No se habla de una respuesta al calentamiento global
Los medios se refieren al fenómeno El Niño, lugares, consecuencias, agravamiento. Honduras declara estado de alerta en el 80 % de su territorio ante una sequía cada vez más grave. RFI. Alemania: 14.000 muertes vinculadas a las altas temperaturas superan el récord de 2018. RFI. Las sucesivas olas de calor y la intensa sequía que azotan Europa han llevado a la agricultura a una crisis con pérdidas que afectan especialmente a los cultivos de hortalizas y cereales. The Guardian
Por Rómulo Pardo Silva
No hablan casi de qué lo causa ni de la política que se debe aplicar. Es un silencio económico, político y social. Según la inmensa mayoría de expertos el calentamiento y destrucción del clima se origina fundamentalmente en la quema de petróleo, gas y carbón. Una minoría afirma que es un período natural como otros anteriores y por lo tanto se debe ir a la adaptación.
Lo objetivo es que la temperatura sube, provoca pérdidas, daños, sufrimientos, sin políticas mundiales para enfrentarlo.
La COP30 de Brasil el 2025 mostró nuevamente la falta de metas obligatorias y de fechas claras para eliminar los combustibles fósiles.
La Unión Europea ha retrocedido en sus objetivos climáticos priorizando la competitividad industrial y la seguridad energética, se frenaron exigencias estrictas de reducción de CO2 para coches nuevos y se plantea revisar la prohibición total de motores de combustión para 2035.
China es una notoria excepción. Entró en vigor el Código Ecológico y Medioambiental que contempla control de la contaminación, protección ecológica, desarrollo sostenible y bajas emisiones de carbono.
Más grave aún la advertencia de científicos es que pasado un cierto grado la temperatura global aumentaría sin posibilidad de detenerla ni reducirla.
Es necesario que se informe de los acaecimientos junto con las medidas radicales para su enfrentamiento: socialización de la naturaleza, planificación de la producción, fin del consumismo.
Se ocultan porque los empresarios no quieren perder la propiedad-gobierno del planeta y una parte importante de la población no quiere una disminución del consumo.
Se trata de dirigirse hacia una nueva civilización porque la actual es destructiva.
La degradación de las tierras ya afecta al 40 % de la superficie terrestre.
La extracción de recursos no renovables los agota.
Entre 1985 y 2025 la cobertura vegetal de Brasil cayó del 79 % al 65 % del territorio nacional, mientras que las áreas destinadas a actividades agropecuarias aumentaron del 18 % al 32 %.
La humanidad debe saber que se necesita una nueva forma de vida y organizarse para realizarla.
Las emisiones globales por quema de petróleo, gas y carbón continúan al alza en lugar de disminuir. La concentración media de CO2 en la atmósfera marcó un récord superior a las 427 partes por millón. A este ritmo de emisiones el margen de carbono para evitar un calentamiento global de 1,5 ºC se agota rápidamente. (Science Media Centre España)
Fuente: https://rebelion.org/no-se-habla-de-una-respuesta-al-calentamiento-global/
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Las áreas afectadas por incendios forestales pueden triplicarse en Europa por el cambio climático
Las condiciones meteorológicas que favorecen los fuegos son cada vez más frecuentes en el continente: A finales de siglo, la superficie forestal quemada en Europa cada año podría crecer un 39% en un escenario de cambio climático moderado (en torno a 1,8 grados más de media anual) y un 192% en un escenario con un aumento más fuerte de las temperaturas (3,6 grados más), según un estudio publicado recientemente por investigadores del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático con apoyo de la Sociedad Senckenberg para la Investigación de la Naturaleza.
Las mejoras en la capacidad de prevención y gestión de los incendios podrían moderar mucho esos efectos: la superficie quemada sería entre un 72% y un 92% menor en escenarios donde se producen esas mejoras. Sin embargo, los investigadores insisten en que en un escenario de cambio climático fuerte esto no sería suficiente. Por lo tanto, concluyen, la mitigación del cambio climático y las medidas de adaptación a él no son dos posibles estrategias diferentes, sino que deben combinarse en cualquier caso.
El análisis se basa en dos modelos predictivos diferentes para concluir que el cambio climático es el factor determinante tras el aumento de los fuegos y la mejora en los sistemas de gestión de incendios es la estrategia más importante para mitigarlo. Otros factores, como la densidad de población, los cambios en la vegetación y en los usos del terreno pueden tener importancia en regiones concretas, pero no son significativos a nivel europeo.
El cambio climático hace más frecuentes las condiciones meteorológicas que favorecen los incendios (altas temperaturas, baja humedad, fuertes vientos). Históricamente, la presencia de estas condiciones es el factor que ha tenido una correlación más fuerte con la superficie quemada. Su mayor frecuencia por el cambio climático hace que el riesgo aumente, incluso en regiones donde históricamente había sido bajo, como los Pirineos o los Alpes Occidentales.
Respecto a la densidad de población, uno de los modelos utilizados sugiere que su efecto es variable: cuando la población se reduce en áreas bastante pobladas, el riesgo de incendios aumenta, pero cuando lo hace en áreas poco pobladas, este puede disminuir. Respecto a los usos del terreno, el modelo admite que un aumento de la vegetación natural favorece una mayor extensión de la superficie quemada en cada incendio, lo que supone la necesidad de encontrar un equilibrio en las políticas medioambientales y reforzar la vigilancia de estas áreas. De todas formas, el efecto de estos factores es secundario respecto al del cambio climático.
En cuanto a los factores que podrían reducir el impacto del cambio climático, el estudio señala por encima de todo la mejora en los sistemas de gestión de incendios.
Históricamente, un mayor índice de desarrollo humano ha estado relacionado con mejoras en la gestión, pero los autores son cautelosos en este sentido, recordando que estas mejoras han dependido de decisiones políticas, capacidad institucional e inversión constante. No tienen por qué ser una consecuencia directa de una mejor situación socioeconómica del territorio.
Aunque las innovaciones en alertas por satélite y vigilancia con inteligencia artificial pueden contribuir a una respuesta más efectiva ante los incendios, una respuesta efectiva depende también de la capacidad de movilizar bomberos, la disponibilidad y buen mantenimiento de los equipos, la cualificación del personal y la coordinación entre instituciones. Estos elementos, “que requieren mucha mano de obra”, no pueden darse por hechos aunque los territorios cuenten con un alto nivel de desarrollo.
En el verano de 2026 han ardido más de 500.000 hectáreas en Europa, más del doble de la media de los últimos veinte años.
Fuente: https://ctxt.es/es/20260801/Firmas/54911/observatorio-incendios-forestales-europa-cambio-climatico.htm - Imagen de portada: Imagen de archivo de un incendio en Gran Canaria. / Cabildo de Gran Canaria

