viernes, 10 de septiembre de 2010

La Sexta Extinción - (fragmentos)





Escribe Claudia Cisneros
periodista




“Nosotros somos el meteorito destructor”. Según el científico Edward O. Wilson, entomólogo e investigador de la Universidad de Harvard, en el transcurso de los últimos 450 millones de años ha habido grandes extinciones, la más familiar, la de los dinosaurios hace 65 millones de años, debido a un meteorito gigante, según consenso científico actual. La más grande, sin embargo, se cree sucedió durante el periodo Pérmico hace cientos de millones de años, muy probablemente también por un meteorito. “La vida se expande continuamente, y luego se elimina en gran parte”. Wilson señala que esto sucede cada 100 millones de años aproximadamente, tras lo cual, toma otros 10 millones de años restaurar una diversidad biológica.
Para el hombre de ciencia, los Homo Sapiens-Sapiens somos el siguiente gran meteorito camino a la eliminación de los seres vivientes en el planeta. Tenemos apenas 150 mil años de existencia y ya nos la hemos arreglado para poner en juego nuestra propia calidad de vida y supervivencia. Estamos, en opinión de Wilson, en las primeras etapas de la sexta extinción y somos los seres humanos los protagonistas y responsables de este cuello de botella, expresión que usa Wilson para describir nuestra “habilidad” para súper-poblar la tierra y destruir gran parte del entorno natural que nos mantiene. Una de las razones más poderosas, es que pensamos a corto plazo, en una o dos próximas generaciones, a lo sumo.
Pero las mismas armas que la especie humana usa para depredar, le han servido también para inventar, crear, construir, conocer, analizar, sopesar. Las mismas herramientas que le han valido al Homo Sapiens para hacerse un lugar privilegiado en la cadena alimenticia del orbe, superando sus debilidades físicas comparadas con astutos, feroces, veloces animales que otrora los amenazaba, esas mismas facultades: la del pensamiento, conciencia, códigos morales, organización social, el lenguaje y la comunicación, el deseo de supervivencia del grupo, tanto como la irrenunciable individualidad, nos han servido también para conocer lo que puede esperarnos en un futuro no muy lejano, si no aplicamos nuestras capacidades de análisis, reflexión, conocimiento y proyección futura para detener la contaminación del agua y aire, deforestación de los bosques tropicales, envenenamiento de la materia orgánica, la ambición por explotar recursos naturales y metales preciosos a cualquier costo.
Y es que como dice el filósofo naturalista, Daniel Dennett, somos el sistema nervioso del planeta. Por primera vez en millones de años de historia, la Tierra tiene “centinelas con la posibilidad y capacidad, única en el reino, no sólo de” anticipar peligros y problemas sino sobre todo, de prevenirlos, de hacer algo para evitarlos o por lo menos atenuarlos.
Durante años, los ecologistas fueron tildados de radicales, payasos y hasta terroristas. Sin embargo, fueron los primeros humanos organizados alrededor de la llamada “biofilia”, teoría que aduce que tenemos una disposición natural de dirigirnos hacia y de disfrutar nuestro entorno y por tanto de defenderlo.
Hoy en día, en un mundo regido por la economía como principal ideología sistémica, la ecología y el cuidado del medio ambiente han comenzado a ser tomadas en serio cuando los líderes mundiales han tomada conciencia de su impacto económico en las sociedades. Todos los días se destruyen bosques, se contaminan las tierras, escasea el agua, se raciona la electricidad, se envenena el aire que respiramos y esa destrucción le cuesta al mundo, un estimado de 33 trillones de dólares, según un equipo de biólogos y economistas que intentaron calcular hace algunos años el valor del mundo natural que destruimos cada año.
Sea por “biofilia” o “econofilia”, el objetivo debería ser el mismo para quienes caminamos de la mano de eros: que no nos convirtamos en el siguiente tanático meteorito que termine con esta especie que hizo tanto, y a la vez, tan poco.

La Sexta Extinción
por Niles Eldredge- Un artículo original de ActionBioscience.org

En la mente de los biólogos quedan pocas dudas de que la Tierra está enfrentando actualmente una pérdida creciente de especies tal que amenaza con rivalizar las cinco mayores extinciones del pasado geológico. Desde el año de 1993, el biólogo de Harvard E. O. Wilson estimó que la Tierra está perdiendo alrededor de 30,000 especies por año , lo cual se traduce a la estadística aún más espeluznante de tres especies cada hora. Algunos biólogos han comenzado a pensar que esta crisis de la biodiversidad (esta “Sexta Extinción”) es aún más severa y más inminente que lo que Wilson supuso.
La extinción en el pasado
Todos los cambio bióticos globales mayores han sido causados por eventos físicos que han caído fuera de las perturbaciones normales climáticas y de otro tipo, las cuales son sobrevividas por las especies y por los ecosistemas. ¿Cuál fue la causa de estos cambios bióticos?

