El Congreso anuló las leyes privatizadoras de las tierras de la Amazonia





Una victoria para los indígenas peruanos

Carlos Noriega

Página 12

Fueron dos meses de protestas y bloqueos de carreteras, con un saldo de al menos treinta y cuatro muertos, más de sesenta desaparecidos y más de un centenar de heridos. La convulsión social no le dejó al presidente García otra salida que retroceder.


El movimiento indígena peruano logró una histórica victoria, luego de que el Congreso anuló ayer las llamadas “leyes de la selva”, por una abrumadora mayoría de 82 votos a favor, doce en contra y dos abstenciones. “Hemos ganado, nos sentimos triunfadores, pero es lamentable que el gobierno, que pudo haber solucionado esto antes, haya esperado que se dé tanta violencia, que hayan tantos muertos, para derogar estas leyes”, le dijo a Página/12 Salomón Awananch, presidente del comité del paro amazónico. Fue un triunfo que les costó sangre a los nativos de la Amazonia. Fueron dos meses de protestas y bloqueos de carreteras, con un saldo de al menos 34 muertos, más de 60 de-saparecidos y más de un centenar de heridos. Además, los indígenas han debido soportar la persecución contra sus principales dirigentes y una implacable campaña de satanización en su contra.
Con la decisión del Congreso quedó sellada la mayor derrota política del presidente Alan García desde que asumió el poder, hace tres años. La protesta indígena y la reacción en contra de la represión policial lo dejaron aislado y enfrentado a un creciente movimiento social que se multiplicó por todo el país, y no tuvo otra alternativa que retroceder. Fue el propio gobierno el que le pidió al Congreso que se anulen las leyes. La convulsión social que tenía jaqueado al gobierno no le dejó al presidente García otra salida que retroceder.
Con la anulación de las leyes rechazadas por los indígenas por facilitar el ingreso de las transnacionales a sus tierras, el movimiento indígena llamó a sus bases a terminar la huelga que empezó el 9 de abril y a desbloquear las carreteras. Los nativos comenzaron a replegarse. Daysi Zapata, quien reemplaza en el liderazgo del movimiento indígena a Alberto Pizango, asilado en Nicaragua, calificó la jornada de ayer como “un día histórico”. “Se ha demostrado que nuestras demandas eran justas”, dijo Zapata. La oposición también celebró la derogatoria de las cuestionadas leyes. Los congresistas del oficialismo insistieron en defender las leyes rechazadas por los indígenas, pero al final votaron por su anulación.
“Apoyamos estas leyes, pero votamos en contra de ellas por razones de Estado”, dijo Mauricio Mulder, congresista y secretario general del oficialista partido aprista, justificando el cambio de posición de su bancada, que hace dos semanas, antes de que se produzca la matanza de Bagua, había impedido la anulación de estas leyes. El cambio de postura del oficialismo comenzó el último domingo, cuando el presidente García varió su discurso confrontacional, dejó de lado sus amenazas de endurecer la represión y, por primera vez, habló de diálogo. Al día siguiente, el primer ministro, Yehude Simon, firmó un acta con los indígenas para anular las leyes, lo que finalmente se concretó ayer. El miércoles en la noche, García dio un mensaje al país admitiendo que el gobierno había cometido errores en su trato con los indígenas y dijo que había que “volver a empezar”.
Golpeados y todavía conmocionados, los indígenas celebraron en silencio su victoria. En Bagua, epicentro de la represión contra los nativos amazónicos, nadie salió a las calles a celebrar el triunfo. La mayoría de los indígenas han regresado a sus comunidades, selva adentro, pero algunos permanecen en Bagua, reclamando por los detenidos y los desaparecidos. Entre ellos se respira un ambiente de desconfianza y temor. La derogatoria de las leyes rechazadas por los indígenas fue tomada con satisfacción y alivio por la población no indígena de la ciudad de Bagua, que apoyó la lucha de los nativos y que también sufrió la represión policial. Ahora, la ciudad exige que se eliminen el estado de emergencia y el toque de queda, que rige a partir de las nueve de la noche.
Con la anulación de las leyes se reanudará el diálogo entre los representantes de las comunidades nativas, que reúnen a unos 300 mil pobladores, y el gobierno. Pero ese diálogo no será fácil. La primera exigencia de los indígenas será el cese de la persecución contra sus principales dirigentes, que tienen orden de captura. El líder indígena, Alberto Pizango, debió viajar el martes a Nicaragua como asilado político, luego de que el gobierno lo acusara de “azuzar a la violencia” a los nativos y se ordenara su captura. “Para continuar el diálogo, vamos a exigir que se anulen las órdenes de captura contra nuestros dirigentes, incluido Pizango. Son cerca de veinte dirigentes que tienen orden de captura. También exigiremos que se libere a los que siguen encarcelados (quedan 18 detenidos). Si el gobierno no hace eso, entonces nos retiraremos del diálogo. Estamos felices por la anulación de las leyes, pero seguimos muy afectados y dolidos por la forma cómo nos trató el gobierno”, le señaló a este diario Salomón Awananch antes de viajar a Lima para incorporarse al diálogo con el gobierno.
El gobierno se la jugó a fondo por unas leyes que buscaban facilitar el ingreso de las transnacionales a la Amazonia y terminó perdiendo. Ahora debe comenzar un diálogo con los indígenas con las heridas de la represión todavía abiertas y en una situación de mucha desconfianza. Lo que se viene no será fácil.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-126876-2009-06-19.html

