Los otros eclipses
Esta mañana he encendido la luz, he puesto una infusión y he mirado el teléfono antes de terminar de despertarme. En la pantalla ya cabían guerras, incendios, elecciones, catástrofes, ofertas y discusiones. He deslizado el dedo, he leído unas cosas, he olvidado otras y he seguido con mi día. Así vivimos: rodeados de acontecimientos enormes y cada vez más alejados de aquello que los hace posibles. Por Txema García Detrás de esa infusión o ese café hay una tierra, unas manos y un viaje. Detrás de la electricidad existen minerales, infraestructuras y territorios. Detrás del teléfono que llevo en el bolsillo hay litio, cobalto, níquel, cobre y tierras raras, además de minas y trabajadores cuyos nombres jamás conoceré. Mi vida parece sencilla porque alguien, en algún lugar del planeta, ha hecho posible que lo sea. Hemos aprendido a disfrutar de las cosas sin preguntarnos por el mundo que las sostiene. Las materias primas se han convertido en poder. Las grandes potencias necesitan asegurarse...