sábado, 23 de abril de 2016

Cómo animar un movimiento ecosocialista cuando cuesta tanto

 Rómulo Pardo Silva

Es un hecho que el modo de vida que realiza u ofrece el neoliberalismo ejerce una atracción masiva.

El capitalismo gana elecciones democráticas en Venezuela, Argentina, Perú, Chile, Colombia, México, Brasil... Izquierdas dicen que los neoliberales se lanzan sobre América Latina. Aunque también deberían dejar constancia de que el neoliberalismo como modelo avanza por sí mismo en el pensamiento popular.
Es importante el matiz porque muestra que no se enfrenta desde la sombra a un ideal socialista.
Nadie podría sostener que los pueblos piden solidaridad, planificación, fin del consumismo, relaciones sustentables con la naturaleza y sus recursos.
Las exigencias de esta época para un proyecto de gobierno socialista.
Se lee a Fernando Dorado en Rebelión:
Es indudable que el mundo atraviesa por una etapa de crisis sistémica, estructural y profunda, que impacta todas las áreas de la vida humana y de la naturaleza en que está sustentada. El sistema capitalista existente muestra enormes fisuras y contradicciones que obligan a los trabajadores y los pueblos a volver a plantearse alternativas de solución radicales y no sólo reformas parciales. La existencia misma de la civilización humana está en riesgo frente a un deterioro progresivo de la estructura de la vida, el desequilibro bio-social y psicológico, la aparición de nuevas enfermedades, el caos ambiental y a la guerra nuclear.
Pero es tan fuerte la derecha y débil la izquierda que el progresismo ha levantado la independencia nacional frente al imperialismo sin atreverse a romper con el capitalismo local y transnacional. Sometiéndose en lo cultural e ideológico al marco dominante.
Sus electores apenas le permiten denunciar el poder corporativo estatal.
El poder económico de los empresarios en Brasil, Argentina, Perú, Bolivia, Ecuador, es determinante para poner límites a los gobiernos reformistas.
En Chile exparticipantes en la Unidad Popular simplemente se optaron por transformarse en neoliberales.
Es estéril no hacer caso a la realidad de que el socialismo no tiene posibilidad de ser gobierno próximo, que hoy no representa las aspiraciones de los habitantes de la Tierra desafectos a un socialismo siglo 20 y más aún a lo que deberá ser el del 21.
El socialismo nuevo debe asumir las consecuencias de que el capitalismo es insostenible en la naturaleza. Que el crecimiento productivo va a parar.
No puede hacerse popular dando o prometiendo más bienes superfluos.
Aceptar actuar a contracorriente porque sus ideas serán rechazadas durante quizás no poco tiempo.
Muchas personas de izquierda acusan la falta de ideas nuevas. Pero en general se queda en lo mismo. Lo que no tiene futuro ni presente.
La dificultad reside en el deseo de ser gobierno.
Sin entender que con todas sus imperfecciones el sistema democrático es actualmente para los empresarios a través de votos.
El socialismo es para la civilización siguiente, la sencilla del humano nuevo en colaboración con los otros para preservar todas las vidas y el medio.
Hay que seguir diciéndolo.
Por un Movimiento para una nueva civilización, sustentable-solidaria 
Blog del autor: www.malpublicado