El despilfarro invisible: el gas que se escapa por fugas de metano casi iguala al que pasa por Ormuz
La totalidad del planeta se ve sumida en una crisis energética desde los ataques de EEUU e Israel contra Irán. El país persa custodia el control sobre el estrecho de Ormuz, enclave crítico por el que pasa el 20% del transporte mundial de gas natural y petróleo. La nueva guerra por los recursos revela la vulnerabilidad de los estados en esta materia, y ha llevado a gobiernos y organizaciones a preguntarse por el modelo actual, así como por las transformaciones que este requiere para paliar los efectos del auge bélico.
Adhik Arrilucea
El metano es uno de los puntos clave para hacerle frente, según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Reducir sus emisiones en este sector podría fortalecer su seguridad y eficiencia. La entidad estima un potencial ahorro de hasta 200.000 millones de metros cúbicos, solo la mitad de ellos correspondientes a las fugas que tienen lugar a lo largo de la cadena de valor. Una cifra que casi iguala los 110.000 millones que fueron transportados por el enclave persa en el 2025.
La AIE ha publicado este lunes su última actualización del Global Methane Tracker. Se trata de un estudio anual sobre las emisiones de metano del sector energético, basadas en los datos más recientes de satélites y campañas de medición. Asimismo, analiza diferentes opciones de mitigación y sus costes asociados. Las conclusiones se han presentado durante un evento sobre la acción contra el metano, convocado por la presidencia francesa del G7 en París. Los ministros de Desarrollo se han reunido en la capital gala para organizar los preparativos de la cumbre que celebrarán del 15 al 17 de junio en Évian, al sureste del Estado francés.
Este grupo de alto nivel –del que forman parte Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido– ha mostrado su preocupación por la seguridad y la estabilidad energética en los últimos meses. El pasado mes de marzo la presidencia convocó una reunión con los titulares de Finanzas y de Energía para abordar la estabilidad en el sector. Los ministros destacaron la importancia de la coordinación internacional para mitigar efectos colaterales y proteger la estabilidad macroeconómica global.
Reducir las emisiones de metano para tener más gas
"La crisis actual en Oriente Medio está transformando el sistema energético mundial y afectando a cerca del 20% del comercio mundial de gas natural licuado (GNL)", aduce el informe de la AIE, consultado por Público. El documento también destaca que "grandes cantidades de gas producido no se aprovechan productivamente debido a fugas de metano, quema y venteo de gases procedentes de las operaciones de petróleo y gas". Por este motivo, la reducción de la quema y las emisiones de metano podría aportar volúmenes adicionales significativos al mercado.
Explicado en términos sencillos, "el gas natural es metano", expone a este medio Ismael Morales, responsable de Políticas Climáticas en la Fundación Renovables. Este recurso "está asociado a los pozos petrolíferos que tienen bolsas de gas metano". De estos pozos, antes solo interesaba el petróleo, mientras que lo otro, lejos de aprovecharse, "simplemente se quemaba por antorcha". En cambio, ahora sí que se extrae, "se prensa a diferentes presiones y se transporta".
Este giro trajo consigo otras consecuencias medioambientales: "Debido a los problemas en las válvulas o problemas de venteo en la infraestructura, suceden fugas", advierte Morales. Y añade que estos escapes tienen lugar a lo largo de "toda la cadena de valor", incluidas las plantas regasificadoras –donde el GNL, antes de su distribución, es convertido en gas natural– o los gaseoductos.
Sus emisiones han sido una histórica preocupación ecológica, ya que el metano es un acelerador de la crisis climática. "Tiene un poder calorífico mayor que el CO2", advierte el investigador de la Fundación Renovables. De acuerdo con Linda Kalcher, directora ejecutiva del think tank Strategic Perspectives, estas fugas suponen "una pérdida directa de suministro de GNL, con importantes repercusiones para el cambio climático, la salud y la eficiencia".
