viernes, 24 de septiembre de 2010

Inambari: Un HidroAysen en Perú





Con 2.000 MW de capacidad instalada, el mayor proyecto hidroeléctrico de este país es visto como una importante adhesión a la matriz energética. Sin embargo, las comunidades afectadas por este lo rechazan apelando al alto impacto ambiental que tendrá.
Siempre que hablamos de HidroAysen destacamos lo enorme de este proyecto, su relevancia para nuestro sistema eléctrico y sobre todo los impactos ambientales que tendrá en la localidad donde se emplazará. Sin embargo este no es el único gran proyecto de generación hídrica de Latinoamérica que está teniendo problemas con sus comunidades vecinas y defensores del medio ambiente.
En Perú (exactamente en las regiones de Cusco, Puno y Madre de Dios) se está desarrollando la central Inambari, una hidroeléctrica de embalse a cargo de la empresa OAS de Brasil, con una capacidad instalada de 2.000 MW y que requerirá de una inversión cercana a los US$4.000 millones.
Es un enorme proyecto que supera por mucho las necesidades energéticas del vecino país que hoy cuenta con una capacidad instalada de 6.000 MW y una demanda máxima de 4.200 MW, por lo que se espera que los excedentes generados por Inambari sean vendidos a Brasil. Dejando sólo un 20% de la energía producida para ser utilizada en Perú.
Pese a que muchos expertos dan garantía de la alta rentabilidad del proyecto, el hecho de tener que inundar 41 mil hectáreas de tierras para su construcción, ha provocado que las comunidades tanto de Puno, como de Cusco y Madre de Dios hayan puesto una férrea resistencia al desarrollo de esta iniciativa. Un hecho que se vuelve a repetir, al igual que en casos como el de HidroAysen o el de Itaipú.
Los pobladores no se han quedado sentadas y se han organizado para llevar a cabo reiteradas manifestaciones, destacando la realizada en marzo de este año donde casi toda la región de Puno paralizó sus actividades en rechazo a la hidroeléctrica.
Es más, la negativa ha llegado a tal punto que las mismas autoridades regionales han mostrado su rechazo aduciendo a que el proyecto que desde su punto de vista no es necesario.
El gerente regional de desarrollo económico del gobierno regional de Puno, César Arizaca, quien explica que producto del alto impacto ambiental que tendrá la central en los poblados donde se construirá el proyecto “también hemos decidido decir no a la construcción de Inambari”.
Según Arizaca, tanto la empresa como el Gobierno han tenido una comunicación deficiente tanto con las comunidades como con las autoridades de las distintas regiones vecinas al proyecto. “Se autorizó la elaboración de un estudio de impacto ambiental sin consultarnos a nosotros o a las comunidades que deberán ser trasladas a otras localidades, debido a que el embalse inundará cerca de 56 centros poblados, afectando a alrededor de 12 mil personas y no 3.200 como dice el gobierno central”.
A esto, se suma el alto potencial aurífero de la zona, que según Arizaca quedaría en manos de la empresa dueña del proyecto y el impacto que el proyecto podría tener en la reserva natural Bahuaja Sonene.
Otro punto de conflicto que ha generado el desarrollo de Inambari apunta a la autopista interoceánica, un proyecto estratégico que tiene por objetivo conectar a Perú con Brasil.
En el Gobierno Regional de Puno aseguran que el embalse de la central inundará dos tramos de la autopista con una extensión de 65 kilómetros, lo que traería altos costo para su construcción.
“Como ves son muchos los puntos en contra que presenta Inambari para las comunidades afectadas, en especial la de Puno que será la más perjudicada con este proyecto” afirma Arizaca.
Los movimientos del Gobierno Peruano
El alto rechazo mostrado por las regiones afectadas, ha preocupado a las autoridades gubernamentales y a los inversionistas, que han debido tomar medidas y acercarse más a las comunidades.
Para el viceministro de Energía de Perú, Daniel Camac, el problema de comunicación apunta a que “ha habido mucha ansiedad de parte de los pobladores, ya que a comienzos del proyecto no se pudo dar respuesta a todas las interrogantes”, pero asegura que “hoy, se han finalizado casi todos los estudios que explican cómo se desarrollará Inambari. A la empresa sólo le falta presentar el estudio de impacto ambiental, que ha tenido demoras producto de la oposición de los pobladores.
A esto agrega que ha habido un acercamiento importante, por medio de exposiciones sobre el desarrollo de Inambari.
“Nos hemos acercado a explicarles la solución que darán a la Autopista Interoceánica con un nuevo trayecto de 50 km que pasará por el frente del trayecto inicial. En el caso de las reservas auríferas, en tanto, el proyecto tiene estimado compensar todas las actividades productivas que se puedan estar dando en la zona”, Asegura Camac.
No todo está dicho
Si bien muchos expertos apoyan el desarrollo de Inambari, producto del aporte que entregará a la matriz eléctrica de Perú, el mismo viceministro Camac ha señalado que la construcción de Inambari no es algo definitivo, debido a que además de contar con un estudio de impacto ambiental y un vialidad económica, se debe tener la aprobación de las comunidades, que hoy insisten en rechazar la iniciativa.
“Ya no es una cosa de desarrollar el EIA y ver si hay viabilidad económica. Hoy debemos tener aprobación de las comunidades”, explica el viceministro Camac.
Además, la fluida cartera de proyectos energéticos en proceso de evaluación le quita una urgencia extrema a Inambari.
Para el Decano del Colegio de Ingenieros del Cuzco, Roberto Durán López, Inambari se asoma como un proyecto atractivo y de alto potencial energético para Perú, aunque todavía hay cosas que se deben mejorar y que se debieron haber hecho mejor.
“Si bien desde el punto de vista técnico no le veo problemas, aunque sí ofrece varias dificultades desde el punto de vista social, sobre todo porque la demanda de Perú es inferior a lo que generará la hidroeléctrica. Me preocupa el entendimiento social sobre el proyecto”.
En línea con la opinión de Durán López, los pobladores no dan marcha atrás y se niegan a aceptar que inunden las tierras que por generaciones los han acompañado en la construcción de su historia. Aseguran que el verdadero negocio de la hidroeléctrica será para Brasil que durante los primeros años recibirá buena parte de la energía generada, aunque Camac asegura todo dependerá de la necesidad del país.
Mientras que la empresa continúa afinando detalles del estudio de impacto ambiental, las movilizaciones continúan, especialmente en Puno, donde los pobladores aseguran que lucharán hasta el final.



 
Mauricio Zanotti
Periodista