El director del servicio de cambio climático del programa Copernicus advierte de que ya no existe el clima en el que vivieron nuestros antepasados
En un edificio rehabilitado del centro de Terrassa (Barcelona), en una vivienda con diseño bioclimático y placas solares en el tejado, con unas puertas que se abren a un pequeño patio trasero donde crecen limones, pimientos y fresas, vive con su familia el climatólogo italiano Carlo Buontempo (Roma, 53 años). El director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea, pasa parte del tiempo en Bonn (Alemania), donde tiene su despacho.
Clamante Alvarez
En un momento en el que EE UU y otros países dificultan la monitorización científica de los datos con los que se realiza el seguimiento del calentamiento del planeta, resulta todavía más relevante el servicio climático que dirige Buontempo, que además de los satélites trabaja con un superordenador en Bolonia al que llegan cada día 800 millones de registros de la Tierra. Sobre todo, tras un verano que ha disparado las alarmas en Europa desde el punto de vista del clima, y que el físico italiano ha experimentado desde su casa de Terrassa, sin aire acondicionado.
¿Cómo de extraordinario fue el clima de este verano?
A escala planetaria, agosto fue el más cálido de cualquier mes desde que hay registros, empatado con julio de 2023, y el conjunto del verano fue el más cálido, al mismo nivel que el de 2024. En Europa, no fue el más caluroso registrado, solo en la parte más occidental, pero en percepción de la población creo que ha habido un antes y un después con este verano, por las olas de calor, los incendios, el bajo nivel de los ríos… Por otro lado, la tendencia es muy clara. Hay bastantes probabilidades de que 2026 sea también otro año récord. Y los 11 años más calurosos registrados hasta ahora en el planeta han pasado en los últimos 11 años. Esto dice mucho de dónde estamos.
¿Cuál considera que fue el impacto más importante?
El impacto más fuerte de este verano no fue solo meteorológico o climático, sino cómo nos afectó a todos como ciudadanos, como personas. Una cosa es escuchar a un científico que te enseña un gráfico, otra cosa es no poder dormir porque por la noche hay 28 grados o perder tu casa en un incendio, como ocurrió en Burdeos. Por supuesto, no se puede atribuir todo al cambio climático, pero ha habido un momento de conciencia colectiva, de decir: esto no es normal.
¿Qué pasa por la cabeza de un climatólogo cuando la gente se sorprende porque sucede aquello de lo que se lleva avisando años?
Cuando ocurre un fenómeno tan extremo, un primer pensamiento es querer estudiarlo; tenemos que aprender de lo que está pasando. Pero al mismo tiempo, sí, esto se parece mucho a lo que dijimos hace 20 años. En 2003, cuando se produjo la gran ola de calor que fue totalmente excepcional e inesperada, se avisó de que esto había sido algo muy extremo para el clima de entonces, pero que no sería tan raro verlo en 2020 y que para 2050 a lo mejor sería un verano casi frío. Pasados 20 años, seguramente se han mejorado algunas cosas, pero quizá se podía haber aprovechado mejor saber que esto iba a ocurrir.
¿Qué va a ocurrir en los veranos del futuro?
Las olas de calor van a ir a peor, está clarísimo. Podemos discutir si todo lo que hemos visto es debido al cambio climático o si hay una influencia en la variabilidad climática, hay muchas discusiones técnico-científicas superinteresantes, pero el hecho que deberíamos tener en cuenta para nuestra adaptación es que van a ir a peor seguro. Tendremos más olas de calor, empezarán antes, durarán más y serán más intensas que este verano. Entonces, ya que lo sabemos, podemos hacer algo. Podemos imaginarnos nuestras ciudades distintas, podemos cambiar nuestra manera de vivir y de organizar nuestro trabajo. El norte y el centro de Europa, que se ha visto sorprendido este verano, a lo mejor pueden aprender de lo que ya se hace en el sur de Europa.
¿Cómo está adaptada al calor su casa de Terrassa?
No es cero emisiones en energía, pero sí que está muy bien aislada y por eso en verano, aunque no tenemos aire acondicionado, gestionando bien cuando se abren y se cierran las ventanas, se consigue estar bastante bien. Al principio de las olas de calor, estamos sistemáticamente 10 u 11 grados por debajo de la temperatura de fuera. Y esto, claro, supone una diferencia muy importante. Además, al tratarse de un sistema pasivo, no gastamos energía para mantener dentro unas condiciones decentes. Cada vez será más difícil, pero se pueden hacer cosas.
Pero estas adaptaciones requieren unas inversiones que no todo el mundo se puede permitir.
