Los yonkis de la hipersimplificación: Cómo la economía de la atención convirtió la complejidad en un problema
Pocas capacidades han definido tanto a nuestra especie como la de crear herramientas. Sin embargo, rara vez somos capaces de anticipar todas las consecuencias de nuestros propios inventos. Casi toda tecnología termina escapando a la intención con la que fue concebida y encontrando aplicaciones tan nobles como destructivas. Pensemos en el cuchillo, quizá uno de los ejemplos más sencillos. No sabemos con exactitud si la primera vez que se empuñó una de estas herramientas fue para cortar alimentos o si su destino fue herir a otro homínido. Sin embargo, hoy nadie dudaría en reconocer que un cuchillo es, al mismo tiempo, un utensilio de cocina y un arma. Miguel Ángel Lobo Rueda Global Shapers Santander, Economistas sin Fronteras Pero existe un matiz importante. Como señala Langdon Winner, no cabe juzgar moralmente una herramienta por el uso concreto que se haga de ella. Lo que sí posee una dimensión política es su diseño, pues este privilegia determinadas posibilidades, comportamientos y re...