China está construyendo la presa más grande del mundo en una de las zonas sísmicas más activas
China ha iniciado la construcción de la Medog Hydropower Station, una gigantesca infraestructura ubicada en el Tíbet que promete convertirse en la presa más grande del mundo. El proyecto aprovechará la fuerza del río Yarlung Tsangpo, conocido como Brahmaputra cuando atraviesa India y Bangladesh, para generar una cantidad de electricidad sin precedentes. Sin embargo, mientras las autoridades chinas la presentan como una pieza clave para la transición energética, científicos y expertos advierten que la obra también podría desencadenar importantes consecuencias ambientales, geológicas y geopolíticas. En una de las regiones más frágiles y estratégicas del planeta, la construcción de esta megpresa plantea preguntas sobre el futuro del agua, la energía y la seguridad en Asia.
por Carolina Gutiérrez Argüelles
La megpresa de China en el Tíbet: una obra sin precedentes
La Medog Hydropower Station comenzó oficialmente su construcción en julio de 2025 y está considerada como uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos de la historia moderna. Se ubica en el llamado Gran Recodo del río Yarlung Tsangpo, una zona donde el cauce desciende cerca de 2 mil metros en apenas 50 kilómetros, generando un potencial hidroeléctrico extraordinario.
Con una capacidad estimada de 60 gigavatios y una producción anual cercana a los 300 teravatios-hora, la central generaría aproximadamente tres veces más energía que la Presa de las Tres Gargantas, actualmente la mayor hidroeléctrica del planeta. El proyecto, valorado en hasta 167 mil millones de dólares, contempla una compleja red de túneles excavados a través de las montañas del Himalaya para desviar el agua hacia varias estaciones hidroeléctricas en cascada.
Un desafío de ingeniería en una de las zonas más sísmicas del mundo
Uno de los aspectos que más preocupa a la comunidad científica es la ubicación de la obra. El Tíbet se encuentra en la zona de contacto entre las placas tectónicas India y Euroasiática, una región reconocida por su intensa actividad sísmica. De hecho, cerca de este territorio ocurrió en 1950 uno de los terremotos continentales más potentes registrados, con magnitud 8.6.
Los riesgos no son únicamente teóricos. En enero de 2025, un sismo de magnitud superior a 6.8 dañó varias infraestructuras hidráulicas en el Tíbet. Además, expertos han señalado que grandes embalses pueden contribuir a la aparición de movimientos sísmicos inducidos debido al enorme peso del agua almacenada. A esto se suma la posibilidad de deslizamientos de tierra, avalanchas y flujos de lodo en un terreno montañoso caracterizado por pendientes extremas y una geología compleja.
Impactos ambientales en una región de enorme valor ecológico
El área donde se desarrolla la megpresa forma parte de uno de los ecosistemas más importantes de Asia. El cañón del Yarlung Tsangpo alberga bosques, especies endémicas y hábitats considerados únicos en el mundo. Diversos especialistas temen que la construcción altere significativamente estos ecosistemas debido a la fragmentación de hábitats y a la modificación de los flujos naturales del río.
Uno de los mayores desafíos está relacionado con los sedimentos. El Brahmaputra transporta enormes cantidades de nutrientes que fertilizan de manera natural las tierras agrícolas río abajo. Si la presa retiene parte de estos sedimentos, podrían producirse cambios en la productividad agrícola de regiones de India y Bangladesh. Además, la reducción del aporte sedimentario podría afectar al delta del Ganges-Brahmaputra, una zona habitada por cerca de 200 millones de personas y considerada especialmente vulnerable al aumento del nivel del mar.
El agua como factor estratégico entre China, India y Bangladesh
Más allá de la producción de energía, la presa ha adquirido una dimensión geopolítica considerable. El Brahmaputra es una fuente vital de agua para millones de personas en India y Bangladesh, donde abastece sistemas agrícolas, ecosistemas y comunidades enteras.
Las autoridades de ambos países han expresado preocupación por el control que China podría ejercer sobre el flujo del río desde su posición aguas arriba. Aunque Pekín sostiene que el proyecto no busca almacenar grandes cantidades de agua y que mantendrá los caudales necesarios, persisten dudas sobre los posibles efectos durante períodos de sequía o lluvias extremas. La limitada cooperación regional en materia de gestión hídrica y el reducido intercambio de datos hidrológicos han contribuido a incrementar la incertidumbre sobre el impacto real de la obra.
¿Energía limpia o una nueva fuente de riesgos?
China considera que la megpresa será una herramienta fundamental para alcanzar sus metas de reducción de emisiones de carbono. La electricidad generada permitiría disminuir la dependencia del carbón y abastecer centros industriales, ciudades y nuevas infraestructuras tecnológicas. Desde esta perspectiva, el proyecto representa una apuesta por la transición hacia fuentes de energía con menores emisiones.
Sin embargo, numerosos especialistas recuerdan que la energía hidroeléctrica no está exenta de impactos ambientales. Grandes presas pueden modificar ecosistemas completos, alterar cursos fluviales y generar consecuencias que se extienden durante décadas. Además, algunos expertos cuestionan si resulta necesario recurrir a una infraestructura de esta magnitud cuando el Tíbet posee un enorme potencial aún sin explotar en energía solar y eólica. La combinación de beneficios energéticos, riesgos geológicos y posibles efectos transfronterizos convierte a la Medog Hydropower Station en mucho más que una central eléctrica. Se trata de una obra que refleja la creciente importancia estratégica del agua y de los recursos naturales en el siglo XXI.
La megpresa de China en el Tíbet representa uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos jamás concebidos. Su capacidad para generar energía limpia podría contribuir significativamente a los objetivos climáticos del país, pero también plantea interrogantes sobre seguridad sísmica, conservación ambiental y gestión compartida de los recursos hídricos. En una región conocida como la “torre de agua de Asia”, las decisiones tomadas hoy podrían influir durante generaciones en el equilibrio ecológico y humano de todo el continente. La gran pregunta sigue abierta: ¿es posible aprovechar el poder de la naturaleza sin alterar de forma irreversible algunos de los ecosistemas más sensibles del planeta?
Fuente: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/china-presa-mas-grande-tibet/






