El Mundial de Futbol del calor extremo: uno de cada cuatro partidos se jugará bajo riesgo de estrés térmico

El riesgo de sufrir condiciones extremas de calor y humedad durante el Mundial de fútbol masculino que se celebra en junio casi se ha duplicado en comparación con la última vez que Norteamérica albergó la competición, en 1994, cuando el clima era 0,7 ºC más frío que en la actualidad.  

Así lo concluye un nuevo y exhaustivo análisis no revisado por pares del World Weather Attribution (WWA), el grupo de referencia a la hora de establecer la relación entre los fenómenos meteorológicos extremos y el cambio climático.

Eduardo Robaina

La Copa Mundial de la FIFA –el mayor evento deportivo a nivel global– se celebrará conjuntamente en Estados Unidos, México y Canadá entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026 bajo unas condiciones que pondrán en riesgo a jugadores y aficionados.

Para evaluar el impacto real sobre la salud humana, el equipo científico ha analizado el índice de Temperatura de Globo y Bulbo Húmedo (WBGT, por sus siglas en inglés). Este indicador es fundamental en la medicina deportiva, ya que combina temperatura, humedad, radiación solar y velocidad del viento. En la práctica, refleja cómo de efectivo es el cuerpo humano para enfriarse mediante la sudoración.
Como advierte el doctor Chris Mullington, del Imperial College London y uno de los autores del estudio, un día a 30 °C con aire seco y brisa es fisiológicamente muy diferente a un día a 30 °C con alta humedad y sol intenso. La alta humedad reduce drásticamente la evaporación del sudor, limitando el principal mecanismo de refrigeración de nuestro organismo y disparando el riesgo.
Según las directrices de seguridad establecidas por FIFPro (el sindicato mundial de futbolistas), un índice WBGT de 26 °C o superior indica un riesgo real de fatiga térmica, obligando a implementar medidas de seguridad inmediatas, como las famosas pausas de hidratación que se impusieron hace años. A partir de los 28 °C WBGT, las condiciones se consideran directamente inseguras para la práctica profesional y se recomienda posponer los encuentros.
El Mundial de fútbol masculino se enfrenta a más partidos peligrosos para la salud por el calor que en el del 94
Un estudio publicado en la revista Temperature analizó el Mundial de Clubes de 2025, celebrado en las mismas sedes y fechas que el torneo del mes que viene, y los resultados fueron una señal de alarma: en 31 de los 57 partidos evaluados se superó el umbral crítico de los 28 °C WBGT. Además, 13 se disputaron con un WBGT medio superior a 30 °C y dos con un WBGT medio superior a 32 °C. Tras recopilar más de 1.000 observaciones de los futbolistas, la investigación constató que el estrés térmico provocó una caída medible del rendimiento físico, traduciéndose en una reducción drástica de la distancia total cubierta y de las carreras a alta velocidad o sprints. Es la consecuencia directa de una atmósfera que, desde el Mundial de 1994, ha visto cómo la concentración de CO₂ en la atmósfera ha aumentado casi un 20% (más de 70 ppm), transformando radicalmente las condiciones de la competición en apenas tres décadas.
En este sentido, los autores del WWA reconocen que las proyecciones para el Mundial son conservadoras, pues se han basado en condiciones de sombra y protección. Esto significa que, donde haya luz solar directa (especialmente en estadios sin techo), el riesgo se verá amplificado.
Uno de cada cuatro partidos, bajo alerta
Los resultados del análisis muestran que aproximadamente el 25% de todos los partidos programados (26 encuentros de los 104) tienen altas probabilidades de disputarse superando el umbral de los 26 °C WBGT. Lo que resulta aún más preocupante es que se espera que unos cinco partidos se jueguen bajo condiciones superiores a 28 °C WBGT. Esta cifra casi dobla el riesgo de la edición de 1994.
