lunes, 21 de septiembre de 2015

Hidrocarburos y ajedrez geopolítico

Acuerdos internacionales para el avance de la energía extrema
Lejos de ser una apuesta puramente corporativa, el avance de los no convencionales ha sido fuertemente promovido por distintos gobiernos a nivel global, con Estados Unidos a la vanguardia. La más reciente de estas iniciativas es un informe pro-fracking surgido en el seno del Eurolat.
El impulso global a la extracción de gas y petróleo de lutitas (shale) ha sido motorizado desde su inicio por el gobierno de EEUU. Bajo el concepto de seguridad energética la administración Obama diseñó una política exterior fuertemente ligada a una agenda de diversificación de fuentes de energía -nuclear, agro-combustibles, entre otras alternativas- donde el shale tiene un lugar central. Documentos filtrados por Wikileaks y publicados por la revista norteamericana Mother Jones muestran cómo las autoridades de ese país, a través del Departamento de Estado y su Programa para el Compromiso Técnico en Gas no Convencional alentaron la aplicación del fracking por todo el mundo. La misma Secretaria de Estado, Hillary Clinton (2009-2013), viajó por Rumania, Polonia y Bulgaria buscando asegurar el desarrollo de los no convencionales y eliminar la prohibición a la fracturación hidráulica en este último país (Mother Jones, octubre 2014; OPSur, 05/12/2012). Similar situación ocurrió con la gira latinoamericana del entonces Secretario Adjunto de Energía norteamericano, Daniel Poneman, en mayo de 2014. Tras recorrer Chile y Colombia, visitó Argentina para firmar un “convenio de cooperación energética”. Sus objetivos fueron dejados en claro por el bloque de legisladores del Frente para la Victoria en la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados: “El financiamiento que ofrecen las empresas norteamericanas es uno de los principales intereses detrás del acuerdo, por el ingreso de inversiones al país. (…) En este sentido, el convenio se utilizará para el intercambio de experiencias y transferencia de tecnología” (Cámara de Diputados de la Nación, 2014: 2). Aunque la intervención estadounidense a favor del shale fue más activa en México, donde desplegó un fuerte lobby en favor de la reforma energética (Sin Embargo, 13/09/2014).
Así, durante el último lustro se han desarrollado distintas iniciativas de fomento internacional del fracking -bilaterales o dentro de acuerdos de libre comercio, como el Acuerdo Transatlántico entre la Unión Europea y Estados Unidos (Martin-Sosa y Rico, 2014)- en el marco de un delicado ajedrez geopolítico donde se busca asegurar el control de la mayor cantidad de recursos hidrocarburíferos en la perspectiva del agotamiento global de estos. Sin embargo la promoción pública de mayor envergadura multilateral del fracking es la que se intentó a través de la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana. Creado en 2006, este espacio conocido como Eurolat reúne a legisladores de ambos continentes, los que buscan influir en políticas comerciales y sociales en ambas regiones. Definido por su co-presidente, el socialista español Ramón Jáuregui, como “el brazo parlamentario” de la relación birregional (EFE, 4/9/2014), su capacidad real de intervención se relaciona con los documentos de recomendaciones que emana, los que buscan ser utilizados como antecedente en los respectivos ámbitos nacionales.
En dicha instancia la diputada de la derecha española Pilar Ayuso (Partido Popular) impulsó en la Comisión de Desarrollo Sostenible el informe Sobre Oportunidades y Desafíos del Gas de Esquisto, cuya redacción compartió con el diputado colombiano Mauricio Gómez (Partido Liberal). El documento se basa en la supuestamente exitosa experiencia norteamericana para promover el aprovechamiento de estos recursos en ambas regiones, con foco en América Latina. El documento no sólo busca avanzar en una imposible replicación de la experiencia estadounidense con el fracking -debido a los distintos obstáculos económicos, geológicos y ambientales observados en el resto del mundo (Amigos de la Tierra Europa, 2014)-, sino que además oculta las numerosas controversias y oposiciones que ha tenido esta técnica, incluso en ese país. En resumen, se hace eco del discurso corporativo para promover irrestrictamente el desarrollo de yacimientos de lutitas como alternativa energética segura, llamando a crear “las condiciones adecuadas para la atracción de inversiones”, considerándolos una “fuente de independencia energética y crecimiento económico y (…) elemento central de política energética de la Unión Europea para la diversificación y la seguridad del abastecimiento” (Ayuso y Gómez, 2015).
