jueves, 31 de marzo de 2016

Argentina: Serruchando la rama donde estamos sentados

   
Por Magdalena Odarda

Estamos ante un escenario desalentador. Nuestro país sigue explotando sus bienes comunes desde los fundamentos de un paradigma económico extractivista, para el que poco importan las consecuencias ambientales y sociales que ello provoque.
 
Seguimos siendo, básicamente, proveedores de materias primas destinadas a los mercados internacionales, favoreciendo a las empresas transnacionales cuyo único fin es explotar para ganar más al menos costo. Esta es la lógica predominante, y sus promotores saben que para esto deben sacrificarse los territorios, la gente y las economías regionales tradicionales.
Un ejemplo claro es la megaminería a cielo abierto, la explotación de hidrocarburos no convencionales y la explotación "off-shore" en el mar. Estas últimas son promovidas por la ley de Hidrocarburos votada durante el gobierno K que facilita, con extrema generosidad, mayores beneficios para las empresas: podrán girar fuera del país un 60% de las utilidades, acceder a los incentivos del régimen de promoción y los gobiernos podrían bajar las regalías hasta un 50%.
En el yacimiento Vaca Muerta, Chevron explota hidrocarburos con fracking por 35 años. El gobierno habla de soberanía energética, pero permite el drenaje de estos recursos fuera del país con la extracción a un alto costo ambiental, social y pisoteando los derechos de los pueblos originarios. Las cláusulas secretas del acuerdo podrían conocerse a partir del fallo judicial que reconoce el derecho a la información pública ambiental, pero hoy siguen escondidas.
Los minerales metalíferos diseminados son ofrecidos al mejor inversor tentándolo con una generosa legislación: estabilidad fiscal por 30 años, exención al pago del impuesto sobre los activos, los cheques, combustibles líquidos y deducción total del pago del impuesto a las Ganancias, por las inversiones que realicen; amortización para las inversiones de capital, exención del impuesto a la Ganancia Mínima Presunta respecto a los activos de las empresas mineras, exención del pago del impuesto a las Ganancias respecto de los derechos mineros y aportes de minas como capital social, devolución del IVA para bienes de capital e inversiones en obras de infraestructura física, exención al pago de la ley de Sellos, exención del pago de derechos por importación u otros tributos, por la introducción de bienes de capital, equipos, repuestos y accesorios.
La reciente eliminación de las retenciones para el sector refuerza este andamiaje legal, favoreciendo aún más el saqueo. Las empresas pregonan crecimiento y muchas fuentes de trabajo, pero éste es un mito que ya no encuentra eco en la sociedad. Sin dudas, la profundización del modelo extractivista se ha puesto en marcha.
Cinco ríos cercanos a Mina Veladero de la empresa canadiense Barrick Gold en San Juan están contaminados con metales pesados y cianuro a consecuencia del derrame de septiembre del 2015. Ya se sabía, pero ahora, los datos oficiales de peritos de la Policía Federal Argentina dan certeza: están contaminados los ríos Potrerillos, Jachal, Blanco, Palca y Las Taguas.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó que se dispongan peritajes para determinar cómo afecta al ambiente la explotación de la Mina Bajo la Alumbrera y Bajo El Durazno, situadas en Catamarca. Por fin podrá corroborarse lo que todos los habitantes saben: los ríos están contaminados.
Esta no es la única denuncia. En el 2008 fue procesado un directivo por contaminación, Julián Rooney. Poco tiempo después la justicia anuló el procesamiento. La causa fue iniciada en 1999 por la contaminación de la cuenca Sali-Dulce, que involucra a cinco provincias, con residuos peligrosos. Los estudios confirmaron la contaminación de la cuenca con metales pesados.
Recientemente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió a favor del pueblo de Andalgalá, en un amparo en el que se reclama la suspensión de las actividades de varias empresas mineras que operan desde el 2009, debido a la contaminación ambiental en una zona donde el agua es vital para la gente y la producción.
Las evidencias de deterioro ambiental y social provocado por la codicia extractivista son palmarias. Las movilizaciones sociales a lo largo del país muestran el conflicto existente, y ante eso lo mejor es escuchar y volver sobre los pasos, no reprimir. Si no cuestionamos los fundamentos de este paradigma vamos a padecer lo que generamos.
Como dijo Eduardo Galeano: "Al norte y al sur, al este y al oeste, el hombre serrucha, con delirante entusiasmo, la rama donde está sentado".

(*) Senadora Nacional por la Provincia de Río Negro.
Fuente: rionegro.com.ar