La situación es especialmente delicada en aquellas sedes con estadios al aire libre que carecen de sistemas de climatización. Es el caso de Miami, que se enfrenta a una «certeza casi absoluta» de registrar altas temperaturas durante la competición, con múltiples partidos por encima de los límites seguros en recinto abierto. 
En sedes como Kansas City, el estudio asegura que, aun atrasando los horarios de los partidos, sigue habiendo riesgos significativos. El encuentro del 26 de junio entre Países Bajos y Túnez, por ejemplo, tiene un 7% de probabilidades de rebasar el nivel crítico de cancelación de 28 °C.
También preocupa la final del campeonato, programada en Nueva York/Nueva Jersey. El grupo de especialistas estima una probabilidad de 1 entre 8 de superar la marca de 26 °C WBGT, habiendo incrementado su riesgo de disrupción climática en un 50% desde 1994.
De hecho, los riesgos se agudizan en la fase final del torneo. Un total de 18 partidos de la fase eliminatoria —incluyendo la final, la lucha por el tercer puesto y dos encuentros de cuartos de final— se jugarán en estadios sin techo con al menos una probabilidad entre 10 de sobrepasar los 26 °C WBGT durante el juego.
Una brecha normativa y un peligro para los aficionados
Existe una preocupante discrepancia institucional sobre los protocolos a seguir. Mientras que el sindicato FIFPro recomienda aplazar los juegos a los 28 °C WBGT, las regulaciones oficiales de la FIFA sitúan ese umbral de aplazamiento mucho más alto, en los 32 °C WBGT. Aunque la FIFA ha anunciado que habrá descansos de tres minutos en cada parte de forma garantizada, el abismo entre los consejos médicos y la normativa deportiva es notorio.
Este abismo normativo de la FIFA resulta aún más evidente al observar el criterio de otras disciplinas. Por ejemplo, la World Athletics (nombre actual de la federación internacional de atletismo) activa sus protocolos de alerta extrema en los 30 °C, y la Unión Ciclista Internacional (UCI) establece el límite rojo en los 28 °C. De hecho, la amenaza del estrés térmico se cierne sobre todo el calendario deportivo del hemisferio norte. Como advertía recientemente un exhaustivo análisis sobre los límites térmicos del Tour de Francia, el aumento ininterrumpido de las temperaturas pone en jaque la viabilidad de cualquier gran prueba al aire libre. Aunque la ronda gala ha logrado sortear las condiciones más severas durante el último medio siglo, los datos demuestran que la suerte climática se está agotando.
No obstante, para el investigador Chris Mullington, el mayor peligro lo corren las personas que acuden a ver los partidos. Recuerda que “los futbolistas son atletas de élite”, y lo que veremos será cómo autorregulan su ritmo. “Eso podría llevar a un fútbol más aburrido y de menos riesgos. Fíjense en los equipos que apuestan por la posesión, pasando el balón hacia atrás”, explica. Es por ello que cree que “los riesgos de salud están más relacionados con los aficionados, que en su gran mayoría no serán atletas de élite y pueden venir con muchas comorbilidades que podrían verse agravadas por el calor”, señala.
Estadios cerrados los de Dallas y Houston cuentan con aire acondicionado que mitigará el calor extremo para los deportistas, pero los aficionados en los exteriores se enfrentan a un escenario muy distinto. Se calcula que tienen una probabilidad de 1 entre 3 de soportar temperaturas superiores a los 28 °C WBGT antes o después de los encuentros. Teniendo en cuenta que las 16 ciudades anfitrionas organizarán lo que se conocen como «fan festivals» al aire libre, cientos de miles de seguidores, especialmente personas mayores o con patologías previas, estarán expuestos al temido golpe de calor.
El CO₂ atmosférico ha aumentado un 20% desde el último Mundial que albergó Estados Unidos
En julio de 1994, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera era 359,51 partes por millón. En abril, último dato mensual disponible, la concentración fue de 431,12 ppm.
