Memoria, reguetón y cíborgs
Vivir para siempre en una máquina, devenir máquina para esquivar o retrasar la muerte, podrían ser, en el futuro próximo, consideraciones corrientes. Si es que no lo son ya: Cuenta Byung Chun Han en su ensayo No-cosas que en la novela La policía de la memoria, de Yoko Ogawa, un régimen totalitario destierra cosas y recuerdos de una sociedad isleña: “Los isleños viven en un invierno perpetuo de olvidos y pérdidas (...) el mundo se vacía sin cesar. Incluso desaparecen partes del cuerpo. Al final, solo voces sin cuerpo flotan sin rumbo en el aire”. Han señala un paralelismo entre lo sucedido en aquel terreno distópico y la actualidad, donde el mundo se vacía de cosas y se llena de información. Donde el mundo se descorporeiza en pos de la supremacía de los datos. Miryam Hache El frenesí por la hipercomunicación y la información, la prevalencia de eso que él llama las “no-cosas”, desplaza a las cosas. La cosa material, pero también aquella parte del recuerdo que se adhiere a la cosa. A lo q...