¿Produción limpia para 2030?






Por Stephen Leahy
VIENA, (IPS) - Mientras el Norte industrial se propone cambiar el predominio de su matriz energética de fuentes emisoras de carbono a otras más limpias, 1.600 millones de personas carecen de electricidad y 2.400 millones cocinan y calientan sus hogares con leña y estiércol.
"Más de 1,6 millones de personas mueren cada año por el uso en espacios cerrados de biomasa para cocinar y calefaccionar", dijo el director general de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), Kandeh Yumkella. 

El funcionario lanzó la advertencia ante los más de 600 participantes de 80 países en la Conferencia Internacional de Energía, que se realizó esta semana en Viena y que concluyó con la recomendación de elaborar un plan para acabar con la "pobreza energética" para 2030. 

Millones de mujeres y niños de muchos países del mundo deben invertir varias horas de cada día en la búsqueda de leña, atrapados en el círculo vicioso de deforestación que eleva la erosión y reduce la fertilidad de sus tierras. 

"La energía interactúa con todos los desafíos de desarrollo que afrontamos", dijo Yumkella. 

El mundo en desarrollo, y en especial aquellos que carecen de electricidad, debe lanzar una revolución energética verde, según el funcionario. "No podemos dejar gente afuera. Necesitamos justicia climática y justicia energética", declaró Yumkella a IPS. 

La energía es uno de los principales temas, si no el principal, de la agenda de negociaciones hacia la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se reunirá en diciembre en Copenhague. 

Pero el acceso a la energía no está en la agenda. 

La energía es esencial para lograr el desarrollo económico y es clave hacia el logro de los Objetivos de las Naciones Unidas para el Desarrollo del Milenio, según el director de Onudi. 

"La calidad de vida de un país es directamente proporcional a la cantidad de energía de que dispone y la eficiencia con que se la usa", dijo Albert Binger, director del Centro para el Ambiente y el Desarrollo de la Universidad de Indias Occidentales y asesor de la Alianza de Pequeños Estados Insulares. 

Estas naciones han aportado menos de 0,05 por ciento del total de emisiones mundiales de dióxido de carbono, pero son las más afectadas por las consecuencias del recalentamiento planetario que este y otros gases invernadero originan. 

"No queremos ser refugiados", dijo Binger ante la conferencia. "Eduquen a la población de sus países acerca del peligro que afrontamos." 

La producción de petróleo y gas natural desciende en muchos países fuera del bloque de exportadores (OPEP), lo cual aumenta la volatilidad de precios, dijo Rajendra Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. 

Al margen de la preocupación por el cambio climático, estas noticias son muy malas para los países en desarrollo que dependen de las importaciones de petróleo. Si el barril de crudo se mantiene en alrededor de 100 dólares, por mucho tiempo más, algunas economías colapsarán. 

Pero mantener la matriz energética habitual elevaría la dependencia en los combustibles fósiles y conduciría a crisis climáticas, alimentarias y energéticas, acabando con muchos estados, dijo Pachauri a IPS. 

Las fuentes renovables de energío, agregó, "pueden evitar eso". "Necesitamos una gran revolución en el sector de la energía", sostuvo. 

¿Pero quién la financiará, en momentos en que muchos países pobres viven al día? 

Los pequeños estados insulares del Caribe y del Pacífico están bloqueados en mecanismos de supervivencia de corto plazo, que dependen de la importación de combustibles fósiles que, al mismo tiempo, prolongan su pobreza, dijo Sudan McDade, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 

El buque petrolero llega un día al puerto y se va al siguiente cargando muchísimo dinero que no podrá invertirse en proyectos de largo plazo, dijo McDade en la conferencia en Viena. 

"Estos países tienen muchísimos recursos solares y eólicos, pero no pueden hacer las inversiones que necesitan" para aprovechar esas fuentes de energía, se lamentó la experta. 

Ya hubo muchos proyectos piloto de energía limpia, pero no hubo financiamiento para ampliar su alcance. "¿Por qué no equilibramos la ayuda que se les da para comprar petróleo y liberamos el capital que requieren para hacer inversiones en 'energía verde'?", inquirió. 

Un tercio de la población mundial carece de acceso a modernas modalidades de energía, lo cual sobrecarga tanto a los pobres como al ambiente, dijo Irene Freudenschuss-Reichl, directora general de la gubernamental Corporación Austriaca para el Desarrollo. 

Es preciso establecer metas energéticas para complementar los Objetivos del Milenio. La primera debería ser el desarrollo de un plan a 20 años de plazo para lograr en 2030 el acceso universal a la energía, sostuvo Freudenschuss-Reichl.

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La trampa del carbono
Por Emilio Godoy
MÉXICO, (IPS) - La definición de metas a largo plazo para recortar las emisiones de gases que recalientan la atmósfera separa a las naciones en desarrollo de las industriales en las negociaciones para un nuevo acuerdo climático internacional.
Esta brecha quedó nuevamente de manifiesto en una reunión de dos días de los ministros de Ambiente y delegados de las 17 naciones del Foro de las Grandes Economías sobre Energía y Clima (MEF, por sus siglas inglesas), celebrada en el municipio de Jiutepec, a unos 100 kilómetros de la capital mexicana. 