Las extinciones masivas previas ocurrieron debido a causas naturales.
• La primera extinción (hacen unos 440 millones de años): El cambio climático (el cual fue relativamente severo y acompañado con un enfriamiento global repentino) parece ser la causa de la primera de las extinciones masivas al final del periodo Ordovícico. Esta extinción causó cambios profundos más que todo en la vida marina, pues existía poca o ninguna vida terrestre en ese tiempo. El 25% de las familias desapareció (una familia consiste entre unas cuantas especies hasta de miles de especies).
• La segunda extinción mayor (hacen unos 370 mda): El siguiente evento similar, cerca del final del Período Devoniano, puede o no haber sido el resultado de cambios climáticos globales. Aquí, desapareció el 19% de las familias.
• La tercera extinción mayor (hacen unos 245 mda): Los escenarios que explican lo que pasó en la más grande extinción masiva (¡por lo menos hasta ahora!) al final del Período Pérmico han sido una amalgama compleja de cambio climático posiblemente enraizado en los movimientos de las placas tectónicas. Sin embargo, evidencias muy recientes han sugerido que un impacto bolídico similar al evento al final del Cretáceo puede haber sido la causa. El 54% de las familias desapareció.
• La cuarta extinción mayor (hacen unos 210 mda): El evento al final del Período Triásico, poco después de cuando primero evolucionaron los dinosaurios y los mamíferos, todavía es difícil de definir en cuanto a sus causas precisas. El 23% de las familias desapareció.
• La quinta extinción mayor (hacen unos 65 mda): Esta es quizás la más famosa y la más reciente de las extinciones, la cual ocurrió al final del Cretáceo. Eliminó por completo al resto de los dinosaurios terrestres y a los amonitas marinos, así como a muchas otras especies a lo largo del espectro filogenético y en todos los hábitats que se han examinado en el registro fósil. En la última década se ha llegado al consenso de que este evento fue causado por una (posiblemente múltiple) colisión entre la Tierra y un bólido, probablemente cometario. Sin embargo, algunos geólogos apuntan al evento volcánico que produjo las trampas de Deccan en la India como parte de la cadena de eventos físicos que perturbó a los ecosistemas tan severamente como para causar la rápida extinción de muchas especies terrestres y marinas. Aquí, se perdió el 17% de las familias.
¿En qué se diferencia esta Sexta Extinción a los eventos previos?
La extinción masiva actual es causada por los humanos.
A primera vista, los eventos de extinción por causas físicas del pasado parecen decirnos poco sobre la Sexta Extinción, la cual es un evento patentemente causado por los humanos. Existen pocas dudas de que los humanos son la causa directa del estrés de los ecosistemas y de la destrucción de las especies en el mundo moderno a través de actividades tales como:
• la transformación del paisaje
• la sobreexplotación de las especies
• la contaminación
• la introducción de especies exóticas
Y dado que Homo sapiens es claramente una especie animal (aunque una especie ecológicamente y comportamentalmente peculiar) la Sexta Extinción parece ser el primer evento global de extinción documentado que tiene una causa biótica en vez de una causa física.
Estamos causando cambios masivos en el medio ambiente.
Sin embargo, tras reflexionar un poco, se puede decir que el impacto humano en el planeta es análogo al impacto de la colisión del cometa del Cretáceo. Hace sesenta y cinco millones de años, ese impacto extraterreno de tremendo poder explosivo fue seguido inmediatamente por inyecciones a las partes bajas de la atmósfera de tanto material que las temperaturas a nivel global bajaron tremendamente. Más críticamente, la fotosíntesis fue inhibida severamente, lo cual causó tremendos efectos negativos a los ecosistemas terrestres. Esto es precisamente lo que los seres humanos han estado haciendo en el planeta. Los humanos están causando tremendos cambios físicos en el planeta.
¿Que es la Sexta Extinción?
Podemos dividir a la Sexta Extinción en dos fases discretas:
• La Fase Uno comenzó cuando los primeros humanos modernos comenzaron a dispersarse a diferentes partes del mundo hacen unos 100,000 años.
• La Fase Dos comenzó hacen unos 10,000 años cuando los humanos comenzaron la agricultura.
Los humanos comenzaron a alterar el medio ambiente tan pronto como aparecieron en la Tierra.
La primera fase comenzó poco tiempo después de que Homo sapiens evolucionó en África y cuando los anatómicamente modernos humanos comenzaron a emigrar de África y a dispersarse por todo el mundo. Los humanos llegaron al Medio Este hacen 90,000 años. Ellos estaban en Europa hacen 40,000 años. Los Neandertales, que ya habían vivido en Europa por mucho tiempo, sobrevivieron nuestra llegada por menos de 10,000 años, desapareciendo abruptamente. De acuerdo a muchos paleoantropólogos, los Neandertales cayeron víctimas a guerras con nuestra especie o a los efectos más sutiles (pero potencialmente no menos devastadores) de estar en el lado perdedor de la competencia ecológica.
En todas partes, poco tiempo después de la llegada de los humanos modernos, muchas especies nativas (especialmente, pero no exclusivamente, las más grandes) se extinguieron. Los humanos se comportaron como toros en una tienda de cristal:
En cada lugar donde migraron los primeros humanos otras especies se extinguieron.
• Ellos perturbaron los ecosistemas al cazar excesivamente a las especies comestibles, las cuales nunca antes habían tenido experiencia con los humanos.
• Y quizás ellos también dispersaron organismos causantes de enfermedades.
El registro fósil provee evidencias de la destrucción de los ecosistemas por parte de los humanos:
• Los humanos llegaron en abundancia a Norteamérica aproximadamente hacen unos 12,500 años. Existe mucha documentación a lo largo del continente sobre sitios que revelan matanzas y procesamiento de mamuts, mastodontes y bisontes extintos. La desaparición de la mayoría de la fauna Pleistocénica registrada en los depósitos de alquitrán de La Brea coincidió con nuestra llegada.
• El Caribe perdió varias de sus especies más grandes cuando los humanos llegaron hacen 8,000 años.
• La extinción impactó mucho antes a elementos de la megafauna australiana, coincidiendo con la llegada de los humanos hacen unos 40,000 años. La isla de Madagascar, algo anómala en que los humanos solo llegaron por primera vez hacen unos 2,000 años, también muestra el patrón claramente. Las especies más grandes (las aves elefante, una especie de hipopótamo y los lémures más grandes) desaparecieron rápidamente poco tiempo después de la llegada de los humanos.
De hecho, solo la fauna adaptada previamente a los humanos en aquellos lugares donde especies de homínidos habían existido (África, por supuesto, pero también la mayor parte de Europa y de Asia) sobrevivió más o menos intacta la primera ola de la Sexta Extinción. El resto de las especies del mundo que nunca habían tenido experiencia con los homínidos en sus ecosistemas locales, eran tan ingenuamente sin miedo a los humanos como las recientemente llegadas especies de aves (como los turtupilines o mosqueros bermellones, Pyrocephalus rubinus, conocidos como Vermillion Flycatchers en inglés) en las islas Galápagos de hoy en día.
¿Por qué continúa la Sexta Extinción?
La invención de la agricultura aceleró el paso de la Sexta Extinción.
La Fase Dos de la Sexta Extinción comenzó alrededor de 10,000 años atrás con la invención de la agricultura, quizás observada por primera vez en la cultura Natufia del Medio Este. La agricultura parece haber sido inventada varias veces en lugares diferentes, esparciéndose por todo el mundo en los años intermedios.
La agricultura representa el cambio ecológico singular más profundo en los enteros 3.5 mil millones de años de la historia de la vida. Con su invención:
• los humanos no tuvieron que interactuar con otras especies para poder sobrevivir y pudieron, por ende, manipular a otras especies para su propio uso.
• los humanos no tuvieron que adherirse a la capacidad de carga de los ecosistemas, pudiendo así sobrepoblar.
Los humanos no viven con la naturaleza, sino fuera de ella.
El Homo sapiens se convirtió en la primera especie que dejó de vivir dentro de los ecosistemas locales. Todas las demás especies, incluyendo a nuestros ancestros homínidos, a todos los humanos pre-agriculturales, y a las sociedades de cazadores y recolectores que aún quedan, existen como poblaciones semiaisladas jugando papeles específicos en los ecosistemas locales (es decir, ocupan o tienen “nichos.”) Esto no ocurre con los humanos de la revolución post-agricultural, los cuales se han salido de los ecosistemas locales. De hecho, para poder desarrollar la agricultura es esencial declarar la guerra a los ecosistemas, haciendo cambios a la tierra para que produzca uno o dos cultivos alimenticios. Todas las otras especies de plantas nativas se clasifican entonces como “hierbas” indeseables y todas menos unas pocas especies domesticadas de animales se consideran como pestes.
