El Tatio y los conflictos de intereses





Por Pedro Ibáñez


La Tercera) Respecto del problema del Tatio y la asociación de la empresa italiana Enel y las estatales chilenas Enap y Codelco en el proyecto de geotermia he sostenido que: 1. Muchas veces las empresas italianas no actúan de manera regular. 2.

En materias ambientales, se mide en Chile con distinta vara a las empresas privadas y a las grandes estatales. 3. No es sana la conjunción de intereses que se produce de hecho entre la empresa italiana y el Estado, al actuar éste como juez en materias ambientales y parte como inversionista. Respeto mucho a los italianos y a los emigrantes en Chile, pero debo levantar la voz cuando veo que en nuestro país se pueden instituir prácticas del todo inconvenientes. Sobre mis afirmaciones:

Que existe una insana connivencia entre algunas empresas y el Estado italiano es indesmentible. Ya mencioné el escándalo de sobornos que, en estos días, sacude a Italia y el contubernio que se suele dar entre empresas, la política, el gobierno y la judicatura en Italia. Y, sin ir más lejos, en la misma edición del pasado domingo 11 de octubre, en que el presidente de Codelco trata de refutar parte de mis dichos, aparece cómo dos economistas del Banco Central de Italia dan cuenta del aumento de la rentabilidad de las empresas en Italia cuando tienen conexiones políticas, concluyendo que “las prácticas rentistas por parte de las empresas y políticos significan grandes costos sociales en el resto de la economía”.

A confesión de parte…

Y, en materias ambientales, se observa discriminación y abuso. Si no, ¿cómo se explica que se haya dictado en 2006 el DS 80, permitiendo a Codelco verter más allá de la norma molibdeno y sulfatos en el estero Carén? ¿O que se le haya dado un plazo especial de tres años para cumplir con el DS 148, lo que todavía no hace, teniendo sobre la Región de O’Higgins, en el Cerro Minero, 120.000 toneladas de relaves de arsénico que, en cualquier momento, se pueden venir abajo? ¿O que en Chuquicamata, como no se pudo cumplir con la norma, se haya optado por declararla “zona industrial” y trasladar la ciudad a Calama? ¿O que en Pascua Lama se exija que Barrick no toque los glaciares, cuando éstos han sido removidos hace muchos años por Codelco Andina, sin estudios ambientales? ¿O que en Andina y Ventanas se hayan registrado episodios por contaminación con riles que, en algunos casos, excedían en más de 100 veces la norma?... Y para qué seguir.

Hay abuso con las comunidades de Los Maitenes, cerca de Ventanas, que viven contaminados hasta la saciedad; con los habitantes de Chañaral que, por años, vienen pidiendo que se les limpie la enorme contaminación acumulada que ha hecho aumentar sus índices de enfermedades graves; con los agricultores de Aconcagua que, cada cierto tiempo, ven bajar por el río relaves contaminantes de Andina, y, por qué no, con los habitantes de Santiago, donde se presume que la nube que suele venir de la chimenea de Caletones contribuye hasta en un 15% del material particulado que contamina la ciudad.

El presidente de Codelco ha aclarado que la empresa está fuera del proyecto de la Geotérmica, que no tiene que ver con la operación ni está en el directorio. De ser así, cabe preguntarse entonces, a título de qué acompaña con un 5% de las acciones a Enel en este proyecto y cuál es el rol que esta última le asigna a Codelco. No veo otra razón más que el tremendo peso de Codelco en el aparato estatal como un incentivo muy evidente para tenerla de socio.

Los antecedentes descritos dan al menos para levantar una voz de alerta sobre las graves consecuencias de la actuación de las empresas del Estado. Y mucho más cuando éste, que actúa como juez y parte, termina asociado con transnacionales que se desenvuelven en un ambiente de negocios donde se mezcla al Estado con intereses particulares.

Fuente: La Tercera

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Mujeres indígenas caminan desde Calama a La Moneda: SONIA Y AMELIA DAN SU VIDA POR LA DEFENSA DEL TATIO
Sin importar el calor del mediodía y el frío de la noche, sin preocuparse de los peligros de la carretera ni de conductores imprudentes, Sonia Ramos Chockobar, likanantay de 58 años, y Amelia Mamani Charcas, quechua de 55 años, emprendieron una caminata de 1574 kilómetros por la defensa de los géiseres del Tatio y el inminente ecocidio tras la explotación geotérmica.

Portando banderas blancas con mensajes “Tatio=Vida” y “Vida en la Segunda Región TATIO” la mañana del 14 de octubre, Sonia (presidenta de la Asociación de Cultores de la Medicina Ancestral Lickanantay) y Amelia (presidenta de la Agrupación Sumac-Llajta, de Calama) partieron con la determinación de llegar a La Moneda y exponer ante la Presidenta Michelle Bachelet Jeria su preocupación por el daño que los géiseres han sido víctimas.