Ahora cobra un nuevo cariz como preocupación económica, en la medida en la que estas fugas no solo desestabilizan el clima –motivo suficiente para prestarle atención–, sino también los mercados. "No se trata solo de una cuestión climática: abordar el metano y la quema de gas también conlleva importantes beneficios para la seguridad energética, especialmente en un momento en que el mundo busca urgentemente un suministro adicional ante la crisis actual", subraya en un comunicado Tim Gould, economista jefe de energía de la AIE.
En el largo plazo, la agencia estima que "se podrían disponer anualmente de casi 100.000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas natural". Esto sería posible con "un esfuerzo mundial para reducir las emisiones de metano procedentes de las operaciones de petróleo y gas". Y otros 100.000 millones también podrían liberarse si se eliminara la quema de gas no urgente. En el corto plazo, la AIE calcula que la tensión actual de los mercados quedaría aliviada con 15.000 millones de metros cúbicos que pasarían a estar disponibles si los países "implementaran medidas de mitigación en sus operaciones de exploración y producción". La agencia estima que en el 2025 pasaron 110.000 millones de gas natural por el estrecho de Ormuz. Así, asegura que estos ahorros duplicarían los volúmenes de suministro interrumpidos debido al cierre efectivo del enclave.
¿Y cómo reducir estas emisiones? "La mejor forma de evitarlas es eliminar progresivamente el uso de combustibles fósiles, sobre todo teniendo en cuenta que existen numerosas alternativas disponibles, como las energías renovables en el sector eléctrico", declara Kalcher a este medio. No obstante, recuerda que ya existen otros métodos con un bajo coste: "la detección y reparación de fugas (LDAR), la prohibición de las purgas y quemas rutinarias, y la implantación de equipos como las unidades de recuperación de vapores", ejemplifica.
Más producción, mismas emisiones
"Con las tecnologías existentes se puede reducir hasta un 70% de las emisiones de metano procedentes de los combustibles fósiles", insiste la experta. Sin embargo, la AIE resalta que "no hay indicios de que las emisiones de metano provenientes de las operaciones con combustibles fósiles estén disminuyendo". Este sector representa alrededor del 35% de la contaminación derivada de la actividad humana y su producción "alcanzó máximos históricos en 2025", resalta la agencia. Además, cifra las emisiones de metano en 124 millones de toneladas anuales. Los datos en bruto no marcan ninguna diferencia, según indica el informe, pero sí se observa una mayor eficiencia en términos relativos. La producción aumenta mientras que las emisiones se mantienen, por lo que una mejora en las operaciones habría "compensado" el incremento de las mismas.
Del mismo modo, el estudio menciona que los datos satelitales mostraron en 2025 "una menor detección de eventos de superemisiones provenientes de operaciones de petróleo y gas en Argelia y Argentina". También apunta a investigaciones que sugieren que "el aumento de las emisiones de las minas de carbón en China se ha moderado en los últimos años como resultado de regulaciones más estrictas y cambios estructurales en la producción".
A pesar de estos avances, los expertos en políticas verdes miran con inquietud la desregulación climática en regiones como Europa. Morales señala que la UE es principalmente importadora de gas natural. Así, entre las medidas que puede implantar se encuentra aumentar los estándares de eficiencia a la hora de seleccionar a sus proveedores. "Esto es algo que ahora mismo está trabajando la Comisión Europea", comenta, pero teme que los paquetes Ómnibus puedan dejar estas regulaciones sin efecto real.
De manera similar se ha pronunciado Linda Kalcher: "Proponer normas menos estrictas supone ceder el control a los productores extranjeros y socavar la autoridad de Europa para proteger sus propios intereses", ha expresado en un comunicado. "Espero que la Comisión Europea actúe desde una posición de fuerza, dado su poder de mercado". La experta concluye que este posicionamiento "contribuye a recuperar el gas desperdiciado, refuerza la seguridad energética de Europa y convierte la política climática en una herramienta de influencia geopolítica".
Fuente: https://www.publico.es/sociedad/m-ambiente/despilfarro-invisible-gas-escapa-fugas-metano-casi-iguala-pasa-ormuz.html - Imagen de portada: Barcos en el estrecho de Ormuz, a 29 de abril de 2026.REUTERS/Stringer
