sábado, 19 de septiembre de 2015

El clima en el Hemisferio Norte vinculado estrechamente a la actividad solar


Para sus investigaciones, los científicos utilizaron un modelo acoplado océano-atmósfera. Además, este modelo incluyó un módulo de química interactiva que puede por ejemplo hacer frente a la acción de la radiación ultravioleta (UV) en la atmósfera superior.

El ciclo natural de actividad solar de once años aparentemente influye en las fluctuaciones del clima a largo plazo en el hemisferio norte. Un equipo internacional de científicos dirigido por el Centro Helmholtz de Investigación Oceánica, en Alemania, ha demostrado que la llamada Oscilación del Atlántico Norte (NAO), uno de los patrones de circulación dominantes en el hemisferio norte, experimenta un bloqueo de fase en relación a la actividad solar con un retraso de uno o dos años. El estudio aparece en la revista internacional Nature Communications. Para sus investigaciones, los científicos utilizaron un modelo acoplado océano-atmósfera. Además, este modelo incluyó un módulo de química interactiva que puede por ejemplo hacer frente a la acción de la radiación ultravioleta (UV) en la atmósfera superior. Este componente adicional parecía ser clave para transmitir las variaciones en la radiación solar que pueden tener sólo un pequeño impacto directo en la superficie de la Tierra, a través de un complejo mecanismo desde la estratosfera (10-50 km de altitud) a la atmósfera inferior. "Hemos llevado a cabo varios experimentos", dice Rémi Thiéblemont, autor principal del estudio. "Hemos llevado a cabo experimentos modelo en un período de 145 años, con y sin la influencia de la actividad solar". La influencia del sol claramente pudo ser identificada en la llamada Oscilación del Atlántico Norte, que está más o menos reflejada en la diferencia de presión entre el anticiclón de las Azores y la borrasca de Islandia. La relación entre estos dos sistemas de presión a menudo determina el clima en Europa durante períodos de tiempo más largos, haciendo que los meses de invierno se vuelvan cálidos y tormentosos o fríos y con nieve. Los investigadores encontraron un desfase entre las variaciones en la radiación solar y los patrones de presión atmosférica de aproximadamente uno a dos años, que puede explicarse por una interacción entre la atmósfera y el océano. Mediante la comparación de los dos experimentos con o sin actividad solar, fueron capaces de demostrar por primera vez que la irradiancia sirve como un bloqueo de fase para la Oscilación del Atlántico Norte. Con este contexto, se puede esperar un aumento de la previsibilidad de la fase de NAO decenal. "El hecho de que la circulación en la atmósfera superior responde significativamente a las fluctuaciones solares ya es conocido", explicó Katja Matthes, coautora del estudio. "Por un lado, podemos demostrar con este nuevo estudio cómo funciona la transmisión de la señal a la superficie de la Tierra y su interacción con el funcionamiento del océano, y por otro lado nos puede mostrar la importancia de las reacciones químicas para el acoplamiento", continuó. Hasta ahora, la mayoría de los modelos climáticos globales no tienen ni resolución suficiente en la estratosfera ni componentes químicos interactivos. "Aunque el efecto solar en la Oscilación del Atlántico Norte explica sólo un pequeño porcentaje de la variabilidad total, la estrecha relación entre la actividad solar y la fase de Oscilación del Atlántico Norte es un indicador importante para mejorar la previsibilidad de la variabilidad del clima", resume Thiéblemont. ep