En marzo de este año el informe recibió el rechazo de más de 200 organizaciones ambientales, sociales, sindicales y políticas de ambos continentes, las que a través de la Declaración internacional contra acuerdo euro-latinoamericano pro fracking alertaron que la aprobación de la iniciativa se constituiría en el primer antecedente de promoción pública birregional de esta técnica y podría ser utilizado por los parlamentos nacionales como referencia para despejar el camino a los no convencionales. Dentro de numerosas críticas, solicitaron una modificación en su redacción basándose en tres aspectos centrales: la denuncia del doble estándar con que operan las petroleras en América Latina, ausencia del requisito de consulta previa a las comunidades locales y, finalmente, que el documento llame a una moratoria a la aplicación del fracking basándose en el principio precautorio.
La fuerte oposición al informe del Eurolat también movilizó a los sectores pro-fracking del continente. La senadora argentina, María de los Ángeles Higonet (Partido Justicialista, La Pampa), invitó a varios miembros del Eurolat a visitar el área Loma Campana, en Neuquén, para “promover una mesa de trabajo sobre el proyecto de informe” previo a la presentación de enmiendas. La gira, que incluyó una cena con el gobernador neuquino Jorge Sapag, inspiró fuertemente al colombiano Mauricio Gómez, a juzgar por sus declaraciones durante la asamblea del Eurolat realizada en junio en Bruselas. Durante la discusión en comisión, Gómez repitió varios de los argumentos de la publicidad de YPF: como que los químicos utilizados durante la fractura se encuentran en la mesa de cualquier familia, que el fracking es seguro y que la operación se realiza en una zona “desértica”. Para luego agregar que después de viajar a la Argentina, lo habló con su gobierno: “porque a mi presidente le interesa avanzar con el tema del fracking ya que nosotros tenemos reservas de gas”.
La masiva oposición empantanó el desarrollo del informe, que sus redactores buscaban aprobar durante 2015, debido a que 177 enmiendas presentadas obligaron a aplazar la votación para el próximo año. En su mayoría estas apuntan en la misma dirección que las críticas realizadas por las organizaciones de ambos continentes, llamando a aprobar una moratoria al fracking, lo que constituye un giro en 180 grados en el debate. “El informe va en la línea de promoción al fracking y por eso ha recibido más de 170 enmiendas, porque debe ser cambiado de arriba a abajo”, señaló el eurodiputado Ernest Urtasun, del partido ecosocialista catalán ICV, en diálogo con OPSur. Urtasún, que es co-vicepresidente del Eurolat, destacó la importancia que tienen estos espacios multilaterales para que los parlamentarios y la sociedad civil sean “capaces de poner cuestiones en la agenda que los gobernantes sino no pondrían”. En tanto su par Florent Marcellesi, del partido ecosocialista español EQUO, consideró que este debate se da en el marco de la disputa geopolítica por promover el fracking. “Más que una cosa local, esto es una búsqueda loca por tener algo de energía que nos permita seguir con el modelo energético. Y para eso tienes detrás un doble empujón: privado, de las multinacionales, y al mismo tiempo uno muy fuerte de lo público. Porque lo público no siempre es lo sostenible y eso lo podemos ver en América Latina, donde tienen un debate muy importante en torno al extractivismo”, aseguró.
El empuje público internacional se hace presente en la especulación que busca el avance de la energía extrema en la región. Este va más allá de Estados Unidos, como demuestra la discusión en el Eurolat: los no convencionales también tienen aliados europeos y apoyos locales que los posibilitan. Igualmente el Eurolat es un precedente para la resistencia al fracking, que busca que la región no sea usada como peón del tablero energético internacional.

Referencias
Amigos de la Tierra Europa, 2014; Fracking Frenzy.
Cámara de Diputados de la Nación (Comisión de Energía y Combustibles), 15/07/2014. Sesiones Ordinarias. Orden del Día Nº 393.
Martín-Sosa, Samuel y Rico, Luis (2014); El TTIP, un espaldarazo al fracking, Revista El Ecologista nº 81.
Observatorio Petrolero Sur (OPSur, 05/12/2012); Regulando los mercados globales: EEUU y la promoción del shale.
Fuente: http://www.opsur.org.ar/blog/2015/09/11/hidrocarburos-y-ajedrez-geopolitico/ Foto: Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (Eurolat).