sábado, 19 de marzo de 2016

Inéditas olas de calor global ponen al planeta en territorio desconocido


El mes pasado fue el más caluroso en 137 años desde que hay registro


Es la décima vez consecutiva que un mes registra un nuevo máximo de temperaturas, lo que pone a 2016 en camino de alcanzar un tercer récord anual.

El experimento humano con el calentamiento planetario ha alcanzado un nuevo límite. Este febrero fue el más caluroso en 137 años desde que hay registro, de acuerdo con datos entregados este jueves por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA en inglés) de Estados Unidos. Es la décima vez consecutiva que un mes registra un nuevo máximo de temperaturas, lo que pone a 2016 en camino de alcanzar un tercer récord anual, publica Bloomberg Business.
Febrero fue un mes especial; no sólo por ser el más caluroso, sino porque tuvo el calentamiento más inusual para cualquier mes en los registros. En el Ártico hubo temperaturas sin precedentes, llegando a un promedio impresionante de 20 grados Fahrenheit por sobre lo normal, con capas de hielo derritiéndose a niveles desconocidos. El calor ayudó a prolongar el evento más extendido de blanqueo de coral a nivel mundial. Estos penosos hitos coinciden con el mayor alza que se haya registrado de dióxido de carbono, el principal gas invernadero.
El derretimiento del permafrost en el Ártico sirve como indicio para medir la gravedad del calentamiento planetario
En parte, estos efectos se deben al fenómeno El Niño, que se mantiene en el océano Pacífico. Pero la tendencia general es clara: vivimos en un planeta que se está calentando rápidamente, sin poder vislumbrar un límite. Desde 1980, el mundo ha tenido un nuevo récord de temperaturas anuales aproximadamente cada tres años, y 15 de los 16 años que se han medido en toda la historia, corresponden al Siglo XXI.
El Niño, que comenzó el año pasado, produjo algunas de las temepraturas más altas jamás vistas a lo largo de grandes franjas del Pacífico ecuatorial. De acuerdo a algunas mediciones, este puede ser el fenómeno de El Niño más extremo que se haya registrado. Ha gatillado poderosos tifones, arruinado cosechas en África y contribuído a alimentar grandes incendios en Indonesia. En California, la precipitación de El Niño está rellenando el manto nevoso y comenzando a reponer las reservas para la sequía.
Los resultados de las princiales agencias que monitorizan el clima varían ligeramente, pero la NASA, la NOAA y la Agencia Meteorológica de Japón coinciden en que febrero fue un mes inusitado. Su calor se experimentó de diferentes maneras en todo el mundo, pero pocas regiones se libraron de él. El mapa a continuación muestra unas pocas áreas azules más frías que la temperatura promedio, y muchas –en rojo– que rompen los récords. El calor más extremo causó estragos en el Ártico, donde los niveles de hielo estuvieron en lo más bajo registrado a estas alturas de año.
El calor en el Ártico es especialmente preocupante, porque esta región del mundo ofrece una importante retroalimentación para observar el calentamiento global. Al derretirse el hielo, éste refleja menos rayos solares de vuelta hacia el espacio. Otro efecto del derretimiento es que el permafrost, que también sirve como un depósito gigante de carbono, empieza a liberarlo como dióxido de carbono y metano. La pérdida de los hielos es resultado del actual calentamiento global y a la vez una causa de futuras alzas de temperatura.
Mientras las condiciones de El Niño ya han alcanzado su punto más alto, aún son fuertes y podrían extenderse, en menos escala, durante junio, de acuerdo al Centro de Predicción Climática de EE.UU. Luego, es casi un asunto de suerte el que el Pacífico vuelva a temperaturas neutrales, o incluso menores –si se acerca el patrón climático de La Niña. De todos modos, la tendencia del calentamiento planetario es un fenómeno que continúa.