jueves, 8 de octubre de 2015

Fraudes energéticos: ¿también los televisores?


“Tras salir a la luz el caso de los Volkswagen manipulados, las sospechas se han disparado. Y no solo alcanzan a los coches, sino que a estas alturas se desconfía de los datos ecológicos de casi todo. Ahora les llega el turno a los televisores.

¿Más manipulaciones de datos? 
Si una empresa seria, con el prestigio y la fama de corrección, como era el caso del , ha logrado burlar por casi 6 años los controles de una agencia como la EPA estadounidense, famosa por su rigurosidad y sus métodos de control, muchos se preguntan: ¿serán los únicos? Y el asunto de los software que son capaces de falsear datos a la hora de los test de control ha dejado honda huella, ya que la enorme mayoría de las personas saben que existen programas informáticos, los usan con asiduidad, pero no tienen ni la más mínima idea de cómo funcionan en realidad, ni cuál es el alcance de sus acciones. Las autoridades competentes de la UE se han hecho eco de estas suspicacias de los ciudadanos y han comenzado a recopilar datos, con el fin de verificar que los televisores que se venden en Europa no hayan sido víctimas de la manipulación y contengan algún tipo de software (como el de VW) con instrucciones de distorsionar datos y que los resultados de los testeos no den los resultados reales. Desde Bruselas ya se advierte que si bien no ese está llevando a cabo una investigación “oficial”, sí se quiere tener la certeza de que las prácticas del falseo de datos no tienen otras vertientes, tan o más importantes que la de los coches. Anna-Kaisa Itkonen es la Portavoz de la Comis. Europea para la Energía y explicó que ya han recibido quejas de varios países, entre ellas las de Reino Unido en 2011 y las de Suecia a principios de este año, en las que denunciaban “indicios” de que durante las pruebas de luminosidad de los TV, había algún tipo de software que daba datos falsos y les hacia parecer más eficientes energéticamente de lo que en realidad eran. A nivel particular también existen informes emitidos por laboratorios independientes, que tienden a las mismas conclusiones, como es el caso del equipo de Compliant TV, quienes dicen poseer evidencias de que el comportamiento de los aparatos a la hora de los test y fuera de ellos era diferente, lo que les hace sospechar de la existencia de algún software que al detectar la fase de testeo, realice una adaptación de su consumo energético. 


¿De qué va todo esto de las TV trucadas? 
Aparentemente a la hora de hacer los controles y según las indicaciones que se describen en el Reglamento Europeo que las rige y que exige mediciones exhaustivas de temperatura (con el aparato en funcionamiento y apagado), sería posible mediante un software, que el control automático de brillo que debe estar apagado para realizar las pruebas, realmente quede encendido y dé datos falsos. A nivel doméstico la repercusión sería enorme, ya que según el tipo de luminosidad elegida por el usuario, el consumo de energía podría ser diferente. La “trampa” estaría en que las empresas fabricantes de TV, saben que quien compra un televisor rara vez hace una selección personal de este parámetro y se limita a dejar los que vienen prestablecidos de fábrica que son los que mayor gasto ocasionarían. 
Legalmente hablando 
Samsung ya ha manifestado públicamente que rechaza de plano las acusaciones de que sus aparatos estén trucados, alegando que ellos colocan en sus televisores aplicaciones de control de la luminosidad “de vanguardia”, no instrucciones para trucar un test. En realidad el problema está en que si bien hay sospechas, no se sabe a ciencia cierta si existe o no un problema con las TV. Cuatro años después de la denuncia de Reino Unido, la respuesta de la UE, al parecer será que si les parece que hay aparatos que no cumplen con las normativas, procedan a retirarlos del mercado. Pero la problemática va más allá de esto y se centra en la existencia de “lagunas legales” en las reglas comunitarias que no contemplan la existencia de procedimientos que “mejoren” artificialmente el Rankin de un producto en la escala de eficiencia energética. Por esa razón ya se oyen voces que piden que se destinen fondos y personal capacitado a nivel gubernamental y comunitario, con el fin de que este tipo de agujeros legales sean subsanados, que la ley sea de igual aplicación para todos y que si existen casos comprobados de fraude energético, los culpables reciban el castigo que merecen. 


Una reflexión final 
Hacer trampas destinadas a conseguir beneficio propio es una práctica tan antigua como el ser humano. Ya lo dice el dicho: “hecha la ley hecha la trampa”. El asunto está en que las leyes, los controles y las verificaciones son parte de un gigante burocrático que se mueve con extrema lentitud, que aparentemente desconoce el concepto de “previsión” y que necesita que se “destapen” casos como el de para reaccionar, espabilarse y tomar medidas, cuando los hechos ya están consumados.