolera”, “el Pueblo Mapuche vive, la lucha sigue y sigue”. ¡Marici weu!