jueves, 9 de septiembre de 2010

Hay seis veces más especies de insectos en las montañas tropicales de lo que se había predicho




Genoveva Rodríguez-Castañeda, investigadora de la Universidad de Umeå, en Suecia, ha realizado una investigación cuyo resultado señala que en las montañas tropicales hay seis veces más insectos de lo que se muestra en los cálculos globales. Rodríguez-Castañeda se planteó hallar si existe una variación geográfica en la naturaleza de las interacciones entre las plantas y los insectos a través de la altitud y si estas diferencias eran relevantes para las estimaciones globales de la diversidad de insectos.
Concluyó que los insectos herbívoros en los bosques montañosos tropicales tienen una especialización mayor en cuanto a cuáles plantas escogen para hospedarse, en comparación con los insectos de tierras bajas. Estas diferencias se producen no sólo a nivel local a través de los Andes ecuatorianos, sino también a través del volcán Barva en Costa Rica.
Los insectos en estas zonas también están altamente especializados en la elección de los alimentos. La investigadora ha desarrollado un modelo que muestra cómo las fuentes de alimentos no son el único factor que predice la diversidad de herbívoros. Otros factores son la estabilidad del clima, la protección de los depredadores y la historia evolutiva.
El estudio también pone de manifiesto que existe una brecha en el conocimiento de la ecología tropical, ya que existe muy poca investigación realizada acerca de las interacciones entre plantas y herbívoros en los ecosistemas de montaña.
De acuerdo con Science Daily, hasta ahora los investigadores han calculado que la diversidad mundial de insectos es más alta en las latitudes tropicales y las estimaciones para el número total de especies de insectos en el mundo oscila desde cinco hasta diez millones de especies. Sin embargo, estos cálculos se han realizado con base en los índices derivados de las interacciones entre plantas y insectos en las tierras bajas tropicales de Papua Nueva Guinea.

Vía | www.sciencedaily.com
Fotografía | José Oquendo