La pérdida del horizonte
Hay una experiencia que se ha vuelto cada vez menos frecuente, sin que necesariamente lo advirtamos: levantar la mirada y encontrar distancia. No hablo solamente de mirar el cielo desde una playa, de observar una montaña desde lejos o de detenerse frente a un paisaje. Hablo de la posibilidad de que nuestros ojos recorran un espacio que no termina inmediatamente delante de nosotros. Texto por Adela Novoa ©Collins Lesulie Pasamos buena parte del día mirando superficies cercanas: una pantalla, un teléfono, un libro, una mesa. Incluso cuando salimos, muchas veces continuamos mirando hacia abajo, hacia adelante, hacia aquello que tenemos que resolver. La mirada se concentra. El mundo se vuelve fragmento. Hace unos años, cuando fotografiaba un paisaje, podía ocurrir que dejara accidentalmente activado el zoom de la cámara. Al volver a mirar las fotografías, encontraba una roca, una rama, una textura, una parte de un árbol. La imagen contenía información, pero había perdido la relación entre...