jueves, 23 de septiembre de 2010

Bolivia: incontenible avance de la erosión y la deforestación





Podría parecer que Bolivia, con más de un millón de kilómetros cuadrados para menos de diez millones de habitantes, dispone de abundante tierra para la agricultura, pero no es así.
Varios estudios confirman que el 41% de los suelos del país sufre procesos de degradación, lo que significa 45 millones de hectáreas que compromete a gran parte de los departamentos de Oruro, Potosí, Chuquisaca, Tarija, La Paz, Cochabamba y hasta Santa Cruz.
La seguridad alimentaria, que es una prioridad del gobierno de Evo Morales, depende de ese delicado equilibrio que se encuentra en peligro por el avance progresivo de la erosión que, según los expertos, es el arrastre o lavado del suelo por efectos del viento y la lluvia.

 
Bolivia se halla en el puesto 137 de un total de 163 países evaluados por su desempeño ecológico y conservacionista por la universidad de Yale en su "Environmental Performance Index 2010":  solo superado en daño ambiental por Haití (# 155) y algo peor que  Honduras (# 118) y Guatemala (#104). ¿Que hace que estos países sean ecologicamente los patitos feos de Latinoamérica? ¿ Que hace la diferencia con Cuba (#9) y Colombia (#10).
Revisemos el caso de Bolivia para develar errores más allá de la buena voluntad del gobierno de Evo Morales
 

En Bolivia, se aprobó la protección de dos bosques tropicales cercanos a la frontera con Brasil, en el departamento de Santa Cruz, para evitar el riesgo de desaparición de la mara (Caoba americana). La mara está amenazada de desaparición en este país y si continúa el ritmo del corte actual, en diez años la especie no existirá comercialmente
 
Bolivia: incontenible avance de la erosión y la deforestación

(Por José Luis Valdez*) Podría parecer que Bolivia, con más de un millón de kilómetros cuadrados para menos de diez millones de habitantes, dispone de abundante tierra para la agricultura, pero no es así.
Varios estudios confirman que el 41% de los suelos del país sufre procesos de degradación, lo que significa 45 millones de hectáreas que compromete a gran parte de los departamentos de Oruro, Potosí, Chuquisaca, Tarija, La Paz, Cochabamba y hasta Santa Cruz.
La seguridad alimentaria, que es una prioridad del gobierno de Evo Morales, depende de ese delicado equilibrio que se encuentra en peligro por el avance progresivo de la erosión que, según los expertos, es el arrastre o lavado del suelo por efectos del viento y la lluvia.
La erosión aumentó en un 86% en los últimos 50 años y los expertos advierten que cada año se pierden aproximadamente 113 a 114 toneladas de suelo por hectárea. Un centímetro de suelo tarda en desarrollarse aproximadamente 150 años.
Estudios realizados por la autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras, que antes se la denominada Superintendencia Agraria, señala que el 22% del territorio boliviano sufre una degradación fuerte a grave.
La degradación es la pérdida progresiva de la capacidad productiva de suelos, debido a la erosión, baja fertilidad, contaminación y salinización.
Es decir, que los suelos son frágiles y de escasa cobertura vegetal y la erosión en la medida en que se hacen comunes las inadecuadas prácticas de producción agropecuaria o forestal.


Cultivo extensivo
En el altiplano y valles el uso excesivo de pasturas nativas más conocida como sobrepastoreo, y el uso de bosque para leña hacen que el suelo pierda su cobertura vegetal y, por tanto, sea susceptible de ser lavado o arrastrado por el viento y la lluvia.
Los bosques comprenden más de la mitad del territorio, pero se reducen a un ritmo de 1.400 kilómetros cuadrados anuales para cultivos. El mayor ritmo de deforestación con fines agrícolas se presenta en Santa Cruz, seguido de Cochabamba y Beni.
En Bolivia se deforestan anualmente un promedio de 300.000 hectáreas de bosque por la expansión de monocultivos de soja, coca, caña de azúcar entre otros productos, según informes de la Liga del Medio Ambiente (Lidema) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Asimismo, el informe de las Naciones Unidas señala que nuestro país continúa entrampado en un modelo de producción y crecimiento depredador, debido a que se basa en la extracción de los recursos naturales, los hidrocarburos y la minería, y en la expansión de la frontera agrícola con los chaqueos que acaban con los bosques.
Bolivia tiene poco más de la mitad de su territorio cubierto por bosques y eso hace que la vocación productiva sea forestal.
En país está en una lista de 12 naciones con mayor superficie de agricultura orgánica a nivel mundial. Además, figura entre los tres mayores exportadores de castaña orgánica en el mundo, entre los 10 en el caso de café y cacao orgánicos y entre los cinco primeros puestos de madera tropical certificada.
Ante el delicado informe, esas instituciones piden iniciar, de manera urgente, campañas de forestación en todo el país, además de ferias informativas que involucren a estudiantes y líderes juveniles, caminatas, movilización de instituciones públicas y privadas, ferias del libro y otros en favor del medioambiente.


