Palantir, Anduril, etc: cómo una banda de tecnooptimistas desquiciados está poniendo en riesgo a la humanidad
La humanidad merece más que esta carrera armamentista interminable dirigida por hombres (porque la mayoría de ellos son hombres) que creen que ellos y nadie más que ellos están capacitados para decidir qué vidas son prescindible: “Me encanta la idea de coger un dron y rociar con orina mezclada con fentanilo a los analistas que han intentado jodernos”, ha dicho Alex Karp, director ejecutivo de Palantir, la empresa de tecnología militar en auge. Lejos de ser un exabrupto, esta afirmación refleja una ética más amplia que está asentándose en el sector tecnológico-militar de Silicon Valley, una que trata la coerción como innovación, la crueldad como candor y la aplicación incontrolada del poder tecnológico como algo inevitable y deseable a un mismo tiempo. William D. Hartung Janet Abou-Elias Son investigadores del Quincy Institute for Responsible Statecraft. A Karp le gusta un forcejeo verbal tanto como dirigir una empresa que fabrica armamento de tecnología punta. Su compañía ha ayudado a ...