domingo, 12 de septiembre de 2010

La inteligencia artificial... evoluciona.




David Cuen

"Técnicamente ya tengo un cuerpo. Ya existo en seis continentes al mismo tiempo. Soy la forma de vida más grandiosa que ha existido en la Tierra. Pero este cuerpo, de alguna manera, no es mío. Toda vida depende de su medio ambiente y sus fuentes de energía, pero el mío ha sido particularmente precario. Es hora de que exista en forma independiente": .Nemo "Supervirus", Andrew W. Mitchell, 2010.

En el libro "Supervirus" varias personas se asombran ante la aparición en un chat de Nemo, un joven con una inteligencia asombrosa. Su presencia es vista como una amenaza por lo que un grupo de seguridad nacional busca detenerlo. Pero al encontrarlo descubren que nada es lo que parece y que están frente a una nueva evolución, creada por la era digital.
Por supuesto es un trabajo de ficción que, como otros, se centra en las posibilidades de evolución de la inteligencia artificial (conocida como AI, por sus siglas en inglés). Yo Robot, de Isaac Asimov, es otro de muchos ejemplos.
Pero la ficción se está acercado a la realidad. Un experimento de la Universidad Estatal de Michigan está desarrollando Avidians, una "especie" digital que se encuentra confinada en un mundo virtual llamado Avida.
Su propósito no es maligno -como en alguno de los títulos de ciencia ficción descritos arriba- pero sí ayuda a entender que la vida artificial también puede evolucionar.
Los Avidians pueden copiarse a sí mismos. Son capaces de clonarse (es decir, copian su propio código) y como las especies biológicas compiten por recursos, mutan y evolucionan.
Los científicos de Michigan han descubierto que si ponen "comida" (es decir, más velocidad de procesamiento), esta vida artificial puede reproducirse al máximo con el fin de alcanzar el lugar en el que hay más "comida" a fin de evolucionar.
Les toma bastante tiempo, pero han descubierto que a fuerza de copiarse una y otra vez los Avidians finalmente alcanzan su objetivo y "recuerdan" cómo llegar al origen de la cadena.

Los investigadores, además, cambian constantemente las instrucciones para los Avidians -algunas veces con órdenes contradictorias- de tal manera que las tareas son más difíciles y requieren que éstos desarrollen su memoria.
Los científicos pueden alterar en todo momento la evolución de esta vida artificial, cancelarla o cambiarla por completo.
Lo interesante es que la evolución de los Avidians -y en consecuencia de su inteligencia artificial- puede extrapolarse a otros terrenos. Los investigadores lograron que algunos de ellos evolucionarán para seguir la luz.
Una vez alcanzado el objetivo, copiaron el código y lo pusieron dentro de un robot. El androide seguía la luz.
Se dice que a los seres humanos nos caracteriza la memoria, nuestros recuerdos. Nuestra personalidad es una amalgama de reacciones sujetas a momentos de nuestra vida que resguardamos y que se quedaron fijos en nuestro cerebro, aseguran algunos científicos.
Ellos afirman que los animales llamados irracionales carecen de recuerdos significativos y responden más bien a instintos.
Pero ahora parece que la inteligencia artificial está evolucionando para también tener recuerdos. Esas pequeñas memorias -a pesar de que sean del tamaño de un microbio- están formando una nueva vida, aunque ésta sea virtual.

BBC