Argentina y un debate con más de 90 años de vigencia: Lex mercatoria 4.0
Durante la llamada “Década infame” -que sigue siendo mucho más que un decenio y tanto más que ruin- un grupo de disidentes radicales dieron origen a la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA): Un 29 de junio en su manifiesto fundacional “Somos una Argentina Colonial: queremos ser una Argentina Libre” reclamaban “contra el sacrificio económico impuesto al pueblo en beneficio del capitalismo extranjero”, y denunciaban que “se ha impuesto a la República una tiranía económica, ejercida en beneficio propio por capitalistas extranjeros a quienes se ha dado derechos y bienes de la Nación Argentina; y que, por las facultades extraordinarias que este congreso y los jueces han dado al Gobierno Nacional y por la supresión de derechos individuales, se ha echado las bases paraestablecer de inmediato una dictadura política que asegure y consolide aquella tiranía”.
Por Alejandro Slokar
Es que tras el golpe a Yrigoyen, el impacto de la “Gran Depresión” había provocado una caída drástica de los precios de las materias primas y la retirada de los capitales extranjeros, lo que generaba el notorio deterioro de la balanza de pagos. La crisis llevó a redefinir la posición del país frente al imperio británico de modo de sostener el modelo agroexportador. Allí se firmó el Pacto Roca-Runciman, que aceptaba condiciones leoninas para el mercado de carnes. La denuncia por el negociado y la complicidad del gobierno fue expresada por Lisandro de la Torre durante el debate parlamentario, que concluyó con el asesinato del senador Enzo Bordabehere en el recinto mismo. Ese acuerdo, y toda estructura normativa de ese linaje fue calificada desde entonces como “Estatuto legal del coloniaje” por la pluma de Arturo Jauretche.
En los días que corren, no hay que presumir de medievalista o de jusmarxista para reconocer que el acelerado orden del tecnofinancierismo contemporáneo reclama una arquitectura jurídico política de los ámbitos minero y energético que importa una nueva lex mercatoria que desestatalizala regulación de sus actividades y la solución de sus disputas. Estamos asistiendo al resurgir del derecho arcaico de los mercaderes propio de un capitalismo primitivo de la Edad Media que poco tiene que ver con un diseño democrático constitucional moderno. En éste se establecen reglas, prohibiciones, obligaciones y controles dirigidos a impedir lesiones a los derechos de las personas y la protección de los bienes comunes. En cambio, el enorme poder político “privado” favorecido a los monopolios tecnológicos reúne por contrapartida la imposibilidad de ejercer poder soberano sobre sus infinitas rentas. Las autoridades se “abren” ante los poderes globales y se subordinan a su diktat, dando lugar a Estados dentro de los Estados. En definitiva, como señala el maestro Ferrajoli, se trata de poderes salvajes que desintegran el imperium estatal.
A nadie se le escapa que mientras el país tiene Vaca Muerta, litio, mucho territorio, agua, frío y poca gente; los datos, la energía y los minerales son indispensables para sostener la revolución digital que constituyen el nuevo recurso estratégico de este siglo. Mientras tanto, casi toda la legislación desreguladora aprobada, así como alguna actualmente en trámite “atenta contra la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes y el derecho de los pueblos a la autodeterminación”, denunció ante el Congreso Nacional el obispo representante de la Conferencia Episcopal Argentina.
En rigor, se modela un orden tardocolonial en el que toda la Argentina se reduce a “zona de sacrificio” donde comunidades que ya viven en situación de precariedad sufrirán por vía del extractivismo que su calidad de vida y ecosistemas sean severamente más degradados, para beneficio económico de unos pocos tecnomagnates y sus comisionistas nacionales. O sea, el modo Potosí del despojo y la devastación de la tierra y los pueblos.
Por eso las mediaciones estatales e institucionales, fundamentalmente del Poder Judicial, resultan indispensables, sobre todo cuando media afectación a la salud y el ambiente, en resguardo de la soberanía -indisociablemente nacional y popular- y la realización de sus fines emancipadores para una “vida solidaria y digna, de trabajo y de justicia”, tal el legado de los Jauretche, Manzi, Dellepiane, del Mazo, Scalabrini Ortiz, nunca tan necesario.
*El autor es juez de la Cámara Federal de Casación Penal y docente titular de la UBA y de la UNLP. - Imagen de portada: Manifiesto de FORJA Archivo - - Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/06/29/lex-mercatoria-40/