Sobre las medidas de adaptación necesarias para minimizar los riesgos, Mullington reconoce que las pausas de hidratación en cada parte de juego no serán suficientes en muchas circunstancias para mitigar el estrés térmico. ”La evidencia sugiere que, para mitigarlo completamente, se necesitaría alargar el descanso de medio tiempo”, el cual es de 15 minutos. Aun así, el experto insiste en poner mayor atención en los aficionados: “Si tienes un medio tiempo más largo, el partido se alarga y los aficionados están expuestos a esas condiciones durante un periodo de tiempo más prolongado. Así que, al reducir el riesgo para los jugadores, en realidad se podría aumentar el riesgo para los aficionados”, señala. Por eso, pide acciones tan sencillas como ofrecer agua gratis, instalar vaporizadores y, sobre todo, aumentar la concienciación entre los asistentes.
A preguntas de Climática, la FIFA asegura que la programación de los partidos se ha diseñado «teniendo en cuenta cuestiones climáticas» y que el torneo contará con apoyo meteorológico especializado. El organismo defiende haber convocado a un Grupo de Trabajo experto que ultima sistemas de alerta y planes de acción médica para las sedes. En esta línea, destacan que los médicos de las selecciones recibieron formación específica en marzo y que aplicarán un Protocolo Médico de Actuación Sistemática equipado con bolsas de refrigeración para tratar urgencias in situ.
Para el personal y público, la FIFA adaptará los turnos de los voluntarios, reforzará el triaje de primeros auxilios y activará zonas de sombra y vaporizadores (además de permitir a los aficionados entrar con una botella de agua precintada cuando haya «temperaturas elevadas»). En cuanto a los futbolistas, subrayan que tendrán un mínimo de tres días de descanso entre partidos, pausas de hidratación garantizadas y banquillos climatizados en estadios al aire libre.
Sin embargo, en su respuesta a este medio, la FIFA evita pronunciarse sobre la brecha médica de sus normativas: no aclara por qué mantiene su umbral de aplazamiento en los 32 °C WBGT frente a los 28 °C que exigen los científicos y el sindicato FIFPRO, ni valora el desplome del rendimiento físico constatado durante el reciente Mundial de Clubes de 2025.
La huella innegable del calentamiento global
A través de un análisis de atribución completo que emplea observaciones y modelos climáticos, los científicos han confirmado que este repunte en el estrés térmico extremo se debe inequívocamente al calentamiento causado por la actividad humana.
“Aproximadamente la mitad del cambio climático provocado por el ser humano se ha producido desde la última vez que el Mundial se celebró en Norteamérica”, reflexiona la doctora Joyce Kimutai. El clima ha experimentado un desplazamiento drástico y fundamental en apenas 32 años. Y las proyecciones a futuro indican que, en un mundo un 2 °C más cálido que en los niveles preindustriales, estos episodios extremos aumentarán drásticamente.
La viabilidad misma de celebrar eventos deportivos masivos durante el verano del hemisferio norte está en tela de juicio. Como concluye la doctora Friederike Otto, profesora de Ciencia del Clima y responsable del WWA: 
“Que la final del Mundial se enfrente a un riesgo nada insignificante de jugarse bajo un nivel de calor merecedor de ‘cancelación’ debería ser una llamada de atención. Destaca la urgente necesidad de darnos cuenta de que no hay aspecto de la sociedad que no se vea afectado por el cambio climático”.
Garantizar el futuro de competiciones de esta magnitud requerirá no solo adaptación local, sino esfuerzos rápidos para mitigar el calentamiento, alejándonos de forma definitiva de la quema de combustibles fósiles.



Artículo actualizado con declaraciones de la FIFA.
Fuente: https://climatica.coop/futbol-mundial-calor-extremo/ - Imagen de portada: Un jugador del Chelsea FC se refresca delante de un ventilador durante el Mundial de clubes celebrado en Estados Unidos en junio del año pasado, mismo mes que el Mundial de fútbol. Foto: IMAGO/Eibner vía Reuters Connect.
 

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