Por Leyla Noriega Zegarra
Periodista.
FOTO: TATIO.ORG

"Estas son las únicas formas que encontramos para que la Presidenta de Chile Michelle Bachelet, en su calidad de madre, de abuela, de mujer, nos escuche", declararon a la prensa de la Región de Atacama, tras caminar más de 40 horas y pasar por Caldera, Copiapó, y continuar a Vallenar, La Serena y Ovalle para llegar a Santiago a mediados de esta semana.


Las dirigentas, cuya cruzada ha sido denominada como “la marcha de las abuelas a Santiago” en alusión a Tata Iu, nombre en lengua likanantay del Tatio que significa el abuelo que llora, llevan treinta mil firmas que demandan acabar con la intervención geotérmica en el sector de los géiseres milenarios,

“Las personas que representamos son gente pobre y de clase media baja, son treinta mil firmas que nos avalan de la Segunda Región”, señaló Sonia Ramos, sobre el apoyo que cuentan y que sienten la responsabilidad de mostrarle a la mandataria para visibilizar la disconformidad de la ciudadanía en el manejo del Estado en relación a la explotación energética en el norte del Chile.

Más aún cuando a principios de septiembre se verificó una fuga de agua hirviendo y de vapor de agua formando una columna de más de 60 metros de altura, afectando gravemente el reservorio geotermal donde la empresa Geotérmica del Norte –con capitales estatales nacionales e internacionales-realiza sus trabajos, situación cuyas consecuencias en el ecosistema todavía son desconocidos por el alto impacto de la inusual fumarola y temblores que afectó en la zona, explicó Amelia Mamani.

Sonia Ramos reconoció que los propios likanantay no dimensionaron el daño que significaría la llegada de la empresa, ya que muchos de sus hermanos –propietarios legales del sector- aceptaron la intervención por promesas de que no afectaría al medioambiente, económicas y de trabajos en la geotérmica. “ellos no tomaron en cuenta que es una cuenca hídrica, cuyas aguas subterráneas dan vida ya que permite en riego para otros pueblos. Además es un derecho consuetudinario de pueblos ancestrales nutridos por su agua pura y que les ha permitido su sobrevivencia en este desierto”, agregó.

Fue enfática en señalar que “tampoco se informa que Codelco “el sueldo de Chile” es el que nos ha arrebatado el agua, secado ríos y agua subterránea, y fue el que concibió esta instancia de geotérmica en el Tatio vendiéndole acciones a Enel que es una empresa del Estado de Italia para generar energía geotérmica de 40 MW, sólo para la minería y no para el uso de los habitantes de la Segunda Región”, recalcó.

Cabe destacar que desde el año 2006, tanto organizaciones indígenas, de turismo, agricultores y de la sociedad civil preocupadas de la vulneración de los derechos humanos, han denunciado la amenaza latente de la explotación de la geotermia en un sector sagrado por los indígenas, de belleza insuperable para las y los turistas, de un ecosistema rico y único para las y los medioambientalistas y científicos.

A pesar que tras la tragedia de septiembre recién pasado, La Comisión Regional del Medio Ambiente de Antofagasta haya paralizado indefinidamente las obras del proyecto “Perforación Geotérmica Profunda El Tatio Fase I de la Geotermia del Norte, aún no precisan si los trabajos se retomarán o cesarán perentoriamente, incertidumbre que preocupa a las mujeres que hace tres años son parte de las personas que defienden al Tata Iu.

“Si nos ven caminado por la carretera, somos dos abuelas que pese a tantas dificultades, deseamos unirnos para generar un rotundo NO al sistema medioambiental que hoy nos gobierna, y que no escatima esfuerzos por poder preservar el agua para las siguientes generaciones. Si nos ven, por favor comuníquense con nosotros que deseamos conocerlos y comunicarnos con ustedes”, invitan las representantes indígenas a ciudadanía.

Acotaron que “ojalá podamos reunirnos para fortalecer nuestra lucha, objetivo común sólo que en diferentes lugares, necesitamos de ustedes para nutrir nuestro espíritu. Apoyen esta iniciativa seamos generadores de un verdadero cambio por el equilibrio de nuestro hábitat”.

Sonia y Amelia, como lo hiciera Bartolina o Micaela -entre otras tantas mujeres indígenas que dan su vida por la defensa de nuestros territorios, libre determinación y resistencia de un pueblo vivo-, paso a paso van dejando huellas de la lucha histórica de ayer y hoy que los pueblos indígenas continúan lidiando en un país que se niega escucharlos.

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