En una conferencia de prensa previa a la conclusión de la jornada este martes, el ministro de Ambiente de México, Juan Elvira, anunció "avances" en las negociaciones, pero no ofreció detalles concretos. 

"La reunión ha abordado renglones o temas que en ocasiones anteriores ni siquiera salieron, y eso nos alberga esperanzas de que podamos avanzar fuertemente", dijo Elvira. 

La comunidad internacional debería alcanzar en diciembre un régimen internacional obligatorio para frenar los peores efectos del cambio climático, centrado en la reducción de gases contaminantes. 

En México, las conversaciones se prolongaron más allá del programa inicial, una señal de que se atoraron, especialmente en lo referente a las metas de disminución de los gases de efecto invernadero producidos por actividades humanas y considerados responsables del aumento de la temperatura del planeta. 

El MEF, ámbito creado en marzo por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, convoca también a Alemania, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Francia, Gran Bretaña, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Sudáfrica y la Unión Europea, sumando 80 por ciento de los gases invernadero producidos por el mundo. 

En sesiones a puertas cerradas y rodeadas de hermetismo, los funcionarios abordaron temas como el financiamiento, la adopción de medidas de mitigación y adaptación al cambio climático y la transferencia de tecnología de las naciones industrializadas al mundo en desarrollo. 

"Se ha tocado en profundidad la reducción de emisiones de los países industrializados, en la cual este foro está llegando a acuerdos importantes", aseveró Elvira. 

Los asistentes discutieron el borrador de la declaración de la reunión cumbre del MEF, que tendrá lugar en julio en La Maddalena, municipio del norte de la isla italiana de Cerdeña. 

También en Italia, entre el 8 y el 10 de julio, se celebrará la Cumbre de los Ocho países más poderosos del mundo, todos integrantes del MEF. 

Una de las expectativas de este ciclo giraba en torno a un posible anuncio de Estados Unidos o de China de una meta clara de reducción de emisiones, que hasta ahora no se produjo. 

La conferencia de Jiutepec forma parte de las intensas negociaciones de este año para acordar un convenio que sustituya desde 2012 al Protocolo de Kyoto, suscrito en esa ciudad japonesa en 1997 y vigente desde 2005. 

Ese acuerdo, que fue repudiado por Estados Unidos, obliga a los 37 países industrializados incluidos en su Anexo I a reducir sus emisiones de gases invernadero a volúmenes 5,2 por ciento inferiores a los de 1990, con plazo en 2012. 

Una propuesta que apareció sobre la mesa de negociaciones fue la creación de un fondo verde, de unos 10.000 millones de dólares, empujada por México que sugirió al Banco Mundial como administrador. 

"Nos gustaría ver que más naciones tomaran el liderazgo en el combate al cambio climático, que se comprometieran a dar un financiamiento a las naciones en desarrollo en materia de mitigación y adaptación", dijo a IPS el ambientalista Gustavo Ampugnani, presente en el encuentro del MEF y coordinador político para América Latina de la organización ecologista Greenpeace. 

Esa organización reclamó una reducción de emisiones de al menos 40 por ciento respecto de 1990 y propuso la creación de un fondo ecológico internacional por 140.000 millones de dólares para acciones de mitigación y adaptación al cambio climático. 

Los países en desarrollo demandan a las naciones industrializadas que contraigan sus emisiones en al menos 40 por ciento para 2050, mientras éstas quieren que las metas obligatorias incluyan también a las grandes naciones en desarrollo. 

Estados Unidos y China son los principales contaminadores climáticos. 

México emite anualmente a la atmósfera 715 millones de toneladas de dióxido de carbono, según el inventario nacional correspondiente a 2006. La actividad más contaminante es la producción y consumo de energía. 

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), establecido en 1988 por la Organización de las Naciones Unidas para suministrar a gobiernos y autoridades una fuente de información objetiva sobre el fenómeno, estima que la reducción global de gases invernadero debería oscilar entre 25 por ciento y 40 por ciento de los volúmenes de 1990. 

"El hermetismo (de la reunión del MEF) no nos deja tranquilos, porque no vemos las señales de liderazgo de los países más ricos, de los que más contaminan, y que son los más obligados a tomar medidas para que la temperatura no siga aumentando", comentó Ampugnani, para quien la coyuntura actual es "una trampa política, en la que nadie se atreve a dar el primer paso". 

Las negociaciones climáticas proseguirán en Bonn, entre el 10 y el 14 de agosto, en Bangkok entre septiembre y octubre, y desde el 2 y el 16 de noviembre en Barcelona. 

El proceso culminará en Copenhague, cuando se reúna la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, entre el 7 y el 18 de diciembre.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net


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