lunes, 18 de abril de 2016

Regreso de la mutilación de aletas de tiburón alerta a las organizaciones animalistas

En 2014 se registraron los últimos decomisos de las aletas. Sin embargo, esta cruel y letal práctica ha reaparecido en las costas chilenas. El llamado finning o el cercenamiento de las aletas de tiburón, es una práctica que ha sido condenada mundialmente pero que está lejos de desaparecer.
 
De acuerdo al sitio Shark Coalition, esta cruel práctica está basada en factores económicos. El consumo de carne de tiburón está limitado a unas cuantas especies, mientras que el resto son consideradas incomestibles. Debido a esto, los pescadores no desean llenar sus espacio con cuerpos de tiburones de escaso valor, considerando que existen otras especies de mucho más valor por capturar.
Sin embargo, sí desean conservar las aletas y venderlas a buen precio ya que son muy apetecidas en la gastronomía china debido a su sopa. Según la tradición, servir sopa de aleta de tiburón a los huéspedes es una forma de honrarlos y existe un estigma importante hacia aquellos que no lo hacen. Por otra parte, las aletas no necesitan refrigeración y se ahorra espacio.
Si bien hay organizaciones que se han dedicado a proteger a estos peces, lo cierto es que esta actividad vuelve a ser protagonista. En 2015 no se registró ningún caso en Chile, pero el viernes pasado se reactivó esta práctica, lo cual significa que les cortan las aletas y luego los devuelven al mar, provocándoles sufrimiento y  la muerte.
El regreso del finning
En esta ocasión, se trata de una pequeña embarcación peruana que fue detenida por  pescar tiburones ilegalmente a 166 kilómetros de la costa de Tongoy - ubicado a 430 kilómetros de Santiago de Chile - en donde se encontraron dos mil 694 kilos del animal.
En las bodegas de la nave había 62 ejemplares de la especie mako, 212 del tipo azulejos y siete aletas de tiburón, una infracción a la ley que prohíbe el finning en Chile desde 2011.
Liesbeth van der Meer, directora ejecutiva interina de Fundación Oceana que promovió la ley contra el aleteo, indicó al medio La Tercera que este hecho es preocupante ya que el tiburón cumple un rol fundamental en la cadena alimenticia:
Los tiburones tienen un crecimiento muy lento, maduran tarde y tienen pocas crías, lo que los hace muy vulnerables a la sobrepesca. Es por esto que la cantidad de tiburones que encontramos en un ecosistema son un indicador de cuán sano este se encuentra.
Una ley no tan drástica
A pesar de que desde el 2011 se ha prohibido el finning en Chile, aún se permite sacar aletas fuera del país si se demuestra que se ha capturado el animal completo.
Maximiliano Bello, de la ONG Pew Charitable Trusts, indicó al mismo medio que en la zona norte de Chile se consume más el tiburón, por lo que hace un llamado a las organizaciones internacionales:
El incentivo de un precio alto todavía sigue siendo un gran problema, por eso estamos haciendo un llamado a la CITES, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, para que tome más medidas.

Fuente: veoverde.com