Obama vs. Tabacaleras







Teodoro Rentería Arróyave

Impensable que en las últimas 5 décadas el gobierno de Estados Unidos se lanzara en contra de cualquiera de las poderosas industrias que esa potencia ha convertido en trasnacionales, como ahora sucede con la administración de Barack Obama versus la vigorosa tabacalera.

Como es bien sabido, en ese país hasta antes de la gran crisis que sufre y contagiara al mundo entero, todas los grandes corporativos, sean industriales, bancarios o de cualquier otra índole eran intocables.

No solamente eso, además se manejaban a su antojo, no tenían límite ni llenadera en sus salvajes objetivos de lucro. El Estado había abdicado de sus obligaciones y responsabilidades constitucionales, había renunciado a su papel de regulador de la vida social, económica y cultural.

Basados en la absurda y bárbara práctica del libre mercado, los trusts respondían a sus propios códigos, no éticos por cierto, como quedó totalmente demostrado con la actual situación de crisis económica-financiera-hipotecaria propiciada, como se ha comprobado, por los actos de corrupción de los magnates.

A estas alturas hay quienes todavía dudan de que el Congreso estadounidense le apruebe a Barack Obama su novedoso plan de supervisión financiera para reforzar el control de los mercados dotando de más poder a la Reserva Federal con el objetivo de evitar que crisis como la originada por las hipotecas basura puedan repetirse en un futuro.

El proyecto que presentó al Congreso el pasado miércoles, ya cuenta con las resistencias de Wall Street, de congresistas y senadores, tanto del minoritario Partido Republicano, que no es de extrañar, como del propio Demócrata en el poder, que tampoco sorprende, ya que permitirá a las autoridades federales tomar el control o decidir la liquidación de grandes empresas para evitar la bancarrota de aquellas cuya caída pueda poner en peligro la solvencia de todo el sistema.

Respecto al caso que nos ocupa, es de reconocer al presidente Obama por firmar, por promulgar la nueva ley para la industria del tabaco, que prohíbe a los fabricantes etiquetar sus productos como light o ultralight o con sabor, especialmente dulces o frutales, simple, porque estaban dirigidos a fumadores infantiles para crear nuevos mercados.

Por primera vez, esta ley que incluye la disposición de agrandar a la mitad del tamaño de los paquetes de cigarros las etiquetas de advertencia sobre los daños a la salud, le da al regulador federal, la Oficina de Control de Alimentos y Drogas, FDA, por sus siglas en inglés, amplia autoridad sobre las compañías de tabaco.

“Los esfuerzos de décadas para proteger a nuestros niños de las graves consecuencias del tabaco han resultado victoriosos”, señaló el presidente Obama a la firma de la ley en la Casa Blanca. Por cierto el mandatario renunció al tabaco al comenzar la campaña electoral de 2008, para hacer conciencia de que en Estados Unidos mueren anualmente unas 400 mil personas por el consumo de tabaco.

(especial para ARGENPRESS.info)

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