Hay adaptaciones que no cuestan casi nada. En el Reino Unido, las tiendas cierran a las cinco de la tarde, después de esa hora es difícil comprar comida, sobre todo en los pueblos pequeños. Aquí, en el sur en España, la gente espera a la tarde para hacer las compras [cuando baja el calor]. Hay cambios de horarios que no cuestan casi nada y que pueden tener un impacto muy importante sobre la vida de las personas. Más que unas intervenciones concretas, se necesita un cambio de mentalidad. Vamos a vivir, ya estamos viviendo, en un clima que no tiene nada que ver con el de nuestros antepasados, por eso tenemos que cambiar casi todo.
¿Por qué se está respondiendo con tanta lentitud a una amenaza tan grave como el cambio climático?
Esto dice mucho de nosotros como humanos: no reaccionamos por lo que diga un científico o un sabio en su laboratorio, reaccionamos porque vivimos una situación extrema y tenemos una reacción instintiva. Posiblemente, nos vendría muy bien ser más racionales, pero como humanos reaccionamos de forma mucho más emotiva.
¿Qué es lo más difícil de medir de las temperaturas del planeta?
Los polos, los trópicos, la atmósfera, el hielo marino, el hielo de las montañas, eso está bastante bien monitorizado, pero hay lugares como el océano profundo donde es más difícil medir. Esto es más complicado de investigar porque los satélites no pueden penetrar dentro del océano. Aun así, tenemos unos drones marinos que van por debajo del agua y emergen unos días después, conectando entonces con los satélites para darnos los datos.
Cuando dice que los últimos años o este verano fueron los más calurosos desde que hay registros, ¿en cuánto tiempo es esto?
Para nosotros significa desde 1940, que es cuando empieza la base de datos que utilizamos.
Pero los paleoclimatólogos que estudian los anillos de los árboles o los sedimentos estiman que no ha pasado nada similar en milenios. ¿No es así?
Es seguro que los récords de calor actuales son los más altos de los últimos 200 años y, aunque hay más incertidumbre, con muchísima probabilidad estamos hablando de los más calurosos de los últimos 100.000 años.
¿Qué significa esto a escala humana?
Significa que nunca hubo veranos tan calurosos desde que los humanos vivimos en ciudades, desde que escribimos nuestra historia o desde que tenemos agricultura. Es una cosa enorme. Es difícil explicar lo impactante que es todo esto. Como Homo sapiens, a lo mejor hemos vivido un momento de calor así, pero no en lo que llevamos de civilización humana tal y como la conocemos hoy.
Los científicos también han mostrado su sorpresa por los récords de este año en los océanos.
Las olas de calor marinas han sido también muy impactantes. A escala global, otra vez estamos por encima de todos los valores pasados. Sorprende mucho, así como El Niño que estamos viendo, pero no es un hecho aislado sino parte de un patrón muy claro de la subida de la temperatura. Por otro lado, el océano almacena una cantidad de energía impresionante. Que el nivel del océano esté subiendo se debe al deshielo, pero una buena parte se debe también a la dilatación térmica por efecto de la subida de la temperatura. Esto no solo es impactante por sus efectos sobre la población, requiere una reflexión: en todos los escenarios climáticos, el nivel del mar seguirá subiendo los próximos dos siglos, e incluso más allá. Es enorme. No tenemos una manera de cambiar de dirección. Si se consiguiesen parar las emisiones, a lo mejor a final de siglo sí se podría ver una bajada de la temperatura global, pero esto no sucede con el océano. Pase lo que pase, el nivel del mar va a seguir subiendo durante siglos.
¿El cambio climático está afectando de forma especial a Europa?
Europa se va calentando a un ritmo de casi el doble del promedio global. Como región se ha calentado ya más de 2,5 grados, cuando el promedio planetario es de 1,4.
Pero eso tiene truco, cualquier punto terrestre del planeta se calienta más que el promedio, porque este efecto es más lento en los océanos, que ocupan mucho más espacio.
Totalmente. El planeta Tierra es sobre todo agua y un poco de continentes. Las zonas terrestres se calientan más y en Europa hay poca agua. Es verdad, pero si comparamos los continentes, Europa se calienta también un poco más rápido que el resto.
¿Por qué es mayor el impacto del cambio climático en Europa?
No tenemos todas las respuestas, pero hay algunas hipótesis. La primera es el impacto del ártico europeo, la región que más se está calentando. Otra cuestión interesante que se ha debatido mucho es el impacto de la legislación europea de calidad del aire. Desde los años setenta, Europa ha reducido mucho la contaminación, lo que resulta superpositivo para la salud, pero también ha hecho nuestra atmósfera más transparente y esto supone que más radiación solar pueda llegar a la superficie. Un tercer análisis tiene que ver con los sistemas de alta presión [de la atmósfera], que desempeñaron un papel muy importante este verano con las olas de calor. ¿Esto es una consecuencia del cambio climático o una variación natural del clima? No lo sabemos, pueden ser las dos cosas. Pero si se trata de una consecuencia del cambio climático, las olas de calor del futuro pueden ser aún peores de lo que nos dicen los modelos científicos.
