martes, 15 de marzo de 2016

¿Por qué se aplica el glifosato a los cultivos poco antes de la cosecha?


Los tiempos de la naturaleza no son los de la economía


Ken Roseboro
Ecowatch

Se sabe que el glifosato, principal componente del herbicida Roundup de Monsanto, es el desmalezador químico más utilizado en el mundo. Lo que no se sabe tan bien es que algunos productores agrarios utilizan también el glifosato en cultivos como el trigo, la avena, las leguminosas comestibles y otros justo antes de la cosecha suscitando preocupaciones ante la posibilidad de que el herbicida puede entrar en los productos alimenticios.

Uso cada vez mayor de un posible carcinógeno
En los últimos años el glifosato ha sido objeto de un escrutinio cada día mayor. El año pasado el grupo especializado en cáncer de la Organización Mundial de la Salud, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), lo clasificó como “probablemente carcinógeno”. El estado de California también se pronunció en ese sentido y clasificó el herbicida como “probable carcinógeno”. Un creciente conjunto de investigaciones está documentando preocupaciones sanitarias que asocian el glifosato con problemas endocrinos y con la muerte de bacterias intestinales beneficiosas, con daños en el ADN de embriones humanos, en las células de la placenta y el cordón umbilical, y lo vinculan con deformaciones fetales y con problemas reproductivos en animales de laboratorio.
Un documento publicado recientemente describe el uso cada vez mayor del glifosato: desde su introducción en 1974, en todo el mundo se han rociado 85.617.000 toneladas de Roundup; esto lo ha convertido en el desmalezador más ampliamente usado en la historia de la agricultura química. Significativamente el 74 por ciento del glifosato rociado en cultivos desde la mitad de los setenta lo ha sido en los últimos 10 años, en coincidencia con la expansión del maíz y la soja genéticamente modificados en Estados Unidos y en el mundo.

