Suiza, entre los 20 países que más dañan al planeta
Sus estragos al medioambiente son cuatro veces más poderosos que su esfuerzo ecológico, un dudoso privilegio que comparte con economías como EEUU, Reino Unido o Kuwait.
Suiza presentó su nuevo Plan Maestro Cleantech, documento que reconoce la magnitud del problema y perfila compromisos generales, pero adolece de incentivos concretos en materia monetaria y fiscal. Las cleantech son todo un universo: energías renovables –eólicas, solares o de biomasa-, transportes eléctricos, industrias químicas concentradas en el reciclaje, etc. No hay límite. La única prioridad es el respeto al medioambiente. Sin embargo, aunque Suiza fue puntera en materia de energías “verdes” hace dos décadas, en la actualidad se rezaga. Y en 2014, los estragos que inflinge al planeta son cuatro veces superiores al impacto de sus esfuerzos ecológicos. El nuevo Plan Maestro Cleantech colocado sobre la mesa (04.11) por el Departamento Federal de Medioambiente, Transportes, Energía y Comunicaciones (DETEC) decepciona a los protagonistas del sector por sus escasos compromisos. Sin voluntad política, Suiza seguirá a la zaga, ya que los objetivos que se persiguen en materia de protección climática son insuficientes. Poderosa huella ecológica ¿Cómo medir el daño que una economía inflinge a la naturaleza y cuánto de esos estragos son compensados vía sus esfuerzos ecológicos? Hace dos décadas, el investigador norteamericano William E. Rees introdujo una técnica concreta, la “huella ecológica”, un indicador que permite medir de forma cuantitativa cuánto le arrebata un país al planeta en comparación con aquello que le ofrece para compensarle. Suiza tiene material para inquietarse. La base de datos de la Oficina Federal de Estadística (OFS) reconoce que la “huella ecológica” de Suiza se duplicó durante los últimos 50 años. Y hoy, concretamente, el impacto medioambiental de la vida moderna helvética cuadruplicó los esfuerzos por compensarlo. En opinión de los investigadores Thomas von Stokar, Bettina Rüegge y Jörg Schmill, quienes han trabajado estrechamente con la OFS en la medición de este indicador, el consumo energético individual es el principal lastre que enfrentan los países desarrollados en materia medioambiental, y en Suiza creció 67% durante las últimas cuatro décadas. ¿Qué sitio ocupa Suiza? Por su parte, la Red Global de la Huella Ecológica ofrece datos concretos sobre el sitio que ocupa cada país. Estados Unidos, los Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Kuwait y Australia son cinco de los países más “onerosos” en términos medioambientales. Les siguen en la lista naciones como Nueva Zelanda, Finlandia, Reino Unido, Francia, Dinamarca o España, y Suiza ocupa la posición 20. En un balance general, la Red Global de la Huella Ecológica refiere que existen al menos 70 economías, entre desarrolladas y emergentes, que están en deuda con el medioambiente, ya que sus esfuerzos ecológicos no compensan los daños que emanan. Existe un pequeño grupo, conformado por Turquía, Bolivia, Panamá y Cuba, que son países que alcanzan el equilibrio en el índice de “huella ecológica”. O lo que es lo mismo, consiguen compensar con sus políticas ecológicas el daño medioambiental que generan. Y son las economías emergentes de América, Asia y África, caracterizadas por el subdesarrollo industrial y un consumo energético bajo, las que con sus generosos recursos naturales compensan los excesos de las economías industrializadas. Andrea Ornelas, swissinfo.ch
http://www.swissinfo.ch Imagen: desdeabajo.info
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Suiza, la paradoja del país pacifista más armado de Europa
S.L.
Público
En la Confederación hay 46 armas por cada cien habitantes. El adiestramiento militar es obligatorio para un Estado que no ha participado en conflictos bélicos
Suiza no suele ocupar los titulares informativos sobre tiroteos o muertes violentas. Suiza suena a otra cosa: un Estado famoso por su neutralidad y pacifismo. Sin embargo, la Confederación Helvética es el país europeo con mayor número de armas en manos de la población civil y el tercero en el mundo con mayor cantidad por habitante, sólo por detrás de EEUU y Yemen. Neutral, sí, pero bien armado.
Según la ONG Small Arms Survey, con sede en Ginebra, hay 46 armas por cada cien suizos. A falta de un registro nacional, las estadísticas oficiales, que no cuentan las escopetas y las pistolas de caza o deportivas, hablan de que habría 2,3 millones de armas repartidas entre los ciudadanos de un país que no llega a los 8 millones de habitantes.
Tal cantidad de armamento se debe a la peculiaridad del Ejército y su sistema de milicia. Las Fuerzas Armadas suizas apenas cuentan con un 5% de militares profesionales. El resto está formado por ciudadanos de 20 a 34 años. En Suiza, el adiestramiento militar sigue siendo obligatorio para todos los hombres (las mujeres lo pueden hacer de forma voluntaria) y hasta los 42 años, cuando entran en la reserva, siguen realizando ejercicios militares periódicos.
Durante todo ese tiempo, los soldados, en activo o no, guardan las armas, entre las que hay fusiles de asalto, que les ha entregado el Estado en su casa, un derecho estipulado en la Constitución helvética y que los suizos decidieron preservar en un referéndum celebrado en febrero de 2011. Además, una vez acabado sus obligaciones militares, los suizos tienen la opción de comprar las armas que durante tanto tiempo han tenido en sus armarios por un precio irrisorio.
Las organizaciones detractoras de la posesión de armas han vuelto a poner el grito en el cielo ante el suceso en una empresa madedera en el centro del país. Un trabajador de 42 años mató este miércoles a tiros a dos compañeros, hirió a otros siete y se quitó la vida. Cuando la policía y los servicios médicos llegaron al lugar de los hechos, encontraron a las tres personas muertas y a siete heridas, que fueron trasladadas a varios hospitales, cinco de ellas en estado grave.
A pesar de que en Suiza no se dan las situaciones violentas que, por ejemplo, sí se viven en EEUU, los tiroteos suceden con cierta frecuencia. Asimismo, los contrarios a las armas aseguran que la iniciativa que en 2011 intentó acabar con este sistema de tenencia de armamento a domicilio habría reducido el número de suicidios ya que la gran mayoría de los casos de muertos por bala en el país es de gente que se quita la vida.
El tiroteo más recordado en el país, y el más grave, ocurrió en 2001, cuando un hombre irrumpió en el parlamento regional del cantón suizo de Zug y mató a 14 personas, tras lo cual se suicidó. Este mismo año, en enero, un hombre que había estado hospitalizado en un centro psiquiátrico mató con un fusil a tres personas e hirió a dos más en Daillon, un pequeño pueblo del cantón de Valais.
Se produzcan más o menos muertes por disparos, lo cierto es que la tradición de guardar las armas en casa se mantendrá, a menos que se celebre un nuevo referéndum que lo prohíba. Mientras, la pequeña Suiza, la de los relojes y los bombones, seguirá siendo un país con un potencial militar que más quisieran otros.
Fuente: http://www.publico.es/internacional/451386/suiza-la-paradoja-del-pais-pacifista-mas-armado-de-europa
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