viernes, 11 de septiembre de 2015

Ecuador: Ayer Texaco, hoy Petroamazonas



Operaciones de Petroamazonas provocan derrame de aguas tóxicas en el pozo Aguarico 4, utilizado como pozo demostrativo en la campaña gubernamental "La mano sucia de Chevron".

La segunda semana de agosto del 2015 se produjo un derrame de aguas de formación en el pozo reinyector Aguarico 4, operado por Petroamazonas E. P. en el Recinto la Primavera, del Cantón Shushufindi.
En este mismo lugar es a donde han acudido personajes internacionales como la actriz Mia Farrow, el actor Danny Glover, Los cantantes, Calle 13, Luis Eduardo Aute, la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, la investigadora Alexandra Cousteau, la alcaldesa de Richmond Gayle McLaughlin, la especialista estadounidense en temas petroleros y energéticos Antonia Juhasz entre otros. El objetivo de estas visitas consistía en meter la mano en una piscina de crudo dejada por la empresa Texaco y mostrar al mundo entero el crimen ambiental cometido por esta empresa en la Amazonía ecuatoriana.
Texaco (Hoy Chevron) diseñó y perforó en el año 1974 el pozo Aguarico 4 el mismo que produjo petróleo hasta el 1986, año en que fue abandonado. 12 años después de la salida de Texaco del país en el año 92, la empresa estatal Petroecuador heredera de las operaciones de Texaco, convirtió, el pozo Aguarico 4 en pozo reinyector para depositar las aguas de formación, que son aguas de contenido tóxico producto de desechos de la explotación petrolera. El derrame de aguas de formación ha causado la contaminación de una importante fuente hídrica para los moradores del sector, que la utilizaban para su uso diario. Esta fuente hídrica atraviesa varias comunidades, hasta desembocar en el Río Aguarico afluente del Napo que a su vez es afluente del Amazona.
Es de conocimiento publico que las operaciones de Texaco causaron nefastos impactos al ambiente y a la población en los sitios donde operó, en este caso el pozo Aguarico 4, pero lo que no es ampliamente conocido es que la empresa pública Petroamazonas a pesar de afirmar que utiliza tecnología de punta también provoca nuevos desastres ambientales en los mismo sitios donde operó Texaco y en general en todos los lugares donde explota petróleo.
Apelamos a la conciencia de la opinión publica nacional e internacional para que así como se reclama de manera justa que Texaco repare lo que destruyó, de la misma forma se le exija a Petroamazonas que no destruya hoy los ecosistemas ricos en Biodiversidad ni afecte a los pueblos aislados en el parque nacional Yasuni y responda por los daños ya ocasionados en varios lugares de la Amazonía ecuatoriana.

Para más información -y leer el informe técnico sobre el derrame de petróleo reciente véase: