jueves, 2 de septiembre de 2010

LOS BOSQUES QUE YA NO ESTÁN Y EL AGUA QUE TAMPOCO





La provincia de Córdoba ha tenido en los últimos años una de las tasas de deforestación más altas del país. Los escasos $ 2.234.365 que girará la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación por medio del Programa Experimental de Manejo y Conservación de los Bosques Nativos parecen insuficientes.
El precio de la deforestación muestra la compatibilidad con los problemas que se ocasionan en el abastecimiento de agua. Un informe de los investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) establece que los  ríos originados en las sierras están proveyendo menos agua que si se hubieran conservado los bosques en buen estado.
Los datos recogidos por la Universidad demuestran que  en zonas con bosque se produce en promedio unos 2.300 metros cúbicos de agua por mes y por kilómetro cuadrado, más que en las cuencas sin bosques nativos.
La diferencia por kilómetro cuadrado hasta ahora medida es de 2.300.000 litros de agua mensuales, y las zonas consideradas con bosques no son necesariamente las tapizadas de árboles, sino las que aparecen entre un 15 y 30 por ciento cubiertas con especies nativas.
El proyecto de investigación, financiado por el Conicet, es desarrollado desde el año pasado por un grupo de biólogos y agrónomos, conducido por Ana Cingolani, Diego Gurvich y Daniel Renilson, que se desempeñan como docentes e investigadores en la Universidad Nacional de Córdoba.
Renilson dijo que el grupo viene analizando 18 cuencas hídricas en la zona alta de las Sierras Grandes. Relató que en un sector de Los Gigantes donde se restauró la forestación autóctona "ya se perciben signos de que en invierno baja más agua hacia los arroyos que en áreas cercanas que están deforestadas".
El dato es relevante para una provincia que el último año sufrió una crisis hídrica y que no tiene resuelto cómo evitaría otras si las lluvias no caen en tiempo y forma.
El informe expone que la deforestación en los últimos años se debe al sobrepastoreo ganadero, a la mayor urbanización y al efecto de los incendios.
Según Renilson, sobre esa área vital por encima de los 1.500 metros de altura, el desmonte por tala se dio décadas atrás y hoy es bajo. "En la zona alta de las Sierras Grandes, estimamos que del 50 por ciento que estaba cubierto por bosques nativos, debe quedar un 15", calculó, tras plantear la utilidad que tendrían políticas activas de mayor control sobre lo que queda pero a la vez de reforestación de áreas con especies nativas.

Fuente: medioymedio.com