El glifosato se utiliza para acelerar la cosecha del trigo

El doctor en medicina Charles Benbrook, que publicó el trabajo sobre la paulatina utilización del glifosato dice que la práctica de fumigar el trigo con glifosato antes de la cosecha, conocida en EEUU como ‘desecado’, se realizó por primera vez en Escocia, en los ochenta del siglo pasado.
“En ese país los agricultores tenían problemas porque no conseguían que el trigo y la cebada se secaran uniformemente como para poder iniciar la cosecha. Entonces se les ocurrió la idea de matar las plantas (con glifosato) una semana o dos antes de cosechar para acelerar el secado del grano”, dice Benbrook.
El uso del glifosato antes de la trilla permite que los productores agrícolas cosechen hasta dos semanas antes de lo que hacían normalmente, una ventaja en las regiones más norteñas y frías. La práctica se extendió a las zonas trigueras de América del Norte como el norte del Medio Oeste de Estados Unidos y las provincias canadienses de Saskatchewan y Manitoba.
“La desecación se hace principalmente en los años de clima húmedo, cuando el trigo seca lentamente”, dice Joel Ransom, un ingeniero agrónomo de la Universidad del Estado de North Dakota. Ranson dice que la desecación del trigo mediante glifosato es una herramienta útil para los agricultores. “Ayuda a acelerar el secado del cereal y a controlar las malezas que dificultan la labor de la trilla”, dice. “Esto es importante en las zonas húmedas”. Ranson dice que en los últimos 15 años esta práctica se ha extendido en North Dakota, el estado de mayor producción triguera de Estados Unidos, debido a que el clima se ha hecho más húmedo.
Así como se ha hecho una práctica común en el norte de los estados del Medio Oeste, donde hay más humedad, la desecación es menos probable que se utilice en las zonas trigueras más secas como Kansas, Oklahoma, Washington y Oregon.
Todos los agricultores convencionales de Saskatchewan desecan el trigo
Según un productor de trigo de Saskatchewan, la desecación del trigo con glifosato es lo más común en su región. “Yo creo que todos los agricultores no-ecológicos de Saskatchewan utilizan el glifosato todos los años en sus parcelas de trigo”, dijo el agricultor, que no quiso dar su nombre. A él le alarma esta práctica. “Me parece que los productores necesitan darse cuenta de que todos los productos químicos que usamos son ‘malos’ en alguna medida”, dice. “Monsanto ha hecho un trabajo tan eficaz vendiendo el glifosato como un producto ‘seguro’ y ‘biodegradable’ que los agricultores de esta zona siguen creyéndolo, aunque esos argumentos sean falsos”.
La gran mayoría de los agricultores de Manitoba –la tercera provincia productora de trigo de Canadá– también utilizan el glifosato para desecar el trigo, según Gerald Wiebe, un ex productor y consultor en agricultura. “Mi estimación es que entre el 90 y 95 por ciento de la superficie sembrada de trigo de Manitoba se fumiga con glifosato antes de la cosecha; la excepción sería en las zonas secas de la provincia donde el nivel de humedad en el momento de la trilla no es un tema importante”, dice.
La política es “No preguntes, no hables”
Según Tom Ehrhardt, copropietario de Semillas Albert Lea, de Minnesota, saber si un grano no ha sido desecado con glifosato antes de la trilla es todo un desafío. “He hablado con molineros que trabajan con grano producido en forma convencional; todos ellos coinciden en que es muy difícil enterarse de si la avena, el trigo, el lino o el centeno han sido rociados o no con glifosato antes de ser cosechados”, dice. En esta industria, la política es “No preguntes, no hables”. Ehrhardt también dice que normalmente los cultivos cuyo propósito es producir simientes no son rociados con glifosato antes de la cosecha porque esto puede afectar al poder germinativo de las semillas.
La empresa Grain Millers tiene instalaciones de procesamiento de granos en Estados Unidos y Canadá, anunció el año pasado que no compraría cebada producida en Canadá que hubiese sido desecada con glifosato. El gerente de compras de la compañía, el canadiense Terry Tyson, le dijo al periódico Western Producer que el glifosato afecta al proceso natural de maduración y de formación del almidón; el resultado es copos de cereal y harinas de menor calidad. Agregó que la decisión adoptada no tiene nada que ver con las preocupaciones por la salud y la seguridad.
“Sería mucho mejor no comer un pan que contenga glifosato”
Aun así la inquietud por la presencia de glifosato en los alimentos es lógica. “Se nos ha dicho (los restos del glifosato) son demasiado pequeños para preocuparnos por ellos, pero ¿es creíble esto?”, se pregunta el agricultor de Saskatchewan. “Yo creo que quienes, incluso los agricultores que usan y aman el glifosato, preferirían no comer un pan en el haya glifosato.”
Wiebe coincide con esta intranquilidad. “Cuando compran los artículos producidos a partir del trigo, como harina, galletitas o pan, los consumidores no se dan cuenta de que en ellos hay residuos de glifosato”, dice. “Rociar lo que vamos a comer con glifosato unos días antes de la cosecha es una barbaridad.” Wiebe cree que el empleo de glifosato en el trigo puede estar conectado con el aumento de la enfermedad celiaca. “Estamos viendo un crecimiento explosivo de la intolerancia al glúten”, dice. “¿Qué está pasando en realidad?”
“¿Puede imaginar usted la respuesta de la gente si supiera que se está rociando glifosato en la avena de su cereal favorito para el desayuno solo unas semanas antes de su alaboración?”, preguntó Ehrhardt.
En la harina de trigo se ha encontrado glifosato.
El año pasado, Joel Ransom informó de que el Consejo de la Calidad del Trigo de Estados Unidos, que analiza muestras de harina provenientes de EEUU y Canadá encontró que en todas ellas había vestigios de glifosato. Sin embargo, Ransom dijo que los hallazgos estaban bien por debajo del límite máximo de rastros de glifosato en la harina: 30 partes por millón, en Estados Unidos. Aun así, Ransom dijo: “No me sorprendería si alguien repitiera las pruebas y encontrara rastros también”.
En respuesta a la creciente inquietud por el cada vez mayor uso de glifosato la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos dijo recientemente que empezaría a analizar los alimentos para comprobar su contenido de restos de glifosato.
Importantes consecuencias en el sistema alimentario

