sábado, 10 de septiembre de 2016

Reflexiones sobre la felicidad y los esquemas prediseñados

Julio García Camarero

He leído con interés un Fragmento de la obra “Un mundo feliz de Aldous Huxley” que ha salido publicado en este blog el 18 de agosto de 2016. Creo que es un acierto traer a estos tiempos el recuerdo de escritos de ya hace muchos decenios, pero que se mantienen, hoy en día, con total actualidad. Siento que el tema de la felicidad se suele abordar con mucho menos frecuencia de los que es necesario, sobre todo porque este sistema, del crecimiento ilimitado, de los mercados y del marketing, asegura que el ¡único camino! a la felicidad es el consumismo, la competitividad, el ser mas que otros, el adaptar tu vida a esquemas prediseñados por otros e inducidos, (como le pasa a la Lenina del texto). Todo esto, en vez de vivir bien con otros, sin dirigismo oculto, sin competitividad, etc. (que son algunas de las claves básicas de la felicidad).
Precisamente, porque creo que cuando se quiere reflexionar dentro del pensamiento del decrecimiento, es de suma importancia, más bien de importancia central, el que nos detengamos de forma especial a considerar qué es, y en que consiste, la felicidad humana.
Soy, junto con el italiano Maurizio Pallante, el único autor decrecentista que a la palabra (al concepto) decrecimiento le he añadido el apellido de feliz.

Yo no soy partidario del decrecimiento planteado de forma absoluta y ambigua con una sola palabra “decrecimiento”.
Y no es extraño que muchos autores hayan criticado y planteado cambiar la palabra “decrecimiento” por otra “por ser esta confusa, poco atrayente e incluso con imagen negativa”, dicen. Pero para mí, lo mas grave que tiene es que es absoluta y ambigua. Y ello, por falta de referencias a esta realidad que es compleja y contradictoria. Y si son referencias contradictorias como lo son la de “decrecimiento feliz” y “decrecimiento infeliz”, mejor.
Además, este texto de Huxley, en cuestión, acierta bastante bien en que es en lo que consiste la felicidad y lo expresa de forma sencilla y coloquial.

Este es el texto al que me estoy refiriendo:
“Es horrible, es horrible —repetía una y otra vez—. ¿Cómo puedes hablar así? ¿Cómo puedes decir que no quieres ser una parte del cuerpo social? Al fin y al cabo, todo el mundo trabaja para todo el mundo. No podemos prescindir de nadie. Hasta los Epsilones...
—Sí, ya lo sé —dijo Bernard, burlonamente—. Hasta los Epsilones son útiles. Y yo también. ¡Ojalá no lo fuera!...Lenina se escandalizó ante aquella blasfemia.
—¡Bernard! —protestó, dolida y asombrada—.¿Cómo puedes decir esto
—¿Cómo puedo decirlo? —repitió Bernard en otro tono, meditabundo—. No, el verdadero problema es: ¿Por qué no puedo decirlo? O, mejor aún, puesto que, en realidad, sé perfectamente por qué, ¿qué sensación experimentaría si pudiera, si fuese libre, si no me hallara esclavizado por mi condicionamiento?
—Pero, Bernard, dices unas cosas horribles.
—¿Es que tú no deseas ser libre, Lenina?
—No sé qué quieres decir. Yo soy libre. Libre de divertirme cuanto quiera. Hoy día todo el mundo es feliz.
—Sí, hoy día todo el mundo es feliz. Eso es lo que ya les decimos a los niños a los cinco años. Pero ¿no te gustaría tener la libertad de ser feliz... de otra manera? A tu modo, por ejemplo; no a la manera de todos.
—No comprendo lo que quieres decir —repitió Lenina. Después, volviéndose hacia él, imploró—: ¡Oh!
volvamos ya, Bernard. No me gusta nada todo esto”
.