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De la selva su lucha. De la movilización amazónica a la crisis del sistema


Roque González La Rosa *

Adital -
 
Sin lugar a dudas el gobierno aprista afronta la peor crisis de toda su gestión, por la cantidad de policías abatidos enviados a enmendar la torpeza política del régimen, por el alcance internacional de esta situación, pero más aun porque una pieza del esquema para la profundización del modelo neoliberal, sólo una pieza, esta poniendo en juego su integralidad.
Los sucesos en Bagua revelan la necedad del gobierno de Alan García, el discurso que nutre su seudo filosofía del perro del hortelano acaba de morder el polvo definitivamente, a muy duro precio García descubre que las disquisiciones sobre el espacio tiempo histórico con que Haya relativizó su moral política, servían también para explicar que las culturas tienen diversas percepciones del espacio y subjetividades respecto a lo que para otros pueden ser sencillamente bienes transables.



En la Amazonía el modelo de desarrollo neoliberal quiso, por obra de García, ponerse en juego, no habría TLC si no se imponían los decretos legislativos, no podía el país detenerse frente a un porcentaje insignificante de personas sobre  las que se sabe ahora tienen alma pero su ciudadanía esta aun por definirse. Hoy el escenario abierto por la lucha amazónica ha puesto en difícil situación al régimen, pero las fuerzas de oposición al gobierno podrían también poner en el mismo trance al modelo mismo de dominación, la coyuntura puede ayudar a definir hasta dónde las alternativas políticas electorales existentes apuntan a administrar distintamente las mismas crisis o son algunas en efecto formas reales de oponerse al horizonte de vida neoliberal y apuntan a construir un modelo humano distinto y contrario al imperante.

