Un planeta finito frente a una economía que necesita crecer sin fin
«No es posible conseguir mediante reformas que se convierta en amigo de la Tierra un sistema cuya dinámica esencial es la depredación creciente e irreversible. Por eso lo razonablemente reformista es, también en esto, irracional». (Manuel Sacristán. «Comunicación a las Jornadas de Ecología y Política» celebradas en Murcia en mayo de 1979) La economía capitalista exige crecimiento permanente, el planeta no puede ofrecer recursos infinitos. El capitalismo necesita ampliar continuamente la producción, conquistar nuevos mercados y convertir nuevos ámbitos de la naturaleza en fuentes de rentabilidad. Pero esa expansión permanente se enfrenta a un hecho elemental: los recursos son finitos y también lo es la capacidad de regeneración de los ecosistemas. Esa contradicción se ha convertido ya en uno de los grandes límites históricos de nuestra civilización. Durante décadas se nos ha enseñado a imaginar la economía como una maquinaria capaz de crecer indefinidamente. Por Cri...