sábado, 25 de septiembre de 2010

Participar en un club de hippies patriótico






Peter Hartmann S., Director Codeff Aisén

En esto de la celebración de las Fiestas Patrias uno suele preguntarse que es realmente ser patriota y humildemente pensamos que quienes cuidan esa patria, tratan de entenderla, la quieren conociéndola, defienden su integridad y diversidad y nos recuerdan sus virtudes, perfectamente cumplen con serlo. Y claramente quienes se organizan para esos fines de conocer, cuidar, defender el medio ambiente de la patria, sea la chica mas cercana, llámese región o país o la grande, el planeta que nos alberga, cumplimos con ese noble rol, aunque muchos probablemente ni se han percatado de ello.
Así es como una organización ciudadana no gubernamental como lo es Codeff, tal como muchas mas, agrupa una diversidad de personas que cumplen de alguna forma con ese rol. Porque sin medio ambiente no hay patria, aspecto del que algunos no se han percatado aun o no quieren percatarse. Y por cierto, maltratar, abusar, explotar sin misericordia para fines egoístas ese medio ambiente, tiene nada de patriótico.
Para algunos un grupo de estos sería algo así como un “club de hippies de mierda”, porque las descalificaciones hacia quienes lo componen con mucho esfuerzo y voluntarismo,  y en eso a veces se toca más de algún interés creado, abundan. Y van desde acusarnos de emocionales ¡como si emocionarse con la vida, la belleza, fuese malo! hasta de ocuparnos solo de “arbolitos y pajaritos”, pero cuando pasamos mas allá de eso nos convertimos en molestos y para algunos en “sandias” o motivados por intereses mezquinos.
Lo cierto es que en la diversidad natural que compone un grupo como este, podrá encontrarse desde ecologistas radicales, hasta quien estima que la solución es solo tecnológica. Podrá encontrar a quien esta dispuesto a jugárselas con todo por la causa, al idealista, al pragmático, hasta quien solo puede contribuir con su grano de arena pagando su cuota de socio. La verdad es que aquí se produce una extraña mezcla de conservadores y progresistas que es difícil de comprender.
En el mundo actual, cualquier persona con un mínimo de información y conciencia podrá darse cuenta de que en el medio ambiente de nuestras patria -hogar las cosas no andan de lo mas bien. Y cuando uno esta conciente de esa realidad, no sirve de mucho hacerse el desentendido o “leso”, tampoco quedarse en las quejas y los rencores, con lo que no es mucho lo que se consigue, aparte de odiosidad y amargura. Por eso, mejor es tomar el camino de la acción y compromiso en ser parte de la solucionatica. Y eso evidentemente comienza en uno mismo y en dar el ejemplo. Pero también, en buscar soluciones en conjunto con quienes comparten ideales y así trabajar en equipo. Mas aun en un país donde para ser escuchado se necesita aparecer organizadamente y muchas veces hasta como personalidad jurídica.
Y hay un sinnúmero de organizaciones no gubernamentales, no solo ambientalistas, que desde la base, en un valioso trabajo voluntarioso, proponen y aportan a la construcción de la Nación. Es la forma organizada, no político partidista, de proponer como los ciudadanos queremos el mundo. Ojala todos participásemos de alguna organización de estas para ser escuchados, resolver nuestros problemas y levantar propuestas. Hay muchos tipos de organizaciones, desde juntas de vecinos hasta iglesias y todas requieren de personas activas y participativas, que tengan voto y animo de discusión, que aporten con trabajo voluntario, que aporten con las cuotas, que aporten el tiempo para ser miembro de un comité o directiva, que lleven adelante ideas. Son los socios de una ONG quienes le dan vida y visión, le dan dirección, la van transformando y amasando los sueños.
Y aquí llegamos nuevamente al compromiso con la causa y con una organización con la cual se decidió ser parte o sea participar en ella. Y eso evidentemente implica más que pagar cuotas (impuestos) y votar a la hora de elecciones. Estando en una  sociedad individualista como la actual  y en un sistema de democracia representativa, la participación es algo bastante venido en menos para no decir exótico en nuestro país. Es mas, a veces da la impresión que la idea es precisamente que las organizaciones democráticas de base, más encima criticonas, mejor desaparecieran. Por cierto en una organización como esta también adolecemos de las enfermedades sociales que aquejan al resto del país, como aquella de pretender que el “representante” elegido o designado se encargue de todo y nos haga la pega. Claro que en eso también esta en juego el conocer a sus dirigentes y controlar que no se “arranquen con los tarros”. Y para que ello no ocurra se requiere de ciudadanos participantes comprometidos y ojala ir corrigiendo nuestros defectos desde la base.
Pero ante todo, es responsabilidad ciudadana no menor mantener vivas y activas sus organizaciones y con ello la democracia republicana ciudadana desde la base.

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