Nada tan renuente a guiarse por planes y manuales como las coyunturas históricas y la presente en el Perú, por mas avisada, ha venido a sorprender por su magnitud. Frente a la crisis el gobierno balbucea conspiraciones comunistas internacionales, intenta apresar a su interlocutor, busca retomar el diálogo adelantando que ya ha existido excesivo dialogo. Sea cual fuera el resultado nada cambiará la derrota que ha sufrido el régimen, los nueve obispos de la Amazonía se han pronunciado por la derogatoria de las leyes en cuestión, la repulsa internacional ha sumado actores de Hollywood, y si a Evo Morales solidarizándose con los nativos podía acusársele de injerencia veamos si se hace lo mismo frente al gobierno de Bélgica, las empresas canadienses o los manifestantes en Ginebra que acaban de hacer lo mismo. Hablar de las aspiraciones presidenciales de Yehude Simón a estas horas resulta risible, si hoy se sostiene el gabinete es por desvergüenza o por el temor opositor a frotar demasiado una lámpara de genio ignoto. El actual gabinete en algún momento correrá la misma suerte que sus colegas bolivianos hoy acogidos en el Perú. En efecto es otra la situación hoy, Lima capital baluarte del conservadurismo ha visto una movilización que esta vez sacó de su habitual indiferencia a los universitarios bien, al variopinto descontento que no se veía desde la Marcha de los cuatro suyos contra la dictadura de Fujimori, difícil que sectores de la derecha no se percaten de este cambio de correlación, El Comercio editorializa por la renuncia del gabinete y flexibilización de los decretos leyes controversiales, Pedro Pablo Kuzschisnski llama a hacer borrón y cuenta nueva para una reconciliación, el TLC con Estados Unidos no peligra ,los decretos pueden modificarse y seguramente Washington lo entenderá dice PPK.
El modelo liberal y neoliberal en suma teme y tiembla. Desafortunadamente parece que también lo hace la oposición.
Quienes deben acusar también el cambio en la correlación son las fuerzas opositoras que hoy trabajan en la ruta electoral, por mentar a las de mayor presencia mediática, el pedido de renuncia del gabinete o derogatoria de las inconstitucionales leyes resulta en extremo modesto y timorato para la tamaña situación generada y es necesario un esfuerzo de audacia mayor en el discurso y desde luego en las prácticas unitarias.
El momento político amerita ambición y perspectiva, audacia, audacia y más audacia, si la bancada nacionalista ha sufrido la suspensión arbitraria de siete de sus miembros la posibilidad de abandonar la legislatura, ilegitimizar el parlamento debe ser considerado por sus colegas de bancada, tensar sus fuerzas nacionales, retomar el debate sobre la vacancia presidencial, ejercer el peso de tener representación parlamentaria ; si desde otros sectores de la sociedad civil se viene impulsando la candidatura de un cura ecologista este es el momento para posicionar un mensaje que vaya más lejos, que convoque un acuerdo nacional antineoliberal, un llamado a los sectores progresistas democráticos o como consideren mejor llamar, el adelanto de elecciones, la lucha indígena ha propiciado una articulación mayor de disconformidades contra el régimen aprista y es el momento para ir a la raíz. El eje de la discusión ya no radica en los decretos ilegales, lo que la derecha ve disolverse frente a sus ojos es un esquema y visión de desarrollo hasta hace poco hegemónico, la crisis actual pone en la mesa las corrientes más avanzadas y más modernas del debate sobre el desarrollo, aparece el tema del oxígeno, el agua dulce, la biodiversidad en el siglo XXI y también aparecen el cómo la carretera marginal de la selva ha sido el pábulo de la deforestación, el narcotráfico, la deshumanización de sus pobladores y la extinción de su biodiversidad, los esquemas de desarrollo nacional extractivo reprimarizantes, el esquema aprista, el modelo de la derecha que ve en esta no una sino muchas crisis. Son las características del capitalismo las que se han desnudado y solas se han hecho poner en cuestión.
Si la izquierda atomizada esta llena de radicalismos insustentables en bases sociales reales, poca incidencia de su discurso, entonces son las agrupaciones políticas que apuntan a decir algo en la lid electoral las que deben sintonizar la coyuntura, es función del político con perspectiva de poder demandar acordemente al hartazgo general y movilizar en virtud de la debilidad del adversario. Este es un régimen deslegitimado, la figura presidencial ha quedado fuertemente debilitada, el estado atado de manos coyunturalmente para reprimir, obligado a generar espacios de diálogo, puesto en tela de juicio, a tal extremo llega su urgencia y terror que hoy convoca una mesa de dialogo compuesta por presidentes regionales, y otros en la que el gobierno es minoría, en la que ya adelantó la derogatorio de los decretos leyes, y es que ya no importa tanto eso como salvar la esencia del modelo, el ridículo que hoy afronta el régimen es su mal menor. Esta es una oportunidad, y viene siendo penosa la manera como la oposición ve pasar frente a sí una situación en bandeja de plata, es una oportunidad también para ver también hasta dónde llega no sólo la visión de las fuerzas políticas que se denominan opositoras, si es que sus discursos y gestos apuntan a conseguir el turno de administrar la crisis y medrar de ella o efectivamente se puede albergar expectativas de regeneración, de mejoría para las mayorías, de  cambios profundos en la historia del país, las izquierdas o quienes hoy cubran de alguna manera su ausencia no pueden seguir atadas al discurso de gobernabilidad, hasta el padre Bartolomé de las Casas tenía mayor radicalidad.

* Periodista independiente peruano
Fuente: adital

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