¿Por qué se habla tanto del fenómeno de El Niño que estamos viviendo este año?
Este es El Niño más intenso que hemos visto desde que tenemos buenas mediciones. Hasta ahora, el más intenso ha sido el de 1998, pero todo parece indicar que este año será aún más fuerte. Su impacto llegará a su pico cerca de Navidad, por eso el nombre.
¿El Niño también se está intensificando por el cambio climático?
No lo sabemos. El IPCC [el principal grupo internacional de expertos sobre cambio climático] dice que El Niño es el fenómeno más importante en el ámbito de variabilidad climática interanual y seguirá siendo así en el futuro, en todos los escenarios. Lo que sí que está claro es que El Niño va a actuar cada vez en un planeta donde la temperatura media será mucho más alta, así que algunos de los impactos pueden ser más importantes.
¿Sus vecinos en Terrassa saben a qué se dedica? ¿Cuando se encuentran, hablan del clima?
Algunos, sí. Hay un chico con un perro superapasionado por la meteorología y cuando nos encontramos hace preguntas técnicas muy interesantes.
¿Le molesta tener que discutir de cambio climático con negacionistas que muestran pocos conocimientos científicos?
Es parte de nuestro trabajo, lo hago gustoso, aunque a veces es muy frustrante. Uno de los puntos fuertes de nuestro programa es que todo lo que hacemos está disponible y cualquier persona puede mirar nuestros datos. Al final, lo que tenemos son termómetros e instrumentos de medición que proporcionan datos, son el punto de partida de todo. Cualquier persona tiene derecho a su opinión, pero la realidad es lo que nos proporcionan los instrumentos, los satélites, las boyas, los aviones… El cambio climático no va de conspiraciones o de opiniones; es lo que dicen los termómetros. Personalmente, lo que me genera más preocupación es que haya gente que no se fía de las observaciones.
¿Es una exageración relacionar los incendios forestales de los últimos años en Europa con el cambio climático?
Es complejo, como todo. El cambio climático puede hacer los incendios más intensos, más fuertes, pero en zonas tan antropizadas como Europa la gestión de los bosques también desempeña un papel importante. A escala global, la superficie afectada por los incendios se ha reducido, porque se han disminuido las prácticas tropicales de quemar para cultivar. En Europa es un poco distinto. Lo que podemos decir es que las proyecciones climáticas indican un aumento de los días de riesgo extremo de incendios.
Este agosto, la temperatura de la Tierra volvió a alcanzar un aumento de 1,5 grados. ¿Tiene sentido seguir insistiendo en el límite de seguridad de1,5 grados cuando esa batalla está claramente perdida?
Se va a sobrepasar seguro, estaba claro ya hace algunos años. Si no es el año que viene, será en dos años. Aun así, el 1,5 no es solo un número científico, es un punto de conexión entre la ciencia y la política. Aunque se sobrepase, los términos de discusión no han cambiado. Si no se consigue, un aumento de 1,6 será mejor que 1,7, y 1,7 será mejor que 1,8. Como indicó el Met Office [el servicio meteorológico del Reino Unido] en primavera, hay una posibilidad bastante alta de tener como mínimo un año por encima de 2 grados antes de 2030 [el otro límite de seguridad que el Acuerdo de París busca no superar].
Los pronósticos dicen que con los compromisos actuales de los países la temperatura subirá más de 2 grados. ¿Qué hace falta para conseguir una reacción?
Nadie quiere el sufrimiento de la gente, pero posiblemente la manera de cambiar el rumbo sea algo que nos afecte y que nos haga darnos cuenta de la situación. Pues, si no se hace nada, los impactos van a ir a peor. El libro El Ministerio del Futuro [de Kim Stanley Robinson] es interesante como ciencia ficción, pero también porque el escenario inicial va un poco de eso: una ola de calor mata a millones de personas en la India y esto cambia la respuesta política al cambio climático. Como ser humano, esperaría que nunca pasara, pero me imagino que será algo así lo que haga cambiar el chip, no nosotros los científicos con un nuevo informe.
¿Le preocupa el futuro?
Sí, aunque soy una persona optimista y pienso que como humanos tenemos la capacidad de abordar los problemas más complicados. Y el cambio climático es con mucha probabilidad el problema más complicado desde que vivimos en este planeta.
¿Qué siente cuando piensa en el futuro de sus hijos?
Para nosotros es más un sentimiento de culpabilidad. Hasta ahora, no han sido particularmente críticos con nosotros, pero mi mujer y yo sentimos que nuestra generación va a dejar a nuestros hijos un planeta en unas condiciones mucho más complicadas, en muchos sentidos.
Fuente: https://elpais.com/eps/2026-10-03/carlo-buontempo-climatologo-pase-lo-que-pase-el-nivel-del-mar-va-a-seguir-subiendo-durante-siglos.html


