Cuando la sangre llega al río: el ser humano y la naturaleza en ‘Blackwater’
La
saga de seis novelas, escritas por Michael McDowell, fue publicada por
entregas en 1983. Este año ha sido editada por primera vez en
castellano, convirtiéndose de nuevo en un fenómeno editorial. En este
artículo se analiza el componente medioambiental de su trama. ¡Cuidado,
que hay 'spoilers'!
Sara Ribeiro
La
saga Blackwater (Blackie Books, 2024) cuenta una historia de avaricia.
Todo comienza en 1919, en un pueblo de Alabama que acaba de ser
destrozado por el desbordamiento de los dos ríos que lo atraviesan, el
Perdido y el Blackwater. Esta riada trae consigo la aparición de una
mujer misteriosa con una extraña relación con el pueblo, el río, y la
familia más rica del lugar, los Caskey.
A partir de aquí habrá spoilers explícitos de toda la saga y su final.
Recomiendo no seguir leyendo hasta haber terminado los libros.
Un pueblo marcado por sus ríos
Nunca
se llega a decir explícitamente qué es Elinor, pero se entiende que es
una criatura sobrenatural que vivía en el fondo del río y que durante la
riada decide hacerse pasar por humana tras enamorarse de Oscar,
heredero de los Caskey y responsable de una de las empresas madereras
que funcionan como motor económico del pueblo.
Antes de la llegada de
Elinor y la riada, el negocio de los Caskey proporcionaba una fuente de
ingresos considerable para toda la familia, pero se menciona en varias
ocasiones que intentaban llevar a cabo sus negocios de la forma más
sostenible posible. Nunca talaban más de lo que podían plantar, tenían
buena relación con las otras dos empresas madereras del pueblo y no
parecía que buscasen crecer como industria o acumular grandes sumas de
dinero.
Ni James ni Oscar, principales responsables de la empresa,
son personajes avariciosos. Incluso Mary-Love, matriarca de la familia
obsesionada con las joyas y el dinero, tiene una actitud bastante
conservadora y cauta a la hora de valorar los negocios. En el punto en
el que comienza la historia, la familia Caskey no hace ostentación de su
riqueza, ni gana más de lo que necesita.
Gracias a la buena decisión
de priorizar la seguridad de los documentos legales frente a las
materias primas durante la riada, los Caskey partían de una posición
ventajosa frente a las otras dos grandes familias del pueblo. Podría
haber empezado ahí su crecimiento económico, pero incluso en este caso
se menciona que Oscar no quiere que a los Debordenave y a los Turk les
vaya mal y les ayuda a salir del aprieto en vez de aprovecharse de su
flaqueza.
Elinor es claramente el detonante del cambio de mentalidad en los Caskey.
La
nueva señora Caskey mantiene a lo largo de todos los libros una
fijación con el río, su lugar de origen y verdadera naturaleza, pero
esta relación se va complicando. Su amor por Oscar, sumado a la
preocupación por asegurar un buen futuro para la familia y a un interés
personal por desbancar a otros miembros de la familia, hace que vaya
traicionando al río y a la naturaleza para medrar a nivel económico de
forma exponencial, abrumadora e incluso innecesaria.
Traiciones a la naturaleza en nombre del dinero
La
primera traición al río llega cuando permite que se construya un dique.
La riada tiene graves consecuencias para el pueblo de Perdido y las
tres empresas madereras sufren enormes pérdidas. Intentan recuperarse
pidiendo créditos económicos, pero los bancos se niegan a concedérselos a
no ser que que se construya un enorme dique que proteja al pueblo de
una posible futura inundación.
Elinor al principio se niega
rotundamente, reaccionando a la propuesta como si fuera un ataque
personal. Tras mucha insistencia por parte de Oscar acaba cediendo bajo
la premisa de que sin el dique no podrán recibir los préstamos y sin
esos préstamos no podrán salir adelante. Esta es su primera traición al
río, a la naturaleza y a su identidad a favor del dinero de los Caskey.
La
segunda traición está relacionada con su guerra interna con Mary-Love,
su suegra, que se niega a permitir que su hijo se independice y tenga su
propia vida. Esta falta de apoyo a su relación deja a Oscar y Elinor en
una posición muy precaria. La empresa va mejor que nunca, en parte
gracias a los préstamos económicos y en parte porque su principal
competencia abandona el pueblo después de que Elinor mate a su hijo,
pero a pesar de ello, Oscar, el principal responsable, no tiene nada en
propiedad y depende económicamente de su tío y su madre.
Ante esta
situación, Elinor convence a Oscar para que empiece a comprar muchas más
tierras de las que necesitan, en una estrategia expansiva que a largo
plazo busca garantizarles el monopolio. Este es el primer momento en el
que los Caskey, de la mano de Elinor, empiezan a hacer negocios a lo
grande, operando de forma mucho menos sostenible y coherente con el
medio ambiente.
La tercera traición de Elinor llega en un momento en
el que la familia ya tiene más dinero del que necesitarían jamás. En los
libros se hacen referencias explícitas a que ni siquiera saben
realmente el tamaño de su fortuna. Su relación con el pueblo también ha
cambiado. Hasta ahora todo el mundo respetaba y apreciaba que hubieran
sido motor económico, pero se empieza a notar la lejanía con esta
familia que tiene más dinero del que podrían gastar en diez vidas.
La aparición de yacimientos de petróleo
Es
en este punto en el que Elinor decide sacar a la luz que debajo de
algunas de sus tierras hay yacimientos petrolíferos. En este caso,
Elinor traiciona a la naturaleza para ganarse el cariño de su hija
Miriam, que la odia por haberla abandonado de pequeña y habérsela dejado
a su abuela a cambio de poder vivir en paz con Oscar.
Obviamente, la
llegada del petróleo acelera considerablemente el crecimiento económico
de los Caskey, que están incluso un poco abrumados con la cantidad de
dinero que tienen y que no saben utilizar.
Al final de la saga,
Elinor dice en varias ocasiones que no puede volver al río y a su forma
de criatura sobrehumana porque ya es demasiado tarde. Esto podría
significar algo tan simple como que lleva demasiado tiempo transformada y
no podría volver a su verdadera forma, pero también podría ser una
referencia a que ha traicionado demasiadas veces al río y a la
naturaleza.
A lo largo de la historia se va dando a entender que los
libros no pueden terminar de otra forma que no sea con la ruptura del
dique, la inundación del pueblo y la muerte de Elinor. Tanto la familia
Caskey como el pueblo de Perdido habían vivido un crecimiento económico
absolutamente insostenible a costa de talar árboles, usar combustibles
fósiles e intentar frenar el paso natural del río que durante mucho
tiempo les dio de comer.
Blackwater tenía que acabar así, con un colapso digno de parábola bíblica que se lo llevase todo a su paso.
En
las novelas, el discurso de su autor, Michael McDowell, no es tan
obvio. En realidad, no sabemos hasta qué punto la fortuna de los Caskey
desaparece con el nuevo desbordamiento, y si las principales herederas,
Miriam y Lilah, estaban fuera del pueblo y sobreviven a la catástrofe.
El resto del pueblo debe empezar de cero. No tenemos forma de saber si esta vez aprenderá de sus errores o no.
Fuente:
https://climatica.coop/el-ser-humano-y-la-naturaleza-en-blackwater/ -
Imagen de portada: 'Blackwater' es una novela en seis entregas que
abarca cincuenta años en la vida de una familia de ricos terratenientes
que es cualquier cosa menos corriente, con sus historias, sus alianzas y
sus maquiavélicos planes para conservar el poder. Foto: Blackie Books