España: ¿Dónde está el salmón atlántico? El futuro de la especie pasa por dejar de matarla


El 19 de mayo a las 9:30 de la mañana, un vecino de Cangas de Onís pesca el primer salmón de la temporada. Ha pasado más de un mes desde que se levantó la veda en Asturias, 31 días de ríos en silencio que son el mejor ejemplo de una realidad que también enseñan los números: las poblaciones de salmón atlántico de España han caído más del 80% en la última década. La especie está colapsando ante nuestros ojos.

Juan F. Samaniego

«En 1981, en los ríos asturianos se pescaron 6.542 salmones, en 2005 las capturas bajaron hasta los 2.748 y el año pasado se tocó fondo, con tan solo 127 salmones ejemplares», explica David Álvarez, profesor del departamento de Biología de la Universidad de Oviedo. Este año, todo apunta a que las cifras definitivas serán todavía más bajas. En Cantabria, donde la veda se levantó un poco más tarde, también han tardado más de un mes en capturar el primer ejemplar. Mientras, Navarra mantiene la veda desde 2019, Euskadi desde 2022 y Galicia lo hace por primera vez este año, después de que en 2025 se pescasen solo 7 ejemplares.
De acuerdo con la evaluación que la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC) elabora para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la población de salmón atlántico ha caído un 82% de media en las cinco cuencas españolas monitorizadas (Lérez, Ulla, Urumea, Oria y Bidasoa). Las causas de este declive son múltiples: las presas y azudes que impiden que los salmones remonten los ríos, la contaminación industrial y agrícola, la degradación de los ecosistemas, la acuicultura en el medio marino, los cambios en las corrientes oceánicas o el cambio climático. Pero hay una que, hoy, destaca por encima de las demás, la sobrepesca.
«Hace 50 o 60 años puede que el impacto de la pesca deportiva en ríos no fuese demasiado importante, aunque no lo podemos asegurar. Pero actualmente, cuando entran en nuestros ríos unos pocos centenares de salmones cada año, cualquier ejemplar adulto que se mate y no se reproduzca tiene un efecto muy grave sobre la población. Es algo que de ningún modo nos podemos permitir en estos momentos«, añade David Álvarez.
Hacia una protección total de la especie
En marzo de 2024, se detectaron salmones en zonas del río Ugarana, en Navarra, en las que no había constancia de su presencia desde que hay registros. En el Bidasoa, que nace en Navarra y desemboca en Euskadi, también han aparecido ejemplares en zonas en las que hace décadas que no se veían y el número de reproductores parece haberse estabilizado en torno a unos 300 salmones por año. Ambos casos han sido relacionados directamente con la mejora de la conectividad de los ríos, es decir, con la eliminación de presas y azudes obsoletos que impedían que la especie remontase el río hasta las zonas de reproducción.
Los salmones se reproducen y pasan los primeros meses de vida en el río, luego migran al océano, donde pasan un tiempo que varía entre uno y tres años, y por último regresan a los ríos donde nacieron para reproducirse y morir. Este complejo ciclo de vida los expone a todo lo que pasa en los ríos y en el mar. «Los obstáculos son uno de los principales problemas para los salmones y para otras especies migratorias, como las lampreas o las anguilas», señala David Álvarez. «En Europa hay actualmente unas 156.000 barreras obsoletas y en España más de 25.000. Hablamos de obstáculos que no aportan nada, no son presas para regadío o para consumo humano».
Más allá de que se puedan recorrer muchos caminos para mejorar la situación de la especie, la solución inmediata pasa por la protección total, por dejar de matar salmones y dejar que la especie se reproduzca. «Todos estos debates de gestión pesquera, sobre si matamos más o matamos menos, no tienen sentido. La muerte de salmones debe cesar por completo». recalca Ignacio Martínez, presidente de la asociación para la conservación de la biodiversidad Saxífraga, que ha solicitado ante el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) la inclusión del salmón atlántico en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA) bajo la categoría ‘En Peligro de Extinción’.
El ministerio ha admitido la solicitud y el proceso está en marcha. La resolución definitiva debería llegar antes de finales de año, por lo que quizá estemos ante la última temporada de pesca del salmón en España. «La protección que otorga el Real Decreto 139-2011 es ejecutiva e inmediata. Eso significa, por jerarquía normativa y porque vivimos en un estado de derecho, que si se publica la inclusión del salmón en el CEEA todas las actividades de muerte y pesca en los ríos cesarán automáticamente. Es una norma que está por encima de todas estas normas de caza y pesca decimonónicas que todavía perduran sin sentido», añade Ignacio Martínez.
Para el experto, el resto de soluciones sobre la mesa son positivas, pero dejan de tener sentido si se sigue permitiendo la pesca. «Los salmones se defienden solos si no los matamos», recalca. «Nosotros no pedimos la veda. Vedar cuando la situación de la población ya no tiene posibilidad de recuperación es ridículo. Nosotros reclamamos la prohibición total de las capturas por cuestiones de biodiversidad y no de gestión pesquera».
David Álvarez coincide en la urgencia de proteger la especie. «Si la pesca se prohíbe mañana, mejor que pasado mañana. Cada salmón que se mate es un reproductor menos, no hay que olvidarlo. Por supuesto, solo con la veda no se arregla nada si no se emprenden también actuaciones urgentes en el río, se eliminan obstáculos, se controlan y sancionan los vertidos, y nos tomamos en serio la restauración fluvial«, añade. «Necesitamos que las medidas de gestión estén avaladas por un comité científico y no sujetas al libre albedrío de políticos que piensan más en otros intereses que nada tienen que ver con la conservación de la especie».
«Cualquier administración seria tendría que haber actuado hace tiempo. Deberían haber sido Asturias, Cantabria, Galicia, Navarra y el País Vasco las que promoviesen la protección, porque al fin y al cabo son las que tienen la información. Pero tampoco es de recibo disculpar al Gobierno de España, para el que el medioambiente no es una prioridad. El MITECO es un Ministerio de Energía, no de la vida», asegura Ignacio Martínez.
Y es que, más allá de que se prohíba la pesca del salmón por completo, puede que la situación de la especie ya no sea reversible. Los datos recabados señalan desde hace 10 o 15 años la necesidad urgente de actuar, pero no se ha hecho nada. “No debemos olvidar que todavía quedan salmones en nuestros ríos. Son la única esperanza que tenemos para salvar nuestras poblaciones. No nos podemos permitir el lujo de matar un solo salmón más”, concluye David Álvarez.

Fuente: https://climatica.coop/salmon-atlantico-futuro-especie/ Imagen de portada: Foto: Brandon (@greener_30).

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