El numero total de organismos dentro de una especie está limitado por muchos factores, siendo el más importante de todos la “capacidad de carga” de los ecosistemas locales. Dadas las necesidades energéticas y las adaptaciones que tiene una especie en particular para procurar energía, solo un cierto numero de ardillas, árboles de roble y halcones pueden ocupar un sector específico de hábitat. La agricultura tuvo el efecto de remover el limite natural que imponían los ecosistemas locales al tamaño de las poblaciones humanas. A pesar de que los cultivos todavía fallan regularmente y de que la hambruna y las enfermedades aún acosan a la tierra, no existe duda alguna de que la agricultura por si sola ha tenido un enorme impacto en el tamaño de la población humana:
La Tierra no puede mantener la tendencia de crecimiento en la población humana. Está alcanzando su límite de carga.
• Las estimaciones varían, pero se calcula que hacen 10,000 años existían en la tierra entre 1 y 10 millones de personas.
• Existen ahora 6,000 millones de personas.
• Estos números continúan creciendo en forma logarítmica; de esta manera habrán 8,000 millones de personas para el año 2020.
• Se presume que existe un límite superior a la capacidad de carga de humanos sobre la tierra (de la cantidad de gente que la agricultura puede sostener) y este número se estima entre 13,000 y 15,000 millones. Sin embargo, algunas personas piensan que este número puede ser mucho más grande.
Esta explosión de la población humana, especialmente en los años posteriores a la revolución post industrial de los últimos dos siglos, aunada al desbalance entre la distribución y el consumo de la riqueza en el planeta, es la causa base de la Sexta Extinción. Existe un círculo vicioso:
La sobrepoblación, las especies invasoras y la sobreexplotación están acelerando la extinción.
• Para poder alimentar al número creciente de humanos, se despejan más tierras y se crean procesos más eficientes de producción (más recientemente engendrados por la ingeniería genética). En respuesta, la población humana continúa creciendo.
• El uso de combustibles fósiles está ayudando al crecimiento de la agricultura, lo cual modifica aún más al ambiente.
• Los humanos continúan pescando (se considera que 12 de las 13 pesquerías principales del mundo están severamente agotadas) y cosechando madera para producir materiales de construcción. Los combustibles, la contaminación y la erosión del suelo por la agricultura ha creado zonas muertas para la pesca (como en el Golfo de México).
• La Diáspora humana ha contribuido también a la diseminación de especies exóticas que comúnmente prosperan a costa de las especies nativas. Por ejemplo, las especies invasivas han contribuido a la condición del 42% de las especies amenazadas y en peligro de extinción en los Estados Unidos.
¿Podrán las medidas de conservación detener a la Sexta Extinción?
Solo el 10% de las especies del mundo sobrevivieron en la tercera extinción masiva. ¿Sobrevivirá alguna esta extinción?
Los ecosistemas del mundo han sido precipitados al caos. Algunos conservacionistas piensan que no hay sistema, ni siquiera los vastos océanos, que permanece sin haber sito tocado por la presencia humana. Las medidas de conservación, el desarrollo sostenible y, ultimadamente, la estabilización de los números de la población humana y de los patrones de consumo, ofrecen esperanzas de que la Sexta Extinción no se desarrolle hasta el punto de la tercera extinción global, hacen unos 245 millones de años, donde el 90% de las especies del mundo desaparecieron.
A pesar de que es cierto que la vida, tan increíblemente resiliente, siempre se ha recobrado (aunque solo después de periodos muy largos) después del pulso de una extinción mayor, lo ha hecho solo después de que la causa del evento de extinción ha desaparecido. Esa causa, en el caso de la Sexta Extinción, somos nosotros, los Homo sapiens. Esto quiere decir que podemos continuar en el camino hacia nuestra propia extinción o, preferiblemente, podemos modificar nuestro comportamiento hacia los ecosistemas globales de los cuales aún formamos una parte importante. Esto ultimo debe suceder antes de que se declare como terminada la Sexta Extinción y que la vida pueda otra vez rebotar.


Por El polvorín