sábado, 25 de septiembre de 2010

Dejad a los tiburones en paz, suplican los países




El diminuto Palau y Honduras declaraban el miércoles que sus aguas están infestadas de tiburones y que el resto del mundo tendría que hacer lo mismo.
Los presidentes de los dos pequeños países se reunieron en Nueva York para firmar una declaración donde animaban a otros países marítimos a unirse a ellos declarando sus aguas como refugios para el depredador del océano cada vez más amenazado.
'No podemos quedarnos impasibles mientras se aniquila a los tiburones,' decían en una declaración Johnson Toribiong, presidente de Palau, y Porfirio Lobo, presidente de Honduras, coincidiendo con la cumbre de Naciones Unidas sobre la pobreza y la biodiversidad.
'Creemos que está en el interés de nuestros países tener unos ecosistemas oceánicos sanos y eso no es posible sin poblaciones de tiburones  sanas .'
Los conservacionistas señalan que cada año mueren 73 millones de tiburones únicamente para saciar el apetito de Asia por la sopa de aleta de tiburón. La sobreexplotación masiva en los últimos años ha reducido en un 90% el número de grandes peces depredadores.
El año pasado Palau creó el primer santuario nacional de tiburones del mundo y Honduras le ha seguido este año.
‘Estamos muy orgullosos de estar protegiendo nuestro medio ambiente,' decía Lobo.
Toribiong dijo que los tiburones necesitan ser vistos como una preciosa parte del océano y no como una fuente de alimento en masa y que por supuesto no son ninguna amenaza.
'Los tiburones son criaturas del océano maravillosas,' decía. 'Sin ellos, la salud del océano se deterioraría. Creo que si se pierde un eslabón en la cadena de la vida, el ser humano en lo alto de la cadena lo sufrirá.'
En su declaración conjunta, los dos presidentes indicaron que un 'tiburón vivo tiene mucho más valor que un tiburón muerto gracias a su potencial de atraer a los submarinistas a los arrecifes de coral.
Los presidentes citaron un estudio que halló que un sólo tiburón de arrecife tenía un valor renovable de más de 33.000 dólares al año, sin embargo si un pescador lo capturaba y mataba suponía un valor de sólo 32. 

Fuente: Oceansentry.org