El glifosato no solo se usa para desecar la avena y el trigo; esta práctica es utilizada en una gran variedad de otros cultivos: lentejas, guisantes, soja no OGM*, maíz, lino, centeno, trigo sarraceno, mijo, colza, remolacha azucarera y patatas. El girasol también puede ser tratado antes de la trilla con glifosato, según la Asociación Nacional del Girasol.
Benbrook dice que una buena parte de las leguminosas comestibles que se cultivan en los estados de Washington e Idaho son desecados con glifosato. Según Joel Ransom, no hay estadísticas sobre la cantidad de hectáreas dedicadas al trigo y otros cultivos en los que se practique la desecación mediante el glifosato.
Si bien es cierto que el uso del glifosato para desecar vegetales antes de la cosecha es una proporción menor del herbicida utilizado en la agricultura, Benbrook dice que de cualquier modo su impacto es enorme. “Es posible que este uso agrícola del herbicida ronde el 2 por ciento; sin embargo, la exposición en la dieta humana supera con creces el 50 por ciento”, dice.
Más aún, dice Benbrook: “No entiendo por qué Monsanto ni la industria de los alimentos no ponen fin voluntariamente a esta práctica. Saben que con ella están contribuyendo a una alta exposición alimentaria (al glifosato)”.
La visión que Wiebe tiene de la situación es muy grave. “Lo más trágico es que la industria alienta el uso del glifosato en el trigo, los agricultores lo están usando, los consumidores no tiene conciencia de ello y las consecuencias en el sistema alimentario son enormes”, dice.

Referencias
1. Romano RM, Romano MA, Bernardi MM, Furtado PV, Oliveira CA. “Prepubertal exposure to commercial formulation of the herbicide Glyphosate alters testosterone levels and testicular morphology”, en Arch Toxicol. 2010; 84: 309-317.
2. Awad A. Shehata, Wieland Schrodl, Alaa. A. Aldin, Hafez M. Hafez, Monika Kruger. “The Effect of Glyphosate on Potential Pathogens and Beneficial Members of Poultry Microbiota In Vitro”, en Curr Microbiol. 9 de diciembre de 2012.
3. Mañas F., Peralta L., Raviolo J., et al. “Genotoxicity of glyphosate assessed by the Comet assay and cytogenic tests”, en Env Toxicol Pharmacol. 2009; 28:37-41.
4. Antoniou M., Habib MEM, Howard CV, et al. “Teratogenic effects of glyphosate-based herbicides: Divergence of regulatory decisions from scientific evidence”, en J Env Anal Toxicol. 2012; S4:006. DOI:10.4172/2161-0525.S4-006.
5. Benbrook, C. “Trends in glyphosate herbicide use in the United States and globally”, en Environmental Sciences Europe (2016, 28:28) DOI: 10.1186/s12302-016-0070-0.
6. Arnason, Robert. “Oat buyer says no glyphosate pre-harvest”, en Western Producer. 22 de abril de 2015.
7. Gillam, Carey. “Fears Over Roundup Herbicide Prompts Testing Of Cereals, Breastmilk, and More”, en Reuters News Service. 10 de abril de 2015.
8. Gillam, Carey. “FDA to Start Testing for Glyphosate in Food”, en Civil Eats. 17 de febrero de 2016.
9. “Preharvest Staging Guide.”
10. eu. “Clarification of Preharvest use of Glyphosate.”
* OGM, siglas de ‘organismo genéticamente modificado’. (N. del T.)
Fuente: http://ecowatch.com/2016/03/05/glyphosate-sprayed-crops-before-harvest/ - Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García. Imagen: ‪paraquat.com‬