jueves, 24 de marzo de 2016

Efectos de la minería en el ciclo del agua


La minería es una de las actividades humanas más degradantes para la Tierra porque elimina ecosistemas contamina los ecosistemas terrestres adyacentes con las emisiones gaseosas y dispersión de material particulado, como también los acuáticos ubicados aguas abajo de las cuencas de los ríos y las aguas marinas. Esa actividad deteriora el ciclo del agua, especialmente por el movimiento de agua que se lleva a cabo en la corteza terrestre continental, ya que se alteran los flujos de agua en sentido, dirección, cantidad y calidad del escurrimiento superficial en la vegetación y en suelo, almacenamiento biótico temporal, los escurrimientos subsuperficial y subterráneo.

Por José Luis Rodríguez


A la vez esos fenómenos se revierten contra esa intervención generando más deslizamiento de tierra y erosión, este se acelera por los impactos de las lluvias; al mismo tiempo, la sedimentación reduce la vida útil de embalses o almacenamientos de agua para el consumo; por otra parte, se incrementa la retención superficial o lagunas que debido a la mayor incidencia de energía solar y de radiación térmica, ya no regulada por la vegetación, influye en el aumento de la evaporación, en consecuencia disminuye la disponibilidad de agua dulce aguas abajo, más aún cuando ésta se contamina con sustancias químicas utilizadas en la minería que requiere de un tratamiento físico químico especial y costoso para que sea potable o usada en las actividades humanas.
Se ha estimado que la distribución del agua en la Tierra es 97,5% de agua salada y 2, 5% de agua dulce; aunque la cantidad de agua en la Tierra no ha variado en el tiempo geológico, esos valores cambiaran de proseguir el calentamiento de la atmósfera, porque el ciclo del agua se verá reducido a los fenómenos de evaporación, condensación y precipitación debido al derretimiento de los glaciares que ocasionaría que los cambios de estados del agua: fusión, congelación, sublimación y deposición o sublimación regresiva serán menos frecuente.
Una ínfima parte (0,5%) del agua dulce citada está disponible para el uso humano, ese valor ha disminuido en calidad por la contaminación, esa escasez de agua dificulta satisfacer las necesidades mínimas endosomáticas (1, a 2 l/pers/día) y exosomáticas (50 a 100 l/pers/día), lo que pudiera originar conflictos entre países por lograr obtener agua dulce, principalmente aquellos que comparten cuencas internacionales.
 
Fuente:  Aporrea