Vivir a base de hacer y consumir todo “lo que se lleva”, a modo borreguil impuesto por el marketing de los mercados, no es ser feliz aunque nos repitan hasta la saciedad que precisamente en esto consiste la felicidad.
Para mi, la felicidad consiste en que no te impongan nada, ni la moda, ni “lo que se lleva”, ni lo que te induce a pensar que vives mejor que otros, ni crecer, ni encontrarse sumergido en el consumismo (consumir lo que no necesitas) que te está produciendo constantemente insatisfacción, ansiedad por consumir mas, por consumir más y más, y más que otros.
Todo esto es lo que el sistema, nos anuncia como único camino a la felicidad y que nos dice que no hay otro, o incluso que ello mismo es la felicidad. Pero lo cierto es que esto no es más que una forma segura de jamás encontrar la felicidad. 
Pero es que todo esto está así planteado porque al crecimiento, a los mercados les es indispensable el sufrimiento de la insatisfacción y la infelicidad de los consumistas para crecer produciendo y consumiendo cada vez más, incluso lo totalmente innecesario.
Un ejemplo ilustrativo de este camino hacia el decrecimiento humano, que algo tiene que ver con el decrecimiento de la felicidad, lo tenemos en como el admirable ascenso del crecimiento de los países emergentes a desembocado precisamente en un muy penoso decrecimiento del 99% de la población de estos “emergentes”. Los datos estadísticos hablan por sí solos. Veamos a continuación algunos datos estadísticos sobre la economía de los BRIC y México.

Tabla 1
Evolución de la tasa de negocio y el deterioro humano en el ‘emergente’ BRIC
México Brasil Rusia India China
Tasa de desempleo (2010) 5,7 6,2 6,6 10,7 9,6
PGFHN* (2010) 35 127 123 134 79
IDH1** (2006) (ONU) 0,821 0,792 0,797 0,611 0,768
IDH (2010) (ONU) 0,750 0,700 0,720 0,520 0,660
Decrecimiento infeliz del IDH (-) -0,071 -0,092 -0,077 -0,091 -0,108
* Posición Global en Facilidad de Hacer Negocios.
** Índice de Desarrollo Humano.

1 El IDH es una medida comparativa de la esperanza de vida, la alfabetización, la educación y el nivel de vida de los países en todo el mundo. El último factor: el nivel de vida es una apreciación distúrbante del índice, pues al final lo relaciona, aunque solo sea parcialmente, con el crecimiento. Los autores de este índice tenían buena intención, pero no pudieron evitar el influjo neoliberal que padece la ONU. Fuente: Banco Mundial y ONU.
 
Observando la Tabla 1., vemos que en los países emergentes, caracterizados por su gran aceleración en el crecimiento eco­nómico, se están produciendo los siguientes fenómenos socioeconómicos:
• En cuatro años que van desde 2006 a 2010 el Índice de Desarrollo Humano (IDH) ha descendido en los cinco países emergentes, siendo China la campeona del des­censo de este índice, el cual disminuyó en un valor de 0,108 (de IDH 0,768 al 0,660). Es decir, un 14% en sólo cuatro años.
• La tasa de desempleo en 2010 en los cuatro países se mantiene alta, siendo las campeonas en esta tasa la India y China, con la tasa de desempleo del 10,7% y el 9,6%, respectivamente.
• En cuanto a la Posición Global en Facilidad de Hacer Negocios, la campeona es la India y también en cuanto a bajo IDH.
En conclusión, serán muy emergentes estos países, pero, hoy en día, han descendido y se mantienen todos muy por debajo del límite establecido por la ONU entre el IDH medio y el bajo, que es de IDH=0,740. Algo que antes de ascender a la categoría de BRIC no sucedía.
Está claro de dónde ha salido la “emergencia” o acelera­ción del crecimiento en Producto Interior Bruto en estos cuatro años de los llamados pomposamente Países Emergentes: del decrecimiento en el desarrollo humano, es decir, de una mayor explotación al hombre, una mayor precariedad y de una menor prestación de atención social a la población en general. En resumen, de un decrecimiento infeliz del 99%.
Y aunque el índice de desarrollo humano (elaborado por la ONU) diste mucho de indicar un reflejo exacto del desarrollo humano y de la felicidad (que algo tiene que ver con el IDH) si que nos indica alguna aproximación a como son estos.

Fuente: decrecimiento.info - Imagenes: ‪www.pinterest.com‬ - Julio García Camarero, autor del libro:“El decrecimiento feliz y el desarrollo humano”