El secreto de las alas de las mariposas: cuanto más llamativas, más difícil es cazarlas
Los camaleones, los pulpos o los militares adaptan su color al entorno para camuflarse (cripsis, como lo conocen los biólogos). Una investigación publicada en Nature, punta de lanza de la mejor ciencia, apunta a que las mariposas usan una estrategia de defensa radicalmente diferente: cuanto más llamativas son sus alas, cuanto más vivos sus colores y cuanto más contraste hay en sus patrones, más difícil se lo ponen a los depredadores.
Miguel Ángel Criado
El análisis de los apéndices alares de centenares de estos lepidópteros muestra que, al echar a volar, lo que hace bellos a estos insectos a ojos de los humanos, provoca en las aves que se las comen ilusiones ópticas que las confunden. La investigación ayudaría a explicar la enorme variedad de formas y diseños que tienen.
“Para los ojos resulta muy sencillo detectar el movimiento, pero existen todo tipo de ilusiones ópticas que pueden interferir en este proceso”, recuerda Jolyon Troscianko, ecólogo de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y autor sénior de un estudio que busca explicar por qué las alas de las mariposas son como son. Troscianko, especializado en ecología de la visión animal, usa la ilusión óptica que generan los postes de colores típicos de las barberías en los países anglosajones, en los que unas franjas diagonales que se desplazan lateralmente parecen moverse hacia arriba o hacia abajo, para explicarlo. “Las alas de las mariposas emplean una combinación heterogénea de estrategias para alterar la percepción visual del movimiento”, cuenta en un correo.
Los investigadores reunieron todos los patrones y combinaciones de colores usados por 397 de las especies de mariposas que hay en Europa. A muchas de ellas las han filmado con cámaras de alta velocidad, capaces de registrar más de 2.000 fotogramas por segundo, durante el vuelo. Apoyados en trabajos previos, crearon un ojo artificial (un modelo informático) de la visión del herrerillo común, una especie de pajarillo (las paseriformes) que tiene a las larvas y orugas de mariposa en su dieta, pero rara vez a las ya adultas. “Las aves normalmente ven estímulos parpadeantes aproximadamente el doble de rápido que los humanos”, recuerda Troscianko. Vieron que el ojo artificial se confundía con la velocidad y la posición real de los lepidópteros.
“En ciertas fases del aleteo, las franjas y los bordes de las alas generan efectos laterales tipo poste de barbero [con franjas azules, blancas y rojas en movimiento espiral]”, detalla el investigador de la universidad británica. Al batir sus apéndices alares, la velocidad de batida irregular hace que sus patrones, como cree que sucede con las franjas de las cebras o el contraste del blanco y el negro en los pandas, alteren cómo las ven. Además, las mariposas rara vez van en línea recta, cambiando continuamente de posición el vuelo. “En conjunto, estos efectos generan señales de movimiento engañosas: maximizan la apariencia de un movimiento descendente falso y ocultan el verdadero movimiento ascendente”, explica Troscianko.
Hasta ahora no había consenso entre los biólogos que estudian a las mariposas, los lepidopterólogos, sobre la función de unas alas tan coloridas y de patrones tan variados. Se han propuesto, y algunas se han demostrado, ideas como que así pueden identificar a los miembros de su especie, como señal sexual, para regular la incidencia de la luz solar y así controlar su temperatura, mimetizarse o como advertencia: muchas especies tropicales advierten con sus vivos colores de que son tóxicas. Este estudio plantea otra posibilidad que, como destacan los autores, no invalida las otras: las alas de mariposas confunden a sus depredadores porque, al volar, distorsionan su contorno, posición y dirección del vuelo.
Para reforzar su hipótesis, diseñaron un juego que recuerda a los psicotécnicos para obtener el carné de conducir. En una pantalla táctil, en un momento dado aparecía una mariposa con los colores, patrones y vuelo basados en las de verdad. Un centenar de voluntarios tuvieron que intentar cazarla. Lo intentaron 30 veces cada uno (un total de 3.000 intentos). No se trataba de si acertaban o no, sino de lo cerca que estaba un clic de la mariposa y de dónde era ese clic sobre su cuerpo. La mayoría de las veces no la cazaron y, si lo hicieron, no le dieron en zonas vitales.
Una gran variedad de aves ha evolucionado para capturar diversos insectos en pleno vuelo; los alcotanes cazan libélulas, los abejarucos atrapan abejas, y los papamoscas y muchas otras especies cazan moscas y otros insectos. Algunas, como los chotacabras y ciertos búhos, incluso han desarrollado la capacidad de capturar polillas en vuelo durante la noche valiéndose de la vista. Sin embargo, es poco frecuente ver a un ave capturar con éxito una mariposa en vuelo”, recuerda Troscianko.
Las mariposas son extremadamente llamativas y deben estar entre los animales más visibles. Como dice George Hancock, también de la Universidad de Exeter y primer autor del estudio, “puede parecer extraño que una mariposa evolucione para ser tan visible, sobre todo teniendo en cuenta que muy pocas especies europeas son tóxicas o desagradables al paladar”. Pero añade: “Nuestro estudio revela la gran variedad de patrones que las mariposas pueden emplear para crear ilusiones que confunden a los depredadores”.
Yerai Monasterio, presidente de la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio (Zerynthia), pone algunas objeciones a los resultados de este estudio. La primera es que “se trata de un estudio teórico; falta comprobarlo en un entorno real”. Los autores ya anuncian que van a diseñar experimentos que conecten sus observaciones con el comportamiento real de los potenciales depredadores. Monasterio recuerda que el abanico de defensas no se queda en los colores o patrones: “La macaon y otras especies, por ejemplo, tienen colas que recuerdan a las antenas de la cabeza; así confunden al depredador sobre dónde la tienen”. También los ocelos y otros diseños inducen al cazador a atacar zonas no vitales.
Tanta variedad de estrategias defensivas procedería del papel relevante que cumplen las mariposas, que no sería su rol como polinizadoras, sino “ser la comida de muchos otros animales”, sostiene Monasterio. Para él, en los 100 millones de años que llevan sobre el planeta, las mariposas han tenido que desarrollar todos esos colores, patrones y engaños “para evitar que se las coman”.
Fuente: - Imagen de portada: Un abejaruco acecha a una mariposa. Foto: PICTURE ALLIANCE