Calentamiento global
Otro aspecto delicado es que nuestro país no sólo es afectado por la depredación de bosques y erosión de sus suelos, sino que también se ve afectado por la desertización y el cambio climático.
De acuerdo con el Viceministerio de Ciencia y Tecnología, casi mitad del territorio boliviano es afectado por la desertización como consecuencia del cambio climático, del incremento poblacional, del sobrepastoreo y de tala indiscriminada de bosques.
En el 41% del territorio boliviano, 439.432 kilómetros cuadrados, está asentada el 77% de la población nacional, que equivalen a 6,4 millones de habitantes, señala ese despacho gubernamental.
Del total de la población que vive en toda la extensión del territorio afectado por la desertización, 89% se encuentra en condiciones de extrema pobreza.
El gobierno boliviano alertó que este problema, el cual tiende a incrementarse cada año, pone en riesgo la seguridad alimentaria.
Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertización y la Sequía, la degradación de suelos es definida como la reducción o pérdida de la productividad biológica o económica de las tierras por causas humanas y climáticas.
El cambio climático amenaza a los bosques bolivianos, provoca sequía en algunas regiones e inundaciones en otras, factores que contribuyen a la carencia de alimentos.
Asimismo, se advierte que las lluvias aumentarán en el país hasta 80%, según proyecciones realizadas mediante el programa Magicc/Scengen, un modelo computarizado que simula el comportamiento de la atmósfera.
Este estudio mostró alarmantemente el dato de que en nuestro disminuirá la cantidad de alimentos y agua potable disponible, como ya se pronosticó en el oeste de Bolivia por los efectos del deshielo de los nevados.


Fertilizantes
También otro factor detonante para la erosión, desertización y deforestación, es el uso intensivo de químicos en la agricultura industrial. Éste es uno de los elementos más perjudiciales, puesto que degrada el suelo y destruye los recursos fundamentales para la fijación del carbono, como son los bosques y las comunidades vegetales, plantas y suelos que absorben carbono atmosférico.
El abuso de los fertilizantes es la causa de las mayores emisiones directas de la agricultura, a través del óxido nitroso (N2O), con un potencial de producción de calentamiento global unas 296 veces mayor que el CO2. Además, más del 50% de todos los fertilizantes aplicados a los suelos se dispersa en el aire o acaba en los cursos de agua.
Organizaciones ecologistas como Greenpeace, aseguran que en países empobrecidos de América Latina y zonas de Asia se arrasan grandes extensiones forestales o selváticas, para fines agrícolas en las que se emplea pesticidas que dañan el suelo.


Futuro
El estudio del Programa Nacional de Cambio Climático (PNCC) calculó la magnitud de los cambios en los ecosistemas para los años 2010, 2030, 2050 y 2100 con base en estudios previos y en la aplicación de los modelos computarizados de simulación.
Los resultados de los análisis arrojaron que el bosque húmedo templado desaparecerá completamente en Bolivia hasta el año 2050.
Bolivia como signataria de la Convención Mundial de la lucha contra la desertificación y la sequía de las Naciones Unidas ha puesto en marcha un sistema nacional de regulación del uso sostenible de los recursos naturales renovables.
Según la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras, ex Superintendencia Agraria, este sistema consiste no sólo en implementar sistemas de monitoreo, control y fiscalización, sino en invocar a la ciudadanía a participar a través del establecimiento de nuevas prácticas que establezcan un uso sostenible de los recursos naturales, tanto en la agricultura y la ganadería como en la explotación forestal.


Fuego y tala ilegal
El fuego y la tala ilegal también destruyen el bosque. Si bien ambos fenómenos se interpretan como una tragedia ambiental, económica y cultural, es imposible cuantificar el impacto que provoca en la flora y la fauna, porque Bolivia no cuenta con un inventario de todos sus recursos naturales en biodiversidad.
Lo que si se sabe, sin embargo, es que la regeneración artificial de los bosques devastados por los incendios y la tala ilegal durará al menos dos décadas.
El paisaje devastado por el incendio forestal se identifica indefectiblemente a un escenario de un suceso fatal, más aún si el fenómeno se produce en la selva amazónica boliviana, que es el hogar de un tercio de las especies del mundo y donde se resguarda una quinta parte del agua fresca del planeta.
Entre los factores que contribuyen a desencadenar los incendios forestales en las áreas rurales están el uso incontrolado del fuego por parte de los agricultores, la quema de bosques y pastizales para dedicar las tierras a cultivos y la búsqueda de espacios para la caza.
Según informes oficiales, cada año los incendios forestales afectan mayores superficies boscosas, provocan la disminución del hábitat natural de muchas especies tanto animal como vegetal, afectan el aprovechamiento forestal sostenible y, además, se constituyen en un peligro constante para las poblaciones cercanas a los sitios donde ocurren.


Actividad humana
La actividad humana es el peor riesgo que enfrenta la mayoría de las especies en el mundo, pero el hombre también puede ayudar a su recuperación.La deforestación de la Amazonía, boliviana y brasileña, según Naciones Unidas, implicará el fin de especies únicas.
El proceso de destrucción de Amazonía podría ser irreversible en diez años más, y toda la selva podría desaparecer en unos 40 años, según informes del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.Controlar los niveles de intervención humana es clave para salvar el norte amazónico.
Estimaciones científicas, basadas en modelos matemáticos de comportamiento humano relacionado con la deforestación y de procesos biológicos forestales, son aún más pesimistas respecto a la evolución de este medio ambiente. Sin la aplicación de medidas inmediatas y decididas a cambiar el actual régimen de la agricultura, tala y quema de árboles, la selva amazónica boliviana podría llegar a un punto de no retorno en los próximos 15 a 20 años.
La tala indiscriminada es una de las medidas que afecta la Amazonía.
El modelo indica que la selva, lejos de necesitar los 75 a 100 años que estimaban algunos especialistas para su destrucción total, podrá desaparecer dentro de 40 ó 50 años.

*Valdez es periodista. El artículo fue publicado en la revista “7 Días”, del diario Cambio (www.cambio